F: @yohann_2911Las medallas olímpicas representan el culmen del esfuerzo, la dedicación y la excelencia deportiva de los atletas que compiten en el escenario global de los Juegos Olímpicos. No son meros objetos metálicos; encarnan el reconocimiento de gestas únicas y el testimonio tangible de momentos irrepetibles.
Sin embargo, la reciente crisis vinculada a las medallas de los Juegos Olímpicos de París 2024, marcada por problemas de calidad y cuestionamientos ambientales, ha generado una reflexión profunda sobre la responsabilidad de los organizadores y el cumplimiento de normativas europeas que garantizan la seguridad y sostenibilidad de los productos.
Este análisis aborda cómo la aplicación de regulaciones como el Reglamento REACH y la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 20 de abril de 2023 subrayan la necesidad de establecer estándares jurídicos y éticos en la producción de estas medallas.
Desde septiembre de 2024, un considerable número de medallas olímpicas comenzó a mostrar signos de deterioro, obligando a su reemplazo. La situación alcanzó una dimensión pública cuando destacados atletas, como los nadadores franceses Clément Secchi y Yohann Ndoye Brouard, expusieron en redes sociales el estado defectuoso de sus galardones.
Estas publicaciones, que mostraban medallas con barnices desconchados y comparaciones irónicas con Juegos de antaño, evidenciaron una situación de crisis que afectó tanto a la moral de los atletas como a la reputación de la Casa de la Moneda de París, responsable de su fabricación.
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Diego Fierro Rodríguez



















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