
El pasado viernes se produjo el debut olímpico del Breakdance en los Juegos Olímpicos de Paris 2024 donde la afgana, Manizha Talash, fue protagonista.
Durante la competición, Manizha, que compite representando al Equipo Olímpico de Refugiados, fue descalificada por mostrar un mensaje de índole política.
La atleta fue descalificada por exhibir una prenda en la que se podía observar el mensaje de «free Afgan women», o lo que significa lo mismo, «libertad para las mujeres afganas».
La prohibición de mostrar mensajes políticos
La Carta Olímpica establece que «como el deporte es una actividad que forma parte de la sociedad, las organizaciones deportivas en el seno del Movimiento Olímpico deben aplicar el principio de neutralidad política».
La regla 50 de la Carta Olímpica recoge que «no se permitirá ningún tipo de manifestación ni propaganda política, religiosa o racial en ningún emplazamiento, instalación u otro lugar que se considere parte de los emplazamientos olímpicos».
Por lo tanto, al mostrar una prenda que contenía una manifestación contraria a lo establecido en la regla mencionada anteriormente, la joven de 21 años vio cómo su participación en los Juegos Olímpicos llegaba a su fin.
«Talash ha sido descalificada por haber mostrado un mensaje político en su indumentaria, violando la regla 50 de la Carta Olímpica», declaró la Federación Internacional de Danza Deportiva.
Manizha Talash, afgana que vive en España porque en su paÃÂs es imposible hacerlo con dignidad, fue descalificada por mostrar el mensaje "Free Afghan Women".
Desear que las mujeres afganas sean libres en un peligroso mensaje polÃÂtico para el COI.pic.twitter.com/ZFdgTleaCDâ Soldatvid (@Soldatvid) August 10, 2024
El duro camino de Manizha Talash
Manizha Talash nació en Kabul, ciudad que se encuentra bajo el régimen talibán desde el año 2021, cuando la deportista decidió dejar su país para refugiarse en España con sus dos hermanos.
La atleta tuvo que abandonar Afganistán cuando los talibanes tomaron el control: «si me hubiera quedado en Afganistán no habría sobrevivido».
Antes de comenzar la competición, Manizha manifestó que no se marchó de su país por miedo a los talibanes, sino «para hacer lo posible por las chicas de Afganistán, por mi vida y por mi futuro».
«Estoy feliz por poder ir a competir, pero también quiero decir que las chicas no pueden estudiar, no pueden salir de casa, no pueden bailar. Estoy aquí para decir al mundo cómo están las chicas en Afganistán», declaró Manizha.
Las posibles consecuencias de su actuación
El equipo de Talash no era conocedor de la acción que iba a realizar la deportista durante la competición. «Hace meses nos comentó que quería hacer algo y le advertimos de las consecuencias», manifestaba uno de sus preparadores.
El mensaje de la deportista afgana ha llegado a todo el mundo, aunque su equipo resalta que «su presencia, por sí sola, ya tenía un gran impacto mundial».
La deportista se expone incluso a la posibilidad de ser expulsada del equipo de refugiados, perdiendo las ayudas deportivas que le han permitido desarrollar su actividad.
No obstante, el Comité Olímpico Internacional se ha pronunciado rebajando la tensión y afirmando que Talash solo recibió una advertencia del presidente de su comisión disciplinaria.













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