Jueves, 26 de Febrero de 2026

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Sandra Moreno
Sandra Moreno Sábado, 08 de Marzo de 2025

El 8 de marzo y la lucha por los derechos de las mujeres deportistas

En el día de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer es fundamental recordar que los derechos de las mujeres en todos los ámbitos, incluido el deportivo, han sido producto de la lucha feminista, conquistados a través de décadas de esfuerzos y perseverancia en la reivindicación política. El mundo del deporte, tradicionalmente dominado por hombres, representa un microcosmos de las desigualdades que las mujeres han enfrentado históricamente en la sociedad, y donde estamos muy lejos de la paridad.

 

Una conquista paulatina de espacios y derechos

 

Hasta bien entrado el siglo XX, las mujeres no éramos reconocidas como ciudadanas de pleno derecho. Esta exclusión se extendió naturalmente al ámbito deportivo, donde la participación femenina estuvo prohibida o severamente limitada durante siglos. Como explico en mi artículo en Iusport “La lenta evolución de los derechos de las mujeres en el deporte”, en los primeros Juegos Olímpicos modernos, celebrados en Atenas en 1896, no se permitió la participación femenina y el camino de su incorporación al mundo deportivo ha sido paulatino.

 

Cada avance representó una pequeña victoria: Eliza Pollock consiguiendo la primera medalla de oro femenina en tiro con arco en 1904; Lilí Álvarez convirtiéndose en la primera española en competir como tenista en París 1924; Eileen Langford rompiendo barreras como la primera árbitra en los Juegos Olímpicos de Londres 1948; o el emblemático momento en México 1968 cuando Enriqueta Basilio encendió el pebetero olímpico, "encendiendo con ello el corazón de las mujeres del mundo", como ella misma expresó.

 

Estos hitos no fueron concesiones gratuitas, sino el resultado de la incansable determinación de mujeres que se atrevieron a desafiar las normas establecidas, a reclamar su espacio en el mundo deportivo y a hacer valer sus derechos.

 

El 8M y la visibilidad de las desigualdades persistentes

 

La conmemoración del 8 de marzo ofrece una oportunidad determinante para visibilizar las graves desigualdades que aún persisten en el deporte femenino. A pesar de los avances logrados, las mujeres deportistas continúan enfrentando obstáculos significativos, que resultan inaceptables:

 

  • Discriminaciones directas e indirectas por razón de embarazo, maternidad y lactancia
  • Acoso sexual y por razón de sexo dentro de las estructuras deportivas
  • Brecha salarial y disparidad en beneficios económicos, financiación y patrocinios
  • Desvalorización sistemática por parte de directivas, entrenadores, pares masculinos y organizadores de competiciones y eventos
  • Invisibilización mediática que relega los logros femeninos a un segundo plano
  • Explotación de la imagen femenina, a través de la hipersexualización mediante equipaciones deportivas que priorizan la cosificación sobre la comodidad y eficiencia.

 

El Día Internacional de la Mujer nos invita a reflexionar sobre estas realidades y a reconocer que constituyen infracciones a la normativa vigente que garantiza la igualdad de trato y oportunidades de las mujeres, en especial, la CEDAW, la Declaración de Brighton, la Carta Olímpica, las normas y reglamentos de la FIFA y demás organizaciones y federaciones deportivas. Más allá de celebrar los logros alcanzados, el 8 de marzo representa un llamado a la acción para continuar avanzando hacia una verdadera equidad en el deporte.

 

La importancia de la organización colectiva

 

Una de las lecciones más valiosas del movimiento feminista ha sido la fuerza del trabajo colectivo y organizado. Para las deportistas, la creación de asociaciones, sindicatos y grupos de presión específicos resulta fundamental para defender sus derechos y promover cambios estructurales en el ámbito deportivo.

 

Las mujeres deportistas necesitan contar con sus propias organizaciones de defensa de sus derechos para que:

 

  1. Promuevan políticas de igualdad efectivas dentro de federaciones y clubes
  2. Negocien colectivamente mejores condiciones laborales y salariales
  3. Denuncien situaciones de discriminación, abusos y acoso
  4. Aboguen por una cobertura mediática equitativa
  5. Impulsen programas de desarrollo deportivo femenino desde edades tempranas y velen por los derechos de las deportistas
  6. Fomenten la presencia de mujeres en puestos de decisión dentro del mundo deportivo

 

La experiencia demuestra que los avances más significativos en materia de derechos se han logrado cuando las propias afectadas se organizan y alzan la voz de manera coordinada. El 8 de marzo nos recuerda la importancia de la solidaridad entre mujeres y la necesidad de construir redes de apoyo que fortalezcan la posición de las deportistas en sus reivindicaciones y defiendan sus derechos. De ahí la extraordinaria importancia de todas las organizaciones femeninas que se han constituido en los últimos años en defensa de los derechos de las mujeres deportistas, en particular el Consorcio Internacional del Deporte Femenino, cuyo objetivo fundacional es “servir como el grupo de presión internacional clave para abogar por la preservación de la categoría deportiva femenina”, en cumplimiento de la normativa internacional vigente. Y, en España, Futpro, el sindicato de las mujeres futbolistas españolas.

 

Profesionalización deportiva: una conquista pendiente

 

La plena profesionalización de las mujeres en numerosas disciplinas deportivas sigue siendo una asignatura pendiente. Mientras los deportistas masculinos disfrutan de estructuras profesionales consolidadas, muchas atletas femeninas deben compaginar su carrera deportiva con otros trabajos para subsistir, limitando así su desarrollo y rendimiento.

 

El reconocimiento del carácter profesional de las competiciones femeninas no es sólo una cuestión de justicia, sino también una inversión en la calidad del espectáculo deportivo. La experiencia demuestra que cuando se proporcionan condiciones adecuadas a las deportistas, el nivel competitivo se eleva exponencialmente, generando mayor interés mediático y comercial.

 

En este sentido, el Día Internacional de la Mujer debe servir para reivindicar:

 

  • La equiparación de premios económicos y simbólicos en competiciones
  • El establecimiento de salarios mínimos profesionales decentes y acordes a los estándares remunerativos del sector
  • El acceso a instalaciones y recursos de entrenamiento de calidad
  • La implementación de convenios colectivos específicos para deportistas femeninas
  • La protección social durante periodos de embarazo, maternidad y lesiones

 

Desafíos actuales y futuros

 

Las mujeres deportistas enfrentan hoy nuevos desafíos que requieren una respuesta firme y coordinada. La lucha por la igualdad efectiva pasa por mantenerse vigilantes ante cualquier intento de retroceso en los derechos conquistados.

 

El 8 de marzo nos invita a reflexionar sobre la importancia de preservar los espacios deportivos femeninos como lugares donde las mujeres puedan competir en condiciones de equidad, preservando la categoría femenina exclusivamente para las nacidas mujeres. Las categorías femeninas fueron creadas precisamente para garantizar la participación de las mujeres en el deporte de alto nivel, reconociendo las diferencias biológicas que afectan al rendimiento deportivo y la equidad deportiva.

 

El deporte como herramienta de avance de las mujeres

 

El deporte representa mucho más que una actividad física o un espectáculo millonario; constituye una poderosa herramienta de empoderamiento para las mujeres. A través de la práctica deportiva, las niñas y mujeres desarrollan confianza en sí mismas, aprenden a establecer y alcanzar objetivos y desafían estereotipos limitantes sobre sus capacidades físicas, mentales y profesionales.

 

En este Día Internacional de la Mujer rendimos homenaje a todas aquellas pioneras que abrieron camino en el mundo deportivo, muchas veces enfrentando incomprensión y rechazo. Su legado nos recuerda que cada avance en materia de derechos requiere determinación, perseverancia y audacia para abrirse paso en un mundo gobernado y acaparado por los hombres y sus normas machistas.

 

La conmemoración del 8 de marzo no debe limitarse a celebrar los logros pasados, sino que debe impulsarnos a seguir luchando por un futuro donde las mujeres deportistas puedan desarrollar plenamente su potencial sin barreras discriminatorias, reconociendo y valorando el aporte inestimable de las mujeres al mundo del deporte. Un futuro donde el talento, el esfuerzo y la dedicación sean los únicos factores determinantes del éxito deportivo, con independencia del sexo, porque la igualdad entre mujeres y hombres debe llegar a todos los ámbitos sociales relevante. Como dijo la anterior exjefa de la unidad de deporte de la Comisión Europea, Floor Van Houdt, en declaraciones recogidas en Iusport, “la igualdad es una de las principales políticas deportivas para los poderes públicos de los países miembros.  

 

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