
El presidente del CSD, José Manuel Rodríguez Uribes, ha concedido una entrevista a ABC, realizada por José Miguélez, en la que aborda, entre otros temas, las elecciones a la RFEF.
- PREGUNTA.- ¿El TAD hace lo que le dice el Gobierno?
- RESPUESTA.- En absoluto. Yo lo único que hago, porque además me lo mandata la ley, no por capricho, es elevar las denuncias cuando llegan aquí. De hecho, me he fijado un protocolo para, si no es una cosa descabellada, un bulo, algo claramente de ajuste de cuentas, elevar al TAD las que llegan. Son personas a las que no conozco; juristas, abogados del Estado, técnicos de la Seguridad Social, personas formadas en derecho, catedráticas de universidad, que deciden de acuerdo con la ley y en conciencia. Yo ahí no intervengo, acato. Lo que pasa que es verdad que venimos de unos años en los que parecía que si el secretario de Estado para el Deporte elevaba una denuncia al TAD, iba a favor del denunciante. Y si no lo hacía, estaba protegiendo al denunciado.
- De hecho, hasta el beso, las denuncias contra Rubiales estaban guardadas en un cajón.
- Mis antecesores seguramente entendieron que no procedía elevar esas denuncias, por la razón que fuera... Yo he querido evitar esa disyuntiva que nos lleva a un callejón sin salida. O sea, yo no estoy ni con el denunciante ni con el denunciado. Sí me gustaría, y por eso en el Código del Buen Gobierno lo hemos metido para que las federaciones lo interioricen, que se intentara antes del acudir al TAD algún elemento de arbitraje o acuerdo. Y también un principio de mi puño y letra, el de buena fe. Es decir, que el TAD no sea un espacio de ajuste de cuentas, de combatir contra el adversario con denuncias que luego pueden ser falsas. De hecho se ve que cuando hay procesos electorales aumentan las denuncias y cuando pasan los procesos electorales bajan.
- ¿Tiene el Gobierno un candidato para presidir la RFEF?
- No, porque no votamos, no estamos en la asamblea. Mi ideal sería Del Bosque. Pero como presidente del CSD sí debo lanzar un mensaje: venimos de tiempos convulsos, tenemos el Mundial a la vuelta de la esquina, el 11 de diciembre la FIFA tomará la decisión definitiva; y eso nos exige que haya estabilidad, que la Federación salga del foco de las polémicas. Y por tanto que haya una persona a la cabeza que garantice eso, que no tenga un problema, que no haya una sentencia que le condene o lo inhabilite. Y que garantice también la autonomía de la Federación, sin injerencias de nadie, ni del CSD ni de la Liga ni de los clubes. No tengo a nadie, porque yo no tengo que elegir, pero voy a intentar por la vía de la persuasión y la libertad de expresión que tomen nota de eso e intenten encontrar y votar a alguien que reúna esas características, ese perfil.
- ¿Es serio cinco secretarios de Estado para el Deporte en cinco años?
-Bueno, es bastante irrelevante. Lo importante son las políticas. Yo empecé estos años como ministro y ahora como secretario de Estado, con un paréntesis de embajador en la UNESCO. Quiero decir con esto que empecé algunas cosas y ahora he vuelto y me las he encontrado muy bien desarrolladas por mis antecesores. Esto también son carreras de relevos, rotaciones como en el baloncesto. Al final lo importante es que el equipo juegue bien y gane el partido. En estos seis años hemos hecho mucho. Desde que Pedro Sánchez asumió la presidencia del Gobierno hemos invertido en deporte 1.800 millones de euros. En el sexenio anterior, fueron 1.100. Eso ha tenido que ver con una decisión tomada con la pandemia, muy personal del presidente del Gobierno, que fue situar al deporte entre las diez políticas tractoras que España situaba para salir de la crisis social y económica provocada por la crisis sanitaria. Somos el único país de la Unión Europea que tiene al deporte entre esas diez políticas y eso nos ha permitido que podamos invertir fondos europeos en deporte.
- ¿Cómo encaja alguien que ha sido ministro caer a secretario de Estado?
- Lo llevo bien porque nunca me he visto ni de ministro ni de nada. Yo soy profesor universitario. Mi mundo natural es el de la Universidad. Estuve entre 2005 y 2011 como director general de Atención a Víctimas del Terrorismo y fue muy duro, pero también personalmente enriquecedor de experiencias y de solidaridad. Volví a la Universidad y ahora he estado en distintas responsabilidades en las que el presidente del Gobierno pensó que lo podía hacer bien. No siento esto como una degradación, no tengo una vocación profesional de la política. Esto es como el fútbol. Cuando te dicen que juegas de libre, juegas de libre; de lateral derecho, pues de lateral derecho, o al banquillo, pues vas al banquillo. Ese es el espíritu deportivo con el que hay que tomarse la política. Y así me lo tomo yo. Es decir, que el paso de ministro a secretario de Estado lo he vivido con naturalidad. Y luego, valoro a la ministra, Pilar Alegría, con la que tengo una buena relación personal y política. Y cuando me lo pidió ella, pues le tuve que decir que sí.
- ¿Qué conexión tenía con el deporte para ser ministro o presidir el CSD?
- La conexión de un ciudadano que le ha gustado el deporte siempre, especialmente el baloncesto. Yo jugué hasta una edad avanzada. No al alto nivel, pero era una práctica habitual en mi vida. Y he seguido todos los deportes. Me gusta el deporte, algunos más que otros. Y mi aportación también tiene que ver con una experiencia de servicio público, porque aquí también hay que gestionar. Esto no se trata de ser un buen atleta. A ver si la gente piensa que el ministro de Agricultura tiene que ser agricultor o el de Transportes un ferroviario. Tiene que ser un gestor que puede hacer las cosas con una mirada amplia. Yo trato humildemente de hacer ese trabajo con mi forma de entender la política, entendiéndome con todo el mundo.
- ¿Pedro Sánchez pasa del deporte?
- Cuando me nombró ministro, lo primero que me dijo fue «José Manuel, tienes que ser ministro de Cultura, pero no te olvides del Deporte». Y me lo tomé al pie de la letra. Le preocupa el deporte, le gusta y le interesa personalmente. Es un deportista y está comprometido. Y no es un compromiso retórico o de palabra, es que económicamente hemos hecho un esfuerzo sin precedentes estos seis años. Salvo el momento de los Juegos de Barcelona no ha habido otra etapa en esta historia democrática de España en la que se haya apostado tanto por el deporte en todos los ámbitos. Y especialmente por el deporte femenino y el de personas con discapacidad. Lo digo porque son datos, no saco pecho de forma impostada.
- RESPUESTA.- En absoluto. Yo lo único que hago, porque además me lo mandata la ley, no por capricho, es elevar las denuncias cuando llegan aquí. De hecho, me he fijado un protocolo para, si no es una cosa descabellada, un bulo, algo claramente de ajuste de cuentas, elevar al TAD las que llegan. Son personas a las que no conozco; juristas, abogados del Estado, técnicos de la Seguridad Social, personas formadas en derecho, catedráticas de universidad, que deciden de acuerdo con la ley y en conciencia. Yo ahí no intervengo, acato. Lo que pasa que es verdad que venimos de unos años en los que parecía que si el secretario de Estado para el Deporte elevaba una denuncia al TAD, iba a favor del denunciante. Y si no lo hacía, estaba protegiendo al denunciado.
- De hecho, hasta el beso, las denuncias contra Rubiales estaban guardadas en un cajón.
- Mis antecesores seguramente entendieron que no procedía elevar esas denuncias, por la razón que fuera... Yo he querido evitar esa disyuntiva que nos lleva a un callejón sin salida. O sea, yo no estoy ni con el denunciante ni con el denunciado. Sí me gustaría, y por eso en el Código del Buen Gobierno lo hemos metido para que las federaciones lo interioricen, que se intentara antes del acudir al TAD algún elemento de arbitraje o acuerdo. Y también un principio de mi puño y letra, el de buena fe. Es decir, que el TAD no sea un espacio de ajuste de cuentas, de combatir contra el adversario con denuncias que luego pueden ser falsas. De hecho se ve que cuando hay procesos electorales aumentan las denuncias y cuando pasan los procesos electorales bajan.
- ¿Tiene el Gobierno un candidato para presidir la RFEF?
- No, porque no votamos, no estamos en la asamblea. Mi ideal sería Del Bosque. Pero como presidente del CSD sí debo lanzar un mensaje: venimos de tiempos convulsos, tenemos el Mundial a la vuelta de la esquina, el 11 de diciembre la FIFA tomará la decisión definitiva; y eso nos exige que haya estabilidad, que la Federación salga del foco de las polémicas. Y por tanto que haya una persona a la cabeza que garantice eso, que no tenga un problema, que no haya una sentencia que le condene o lo inhabilite. Y que garantice también la autonomía de la Federación, sin injerencias de nadie, ni del CSD ni de la Liga ni de los clubes. No tengo a nadie, porque yo no tengo que elegir, pero voy a intentar por la vía de la persuasión y la libertad de expresión que tomen nota de eso e intenten encontrar y votar a alguien que reúna esas características, ese perfil.
- ¿Es serio cinco secretarios de Estado para el Deporte en cinco años?
-Bueno, es bastante irrelevante. Lo importante son las políticas. Yo empecé estos años como ministro y ahora como secretario de Estado, con un paréntesis de embajador en la UNESCO. Quiero decir con esto que empecé algunas cosas y ahora he vuelto y me las he encontrado muy bien desarrolladas por mis antecesores. Esto también son carreras de relevos, rotaciones como en el baloncesto. Al final lo importante es que el equipo juegue bien y gane el partido. En estos seis años hemos hecho mucho. Desde que Pedro Sánchez asumió la presidencia del Gobierno hemos invertido en deporte 1.800 millones de euros. En el sexenio anterior, fueron 1.100. Eso ha tenido que ver con una decisión tomada con la pandemia, muy personal del presidente del Gobierno, que fue situar al deporte entre las diez políticas tractoras que España situaba para salir de la crisis social y económica provocada por la crisis sanitaria. Somos el único país de la Unión Europea que tiene al deporte entre esas diez políticas y eso nos ha permitido que podamos invertir fondos europeos en deporte.
- ¿Cómo encaja alguien que ha sido ministro caer a secretario de Estado?
- Lo llevo bien porque nunca me he visto ni de ministro ni de nada. Yo soy profesor universitario. Mi mundo natural es el de la Universidad. Estuve entre 2005 y 2011 como director general de Atención a Víctimas del Terrorismo y fue muy duro, pero también personalmente enriquecedor de experiencias y de solidaridad. Volví a la Universidad y ahora he estado en distintas responsabilidades en las que el presidente del Gobierno pensó que lo podía hacer bien. No siento esto como una degradación, no tengo una vocación profesional de la política. Esto es como el fútbol. Cuando te dicen que juegas de libre, juegas de libre; de lateral derecho, pues de lateral derecho, o al banquillo, pues vas al banquillo. Ese es el espíritu deportivo con el que hay que tomarse la política. Y así me lo tomo yo. Es decir, que el paso de ministro a secretario de Estado lo he vivido con naturalidad. Y luego, valoro a la ministra, Pilar Alegría, con la que tengo una buena relación personal y política. Y cuando me lo pidió ella, pues le tuve que decir que sí.
- ¿Qué conexión tenía con el deporte para ser ministro o presidir el CSD?
- La conexión de un ciudadano que le ha gustado el deporte siempre, especialmente el baloncesto. Yo jugué hasta una edad avanzada. No al alto nivel, pero era una práctica habitual en mi vida. Y he seguido todos los deportes. Me gusta el deporte, algunos más que otros. Y mi aportación también tiene que ver con una experiencia de servicio público, porque aquí también hay que gestionar. Esto no se trata de ser un buen atleta. A ver si la gente piensa que el ministro de Agricultura tiene que ser agricultor o el de Transportes un ferroviario. Tiene que ser un gestor que puede hacer las cosas con una mirada amplia. Yo trato humildemente de hacer ese trabajo con mi forma de entender la política, entendiéndome con todo el mundo.
- ¿Pedro Sánchez pasa del deporte?
- Cuando me nombró ministro, lo primero que me dijo fue «José Manuel, tienes que ser ministro de Cultura, pero no te olvides del Deporte». Y me lo tomé al pie de la letra. Le preocupa el deporte, le gusta y le interesa personalmente. Es un deportista y está comprometido. Y no es un compromiso retórico o de palabra, es que económicamente hemos hecho un esfuerzo sin precedentes estos seis años. Salvo el momento de los Juegos de Barcelona no ha habido otra etapa en esta historia democrática de España en la que se haya apostado tanto por el deporte en todos los ámbitos. Y especialmente por el deporte femenino y el de personas con discapacidad. Lo digo porque son datos, no saco pecho de forma impostada.
















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