
Algún día tendrán que revisar la graduación de las sanciones. Las que acaban de imponerse a Saúl Iñíguez y a Oyarzabal muestran un criterio según el cual menospreciar al árbitro merece una mayor reprobación que una entrada brusca al adversario, pese al riesgo que ello conlleva para la integridad física de este.
Saúl Iñíguez, jugador ahora del Sevilla, ha sido sancionado con dos partidos por sus palabras de desconsideración hacia el colegiado Muñiz Ruiz, árbitro principal del último duelo liguero del Sevilla ante el Mallorca, cuyo resultado final fue de empate (0-0).
Saúl fue expulsado en el minuto 89 del encuentro frente al Mallorca por decirle al colegiado del encuentro "eres malísimo", según indica el acta arbitral. La acción se produjo tras una falta cometida por parte del jugador hispalense, una decisión que no le gustó al exjugador del Atlético de Madrid y en la que se dirigió al colegiado Muñiz Ortiz con esa expresión que le costó la tarjeta roja.
Paralelamente, el mismo comité ha acordado imponer una sanción un sólo partido a Oyarzabal, por su entrada peligrosa ante Benavidez, del Alavés. El capitán txuri urdin recibió la tarjeta roja en el minuto 28' tras una acción en el centro del campo con Carlos Benavidez. Oyarzabal llegó tarde al balón e impacto con la planta de la bota en el tobillo del jugador del Deportivo Alavés.
José María Sánchez Mártinez acudió al VAR para tomar una decisión, que terminó siendo la de expulsión.





















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