
Considero complicada y osada esta personal y cruda opinión, respecto al caos reinante en la organización del futbol español, aunque me arriesgo a exponerla, sabiendo puede ser objeto de polémica, pero también ayudar a paliar la situación existente.
Los éxitos obtenidos por las selecciones de fútbol representativas de la nación (a través de la RFEF) han sido mérito de jugadores/as con sus respectivos equipos técnicos, que han gestionado los grupos, aislándonos del ruido y escaramuzas internas de la organización, espoleados con la inestimable y confusa intervención del CSD y las presuntas interferencias del COE, e incluso de algunas otras instituciones.
Ello no es óbice para que como técnico piense, que al menos en hombres, había otros jugadores merecedores de ser convocados, y desempeñar un buen papel, eso ocurre siempre, pero la responsabilidad es solo del seleccionador (diferente rol de entrenador) que ha conseguido, quizás no fuera en principio el sincero objetivo final, el máximo honor al que se podía aspirar, lo que es digno de reconocer, valorar y felicitar.
Merced a esas pugnas internas, a los contenciosos en ámbitos judiciales y administrativos, y el popular juego de las sillas, en el palco de los encuentros de la Eurocopa, los directivos se han olvidado de sus selecciones y han facilitado una tranquila e íntima conexión entre los campeones/as, lo cual es de agradecer, tanto por parte de los protagonistas como de la fiel y multitudinaria afición española, no hay mal que por bien no venga.
No hay que olvidar los líos con las campeonas mundiales aunque aquí hubo un desenlace final inesperado, con una persona que no sorprendió, y al que muchos aplaudieron y prometieron fidelidad, pero como es habitual en la mayoría de este tipo de directivos, rápidamente traicionaron, poniéndose a resguardo de un “designado sucesor” o florero como se publicó en los medios, para continuar como de costumbre.
La RFEF criticó las injerencias del gobierno (CSD) y la mayoría de ignorantes e interesados componentes de la gestora/directiva de la misma, no propuestos para sanción según fallo del TAD, (responsable aunque no conozcan las normas, ni les interesen) como fiel grey salieron contra el CSD por la “original” Comisión de Normalización.
Es inaudito colocar a un estado soberano, en un plano inferior frente a unas organizaciones internacionales privadas, cuyos dirigentes por sus manejos en la adjudicación de un pasado mundial fueron inhabilitados en Europa y Sudamérica, argumentando la amenaza de FIFA y el peligro del Mundial de 2030.
Interesante sería conocer el coste de las minutas que suponen los informes y actuaciones de los cualificados profesionales, con la serie de variopintas alegaciones, dilaciones y otros ardides procesales, para evitar las inhabilitaciones de directivos, todo ello a costa del futbol NO profesional. Las Ligas tienen su estatus y control de sus SAD y clubes.
Escandalosa es la compensación, que une a parte de la grey, y su presidente (me constan los honestos y responsables ) con la denominada “profesionalización” que implantó el inhabilitado expresidente, lo que supone en varias territoriales el disfrute de sueldos y prebendas, de sus dirigentes, superiores a las de un congresista nacional. Quizás la comparación falle en algún caso, pero por lo menos a estos los eligen los ciudadanos de modo libre y en secreto.
Problemática y excepcional tendrá que ser la adopción de la decisión del Gobierno para ”desintrincar” el enmarañado y laberintico proceso (así lo califique hace meses) que implante la transparencia y limpieza de la cuestionada organización federativa nacional y sus territoriales (con sus propias leyes) pero sería preciso un desarrollo urgente de la vigente Ley de Deporte (39/2022) que contemple la peculiaridad de la RFEF.
Supongo que de inmediato puede salir la grey cuestionando esa decisión por la “injerencia” y la amenaza de UEFA o FIFA, confundiendo a medios no documentados con lo que es competencia de una federación: fomento del deporte, desarrollo de una competición deportiva: reglas de juego, sanciones ,cambios, arbitrajes ,puntuaciones, etc. y lo que es el status de la entidad, ajustada a la ley del Estado, que deberá cumplir unos mínimos de principios democráticos de representatividad y proporcionalidad de todos sus estamentos.
Precisamente por ello insisto en estos principios además de la transparencia, fijación del límite de mandatos consecutivos, no dejándolo a libre albedrío de la entidad, el control de retribuciones : clase y tipo de las mismas, régimen disciplinario, y las competencias de sus órganos, tanto obligatorios como complementarios. Así mismo aclarar el status del colectivo arbitral en competiciones profesionales, y su organización interna.
Igualmente el Reglamento electoral elaborado por la RFEF, que no cumple en cuanto al número de los miembros y proporción cuantitativa de la Asamblea General y Comisión Delegada, respecto las diferentes territoriales y sus clubes, jugadores y técnicos.
Me gustaría se pudiera aprovechar el mes inhábil judicial y el breve paréntesis competicional para reflexionar sobre este apunte y otros que puedan surgir. Feliz descanso veraniego.
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JOSE LUIS DIEZ DIAZ
Lcdo. en Derecho /Entrenador Nacional Promoción 1975 (INEF-Madrid)



















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