F: ShutterstockEl presidente de World Athletics, el británico Sebastian Coe, dijo tras recibir solo ocho votos en las elecciones presidenciales del COI que estaba "bien" pese a un resultado "decepcionante" y que no intentaba poner "cara de valiente".
"Yo he intentado entender cuáles eran los desafíos y luego la decisión correspondía a los miembros del COI", afirmó tras la victoria de la exnadadora zimbabuense Kirsty Coventry en primer ronda frente a los otros seis aspirantes.
"Es importante tener a una deportista al frente del Movimiento Olímpico. Tendrá la confianza de los deportistas. Claramente los atletas han votado unidos en un buen número, en particular las mujeres. Así ha sido", dijo el legendario mediofondista, ganador de cuatro medallas olímpicas.
"Le deseo lo mejor", aseguró.
Coe dijo que su propuesta de conceder premios en metálico a los medallistas olímpicos, muy criticada por otros miembros del COI, era "solo una parte" de su programa y no atribuyó a este punto su abultada derrota.
Sebastian Coe, presidente de World Athletics (WA), la federación internacional del principal deporte olímpico, no se conformaba con un trozo de la tarta: dobló la apuesta con su candidatura a presidir el Comité Olímpico Internacional (COI), un cargo que le hubiese dado autoridad sobre la totalidad de los Juegos y que completaría un currículum sobresaliente.
Tras ser campeón olímpico, miembro del Parlamento, responsable de la candidatura y de la organización de los Juegos de Londres 2012, presidente del comité olímpico británico, presidente de la federación de atletismo y directivo de la poderosa agencia de márketing Wasserman... ¿qué le queda por hacer a Lord Coe? Solo ser presidente del COI.
"He estado toda la vida entrenando para ese puesto", aseguró al presentar su candidatura.
Sebastian Coe nació en Londres en 1956 y fue uno de los mediofondistas más destacados de la segunda mitad del siglo XX. Ganó dos oros olímpicos, en Moscú'80 y Los Ángeles'84 en los 1.500 m y dos platas en los 800 m en esas mismas ediciones. Durante su carrera estableció doce récords mundiales en pruebas de media distancia.
Fue en 1990 cuando Coe se retiró de las pistas y se pasó a la política. Dos años después ya era miembro del Parlamento.
Su papel fue decisivo para que la candidatura de Londres se hiciese con la sede de los Juegos de 2012 ante rivales del calibre de París, Madrid, Moscú y Nueva York. Según el libro "La carrera por los Juegos de 2012" (Mike Lee, 2006), que analiza aquella campaña, Coe formó junto al primer ministro Tony Blair y al futbolista David Beckham "un lobby frenético" para convencer a los votantes. Su secreto, un acercamiento humilde para "escuchar", más que para promocionarse.
Al exatleta no le tiembla el pulso a la hora de tomar decisiones si cree que son las acertadas, aunque no gocen de consenso. Así ocurrió con la inclusión en el programa olímpico de una prueba sin solera como el relevo mixto de marcha o con el pago de premios en metálico para los campeones olímpicos, inaugurado en París 2024.
Esta medida fue muy cuestionada por los miembros del COI que representan a otros deportes y pudo ser uno de los principales obstáculos para su elección.


















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