
A un político, un CEO o presidente les podemos perdonar muchas cosas excepto una: la falta de visión.
Si no la tienes al llegar al puesto es que te han elegido como un conserje con galones (ahora se lleva el término florero): A recibir órdenes sin rechistar y pasando por el cargo como la brisa en una noche de verano. Según llega, se va.
Cuando el deporte español habla de Javier Gómez Navarro, todo el mundo, sea del color que sea, se pone de pie y firmes. Se lo ganó en activo y se lo ha ganado cuando revisamos la historia del deporte español.
Tuvo una visión comparable a Samaranch padre, se rodeó de un maravilloso Director General (Cortés Elvira) y de un equipo de jóvenes y honestos guerreros como Fernando Paris, Enrique Lizalde and company que fueron un torrente disruptor en ideas, formas y talante como nunca antes conoció el deporte español, y tengo dudas, (con alguna excepción) ni como después.
En pleno debate existencial de qué hacer con el deporte español para despegarse de una vez de las excusas de supervivientes profesionales, resulta que la fórmula de la Coca-Cola ya la inventaron otros. Solo tenemos que copiarla con la actualización pertinente.
Si prevaleciera la humildad ante el postureo y la soberbia, aprenderíamos de los que saben para que el cohete volviera a despegar.
Muchas gracias, Javier y equipo, porque sin vosotros no hubiéramos sido nadie.
DEP tu persona, porque tu obra sigue y seguirá muy viva.



















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