
Esta frase no ha sido pronunciada por un dirigente deportivo nacionalista o independentista. Ha sido pronunciada, ni más ni menos, que por el máximo responsable del deporte español demostrando, sin pudor alguno, una falta de conocimiento total de la realidad del deporte de la Pelota Vasca.
Probablemente esta falta de conocimiento no se fundamente en la ignorancia, ya que el señor Rodríguez -Uribes está formado en la filosofía del derecho español y tiene cierto currículo universitario; sino que se base en la necesidad de justificar un acuerdo político entre el Secretario General de su partido con el Presidente del PNV, para que su “jefe” pudiera ser Presidente del Gobierno de España.
En cualquier caso las afirmaciones del Secretario de Estado para el Deporte están impregnadas de demagogia, de falta de rigor y ponen de manifiesto que para el actual Gobierno de España es más importante mantenerse en el poder que defender los intereses de una Federación Española que ha sido injustamente tratada en la Asamblea de una Internacional que, con el pretexto de dar cumplimiento a la Ley del Deporte, no ha tenido inconveniente de saltarse, presuntamente, las garantías jurídicas básicas en materia de representación de varias Federaciones Nacionales.
El señor Rodriguez-Uribes compara la Pelota Vasca con la Pilota Valenciana, cuando son dos realidades deportivas totalmente distintas. La Pilota Valenciana pertenece a una Federación de ámbito autonómico que no dispone de Federación Española y que no forma parte de la Asociación de Federaciones Deportivas Internacionales reconocidas por el COI, como si lo es la de Pelota.
La Pelota Vasca se juega en toda España, cuenta con más de 10.000 jugadores federados, fuera de los territorios vasco-navarros y está presente en más de 32 países; precisamente en uno de estos países – Argentina-, fue fundada la FIPV hace casi un siglo, -1929- cuando ni existía Euskadi como realidad política propia ni el Nacionalismo Vasco era un movimiento popular.
Probablemente el señor Rodriguez-Uribes desconozca que la primera medalla olímpica española la obtuvieron dos pelotaris en los Juegos de Paris 1900 en Cesta Punta. Uno de esos deportistas, Francisco de Villota, era madrileño y el otro de origen vasco.
La Pelota Vasca es un deporte que surge en el ámbito cultural vasco, entendido el término “cultura vasca” como una acepción sociológica amplia que se extiende al sur de Francia, al norte de la Rioja y a Navarra y no, como se nos quiere hacer creer, reducido a un concepto político o territorial.
La Pelota Vasca es un deporte plenamente español, como cualquier otro deporte que cuente con su Federación y también es un deporte mundial.
El sentido patrimonial que tienen los nacionalismos para atribuirse los distintos símbolos y elementos culturales o deportivos ha contagiado al actual Secretario de Estado del Deporte, que necesita darles apoyo por el único motivo de seguir en su puesto.
Y dicho todo esto, el problema que se ha planteado no se encuentra en la aspiración de la Federación Vasca a formar parte de la Internacional, ni tampoco en si la Ley del Deporte lo permite. Las dos cuestiones son aceptables en nuestro actual estado democrático y, aunque sin compartirlas, las defenderé porque la actual Ley del Deporte asiste a esa aspiración vasca y la Federación tiene todo su derecho a reclamar de la FIPV el estudio de su petición.
El problema es que para que esto fuera válido debería ser votado mayoritariamente por la Asamblea de la Federación Internacional de Pelota Vasca – Concretamente se necesitaban los 2/3 de los votos emitidos-. Y esta Asamblea, que tuvo lugar en Pamplona y en la que pude asistir como Vicepresidente tercero de la FIPV, estuvo repleta de irregularidades y un acuerdo que podía haber sido perfectamente legal se convirtió en, mi opinión, en una chapuza y una cacicada. Y todas esas irregularidades han llevado a que las Federaciones de España y Cuba hayan tenido que acudir en amparo al Tribunal de Arbitraje Deportivo.
Y entonces, el máximo responsable de cuidar, de ayudar y de proteger a las Federaciones Españolas, en lugar de defender a la FEP y de abrir una investigación para ver si se han conculcado los derechos de su organización nacional y de exigir que las cosas se hagan correctamente, se pone en el papel de mediador y a decir que la Pelota Vasca no es un deporte español.
La situación generada pone en riesgo el futuro de la FIPV, pero este riesgo no es responsabilidad ni de la Española, ni de la Ley del Deporte, ni de la forma de ser del anterior Presidente de la Española. El riesgo viene provocado por una decisión adoptada “a la fuerza”, sin contar con el consenso de las afiliadas, en la que se ha sustraído la información reglamentaria a algunos de sus representantes, y presentada por un asesor jurídico que lo es, a la vez, de la FIPV y de la Vasca.
Ahora habrá que esperar a la decisión del TAS y mientras tanto hay que exigir al CSD que si no quiere defender a la FEP al menos sea neutral y deje de confrontar, aunque para esto se ampare en una falsa sensibilidad de concordia.
Javier Trigo
Ex Vicepresidente 3º de la FIPV
Parlamentario Foral Navarro






















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