F: ShutterstockUna de las primeras medidas de Donald Trump al asumir la presidencia de los Estados Unidos fue establecer, mediante decreto, que solo existen dos géneros reconocidos en el país: masculino y femenino, basados exclusivamente en el sexo biológico. Esta política tuvo implicaciones no solo sociales y culturales, sino también deportivas, ya que impacta directamente en la autonomía del Comité Olímpico Internacional (COI) y de las federaciones deportivas al regular la participación de mujeres trans en competiciones.
Esta interferencia estatal plantea interrogantes sobre el principio de autonomía deportiva, ampliamente reconocido en el derecho internacional. El COI, como principal organismo regulador del deporte olímpico, establece criterios específicos para la inclusión de atletas transgénero, considerando factores como los niveles hormonales y los impactos en el rendimiento. Al imponer restricciones rígidas basadas en políticas estatales, el gobierno de los Estados Unidos podría estar violando esta autonomía y poniendo en riesgo la participación de sus federaciones deportivas en el escenario internacional.
Gustavo Lopes Pires de Souza
Doctor. en derecho.
Master em derecho deportivo











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