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No es el EBITDA quien no trae a Nolito al Barça

Marc Duch Marc Duch Jueves, 04 de Febrero de 2016

Marc Duch

[Img #17963]Se ha escuchado y leído de todo alrededor del ya famoso ratio de endeudamiento neto en estos días en que el Fútbol Club Barcelona quería acudir al mercado de invierno para satisfacer la petición del entrenador: Nolito.


El relato final y oficial ha sido que no se ha podido fichar a Nolito porque la norma del EBITDA lo ha bloqueado. No porque no se tenga dinero, que se tiene (o eso nos dicen), sino porque no se puede utilizar para no vulnerar el ratio de endeudamiento. En otras palabras: que la caja está llena pero no se le puede meter mano para no agravar el ratio.


Como es habitual por estos lares, esto es más falso que cierto. El ratio de endeudamiento permitido para la temporada 2014/15 era de 2,75 pero el Club cerró el ejercicio con un ratio de 3,2.


Esta desviación obliga a la Junta a efectuar alguna de las siguientes correcciones:


- O bien cierra el ejercicio 15/16 (actual) con un ratio de 2,5
- O bien cierra el ejercicio 16/17 con un ratio de 2,25

 

Cualquiera de las dos opciones és válida i legal, ya que este es el camino que marca la disposición transitoria incluida en los Estatutos del Club. Se incluyó esta disposición debido a la gran deuda neta registrado al momento de aprobación de los Estatutos, que hacía difícil - si no imposible - su reducción al ratio estatutario de 2 en solo dos ejercicios.


Por lo tanto, la Junta dispone hasta 30 de junio de 2017 para corregir el rumbo. Se puede cerrar, incluso, el ejercicio actual por encima de 2,5 y no pasaría nada. El pánico desatado no tiene razón de ser en tanto que hay tiempo más que suficiente para revertir la situación. A menos, claro, que no tengas un plan para ello.E ahí el problema, quizá.


Es cierto que cualquier gasto no ayuda a rectificar el ratio, pero es más cierto aún que con las renovaciones en el horizonte del patrocinador de la camiseta - acabe siendo lo que acabe siendo - y del contrato de Nike, un impacto de 18 millones a la deuda (en caso de que no se tenga líquido para afrontar la operación, que según nos han dicho sí se tiene) no tendría por qué ser dramático.


Dicho de otro modo: Si se hubieran ingresado 19 millones de euros más el año pasado, el problema del EBITDA no existiría dado que el ratio sería inferior a 2,75; y si se hubieran gastado 50 menos, tampoco. En un año en que lo ganas todo, ¿no parecía difícil de hacer, no?


Hay que tener en cuenta, como agravante y señal inequívoca de la precariedad del conjunto, que el Club cobró 40 millones anticipados del contrato con Telefónica correspondiente a los años que van de 2014/15 a 2018/19 por un total de 66 millones, según consta en la memoria de la entidad. O sea, quedan por cobrar sólo 26 en los próximos 4 años.


Todo ello resulta en una fotografía dantesca:


- Una deuda descontrolada y en niveles más que preocupantes;


- Una masa salarial desbocada y con perspectivas de incrementarse de manera brutal con las renovaciones prometidas a Busquets, Messi, Neymar o Rakitic;


- Una tesorería basada en adelantos del dinero que se han de cobrar los años que vienen;


- Unos ingresos ordinarios insuficientes para hacer frente a los gastos ordinarios del club, siendo necesario traspasar algunos jugadores como se ha hecho en los últimos años, especialmente con los chicos de la cantera, que generas unas plusvalías inmensas.


Por lo tanto, no es el límite de endeudamiento lo que no permite traer a Nolito. Lo que no lo permite es la incapacidad de generar ingresos más allá de los que los réditos deportivos conllevan, la incapacidad de controlar el gasto, la incapacidad de gestionar y negociar adecuadamente los salarios de la plantilla, la incapacidad de encontrar o cerrar grandes contratos de patrocinio y la incapacidad de planear vías de negocio modernas y no exploradas.


Si, en puridad, si no existiera el límite al ratio de endeudamiento, Nolito ya estaría aquí. Pero existe, y como existe, hay que cumplirlo. Y si la situación fuera saneada y digna del “mejor momento económico de la historia” del FC Barcelona, nadie hablaría del EBITDA porque no nos haría falta saber ni lo que es.
Nolito en definitiva no se ficha debido a la gestión económicamente deficiente de los últimos años, no por la existencia de una norma de protección patrimonial (bastante razonable) auto-impuesta.

 

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