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Actualizada Viernes, 09 de Enero de 2026 a las 12:34:00 horas

UNAI MONTERO RICO

El VAR y el riesgo de desnaturalización del fútbol

UNAI MONTERO RICO Martes, 25 de Febrero de 2025

[Img #170075]“Te recomiendo la revisión para que valores un posible penalti” o “te aconsejo que vengas a ver el OFR por un posible penalti”, así se abre el telón y se detiene el espectáculo — el tiempo que haga falta, por supuesto — para retrotraerse a un lance del juego que para los espectadores ha sido como uno cualquiera, una jugada completamente anodina. Sin embargo, el árbitro toma el protagonismo con su clásico ritual: dedo índice a la oreja, asiente convencido con la cabeza, esboza un monitor y esprinta a la pantalla. Ya no hay vuelta atrás.

 

No la hay porque cuando el colegiado comienza la liturgia sabemos cómo será el desenlace. Esa acción gris, de la que ni tú ni yo nos habíamos percatado, resulta ser un error clamoroso del árbitro. La picaresca en este deporte ha adquirido más relevancia si cabe: cualquier mínimo contacto es susceptible de ser revisado y, los futbolistas, conscientes de ello y que ahora la sensación es que en este contexto revisar y corregir la decisión arbitral son sinónimos, aprovechan ligeros agarrones, toques abajo o un mero choque para forzar con quejas y protestas la revisión de la jugada, sabedores de que cuanto más tiempo empleen en estirar el chicle para que el VAR llame al colegiado de campo, más probabilidades tienen de salirse con la suya.

 

El destino de la jugada está escrito. Al principio, los defensores del videoarbitraje vendían la moto de que iba a mejorar el fútbol, que iba a hacer de él un deporte más justo y que se re-arbitrarían los lances en los que el colegiado haya cometido un error claro y manifiesto. Existe ya un sentimiento generalizado de que el VAR no ayuda, sino que se ha convertido en una herramienta que interrumpe permanentemente el espectáculo, pretendiendo incluso erigirse por encima de los futbolistas como principal protagonista del espectáculo. Por eso, la pantalla que vino para corregir los errores groseros arbitrales ahora acapara las portadas del diario del lunes. Los tiempos han cambiado sí: los telediarios y periódicos están todo el fin de semana expectantes de la polémica, el contenido de las redes sociales es una batalla campal entre defensores y detractores de la decisión arbitral, pasando quizás a un segundo plano la propia actuación de los que brindan el espectáculo futbolístico.

 

No quiero decir, y espero nunca decirlo, que el fútbol me está cansando o que estoy perdiendo el interés por los nuevos tiempos con el videoarbitraje. Sería contradecirme, porque otorgaría aún más protagonismo si cabe a la tecnología en el fútbol. Al contrario, me gusta tanto este deporte que me preocupa la deriva que toma principalmente en este país, en el sentido de pitar cada uno de los contactos que se dan en un partido, chocando frontalmente con la propia idiosincrasia del fútbol, que no olvidemos se define como un deporte de contacto. Esta cuestión no es baladí, influyendo decisivamente en la calidad del espectáculo deportivo que se brinda a los amantes del mismo: al ser cada contacto susceptible de sanción, aumentan las interrupciones en el juego, lo que se traduce en menos tiempo efectivo jugado y un producto televisivo menos atractivo para el espectador no tan futbolero.

 

En contraposición, parece incluso un deporte diferente cuando los equipos se miden en competiciones europeas. Como anécdota, el pasado martes a las 21 horas como es costumbre los martes de Champions League, decidí ver el Bayern - Celtic por la vuelta de los playoffs. Dos equipos que no sigo, pero disfruté como un enano de 90 minutos sin apenas interrupciones, sin tener el colectivo arbitral ese ansia de acaparar protagonismo que parece que tienen en este país, sin revisiones absurdas de jugadas anodinas que forman parte del deporte. En definitiva, mirémonos en el espejo de las competiciones continentales e implementemos una política más laxa con los contactos, que a fin de cuentas el fútbol no se entiende sin ellos y forman parte del mismo.

 

Es incluso cómico que el empeño por quienes hacen las reglas del juego de pretender una justicia universal en todas las jugadas utilizando un criterio unificado para determinados lances como las manos, los agarrones o los pisotones. Lejos los espectadores de tener seguridad sobre qué infracciones son punibles, a día de hoy todavía existe una confusión generalizada excepto en un aspecto: si el colegiado acude al VAR, rectificará la decisión.

 

De repente nos encontramos ante una situación paradójica en el mundo del fútbol: lo que el colegiado ha visto a escasos metros en el campo se sustituye por la apariencia del lance en una imagen congelada o una repetición a cámara lenta. Un despropósito total teniendo en cuenta que este deporte, al máximo nivel, va a otro ritmo, los jugadores brillan con acciones técnicas a la más alta velocidad e intensidad. De este modo, cualquier contacto a cámara lenta es un atropello que debe ser sancionado sin importar incluso el propio contexto de la jugada, es decir, se extirpa el contexto de la jugada para centrar la atención en el contacto en sí que, reduciendo la velocidad, es obvio que en la mayoría de jugadas existe. Pero claro, el contacto sin tener un contexto en el que encuadrarlo, resulta muy fácil sancionarlo, más aún si el reglamento fomenta sancionar absolutamente todo.

 

El videoarbitraje tiene carencias, sí, pero éstas se pueden paliar si se hace un uso correcto del mismo. La tecnología resulta útil para aclarar posiciones antirreglamentarias, confusión de la persona por expulsión o manos. Situaciones en las que el atacante está o no está en fuera de juego o es o no es la persona expulsada la correcta. Dicho de otro modo, la tecnología es una aliada para acciones donde hay un alto componente objetivo: le da o no le da en la mano, está onside u offside. Ahora bien, no podemos estar constantemente “re-arbitrando” partidos “re-interpretando” lances del juego que el colegiado mejor que nadie ha visto. ¿Pretenden los árbitros reinventar ahora el deporte rey, cuando llevamos más de 120 años jugando con contacto? Por favor, no me gusta tener que esperar para gritar el gol de mi equipo. Por favor, no hagan de la tecnología la protagonista del fútbol.

 

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