F: @daniolmo7
Dani Olmo, considerado por algunos medios como el “fichaje de lujo” tras las primeras jornadas ligueras, ha estado en el centro de la controversia. Sin embargo, antes de destacar por su rendimiento en el campo, los problemas para su inscripción y la maniobra jurídica que ejecutó el club azulgrana acapararon la atención, siendo este el tema central del presente artículo.
El F.C. Barcelona anunció a su flamante fichaje, procedente del RB Leipzig, el 9 de agosto de 2024. Firmó por las siguientes seis temporadas, -hasta el 30 de junio de 2030-, fijando una cláusula de 500 millones de euros[1]. El acuerdo se ha alcanzado entre ambos clubes por una cantidad que asciende a 55 millones de euros, más siete en variables[2]. El futbolista vuelve a la que fue ‘su casa’, donde estuvo desde el 2007 -procedente del Espanyol- hasta el 2014, que se marchó al club croata el Dinamo de Zagreb.
No obstante, más allá de la relevancia del fichaje por su talento innegable, el verdadero revuelo fue causado porque el Barça no pudo inscribirlo en LaLiga hasta 17 días después de su oficialización, el 26 de agosto. Esta demora se debió a la falta de margen en el Fair Play Financiero que gestiona el club. La situación refleja las dificultades que el Barça enfrenta en las últimas ventanas de fichajes, donde los directivos se ven obligados a realizar maniobras financieras para incorporar nuevos jugadores.






















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