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Javier Latorre
Javier Latorre Martes, 16 de Abril de 2024

La RFEF, en el limbo y a un paso de la 'intervención'

“Limbo” procede del latín limbus que significa borde o límite. En muchas ocasiones se utiliza la expresión popular “estar en el limbo” para señalar que una persona está desconectada de la realidad que lo rodea o un lugar misterioso donde acontecen cosas inexplicables. Quizás algo de cierto haya en lo que describiremos a continuación.

 

Cualquier lector que haya comenzado a leer este artículo pensará que vamos a hacer referencia a cuestiones espirituales o teológicas en las se intenta distinguir entre el purgatorio, como una forma de entrar en el cielo tarde o temprano, y el limbo, que no es propiamente un infierno, sino que se corresponde con leves sufrimientos que debe pasar el alma de la persona para poder limpiarse de los pecados y así poder acceder a la bienaventuranza.

 

Pero no será así. Que nadie se desanime. Ahora toca hablar de deporte o de algo que se le parezca. Y nuestra estimada Real Federación Española de Fútbol, que debería ser centro de todas las miradas por los éxitos de gestión y resultados deportivos, se encuentra en esa especie de limbo, en este caso jurídico, que tiene preocupado a todos los actores del fútbol, a las autoridades deportivas y al Gobierno por la repercusión de lo que está sucediendo, con el Mundial 2030 en el horizonte y la FIFA que tanto nos puede ayudar, pero que no entiende otra forma de hacer que no sea el cumplimiento estricto de las normas, la buena gobernanza, la ética y la integridad en las competiciones deportivas.

 

Puede que en IUSPORT tengamos el dudoso mérito de ser los primeros que inmediatamente después de la dimisión de Luis Rubiales en el ya lejano 10 de septiembre, avisábamos de lo que podía llegar si no se ponía en marcha el tan cacareado artículo 31.8 de los Estatutos federativos. Pero no lo decíamos por ir contra nadie, sino pensando en que la judicialización del deporte del fútbol es nociva para los intereses de todos.

 

La Comisión Gestora tenía la obligación de convocar automáticamente las elecciones a presidente en septiembre de 2023, pero ya han pasado casi ocho meses desde entonces.

 

Desconocemos por qué durante tantos meses incumplieron la norma, pero nosotros insistíamos desde IUSPORT, una y otra vez, en que era necesario convocar esas elecciones para evitar que la RFEF se encontrara unos meses después en un limbo jurídico.

 

Algunos nos acusaron de poner palos en las ruedas, otros de ser catastrofistas o de no ser flexibles con las normas, pero la cruda realidad se ha impuesto y el peor de los desenlaces ya está aquí.

 

Tantos meses de incumplimiento del artículo 31.8 de los Estatutos y las decisiones que se han ido adoptando y que en ningún caso podían corresponder a esta Gestora, según ha confirmado el Tribunal Administrativo del Deporte en su resolución 71/2024, de 15 de abril, han coadyuvado a que estemos inmersos en una de las mayores “antologías del disparate” del deporte español y, todo ello, a pesar de que, por fin, desde hace semanas disponemos de reglamento electoral, calendario electoral y convocatoria de las primeras elecciones a presidente.

 

La situación es clara: un presidente de la Gestora, Pedro Rocha, que decidió dimitir como presidente de la territorial extremeña para presentarse a estos comicios; una Comisión Gestora de la RFEF que no atendió a los consejos que se le daban desde septiembre de 2023 para que esto no se produjera, y, ahora, nos encontramos con la incoación de expediente sancionador por parte del Tribunal Administrativo del Deporte contra Pedro Rocha y todos los miembros de la Gestora, que podrá desembocar en una suspensión cautelar de todos sus miembros y una posterior inhabilitación de todos ellos para realizar funciones en los órganos federativos, sin perjuicio del desgaste y de la pérdida de imagen de la institución y de las personas afectadas y del deporte español en su conjunto.

 

Salvador Gomar, Joan Laporta, Florentino Pérez, entre otros, todos ellos miembros de la Gestora, abandonaron esta Comisión en el momento oportuno. El resto decidió permanecer, se supone que voluntad propia o por asesoramientos de terceros que no contemplaban lo que podía llegar en cualquier momento, sobre todo cuando el Gobierno se diera cuenta que no podíamos seguir haciendo un papel discutible a nivel internacional por cuestiones ajenas a la competición deportiva.

 

Una vez más hay que recordar el excelente plantel de profesionales que dispone la RFEF, capaces de lo mejor en la gestión y organización deportiva en todas sus facetas. Pero falla algo. Se habla siempre del sistema clientelar relacionado con las federaciones autonómicas. Que nadie lo dude: existe, pero no sólo es patrimonio de esta federación. Qué lástima de oportunidad perdida con la nueva Orden electoral, aunque estamos seguros que todos hemos tomado nota de lo que no puede volver a pasar. Todavía recordamos la afirmación del presidente de la Federación Catalana de Fútbol y miembro de la actual Gestora de la RFEF, Joan Soteras, en Radio Sabadell, afirmando que “El presidente de la federación española será el que los presidentes de las territoriales queramos. Si viene de fuera, lo tendrá muy difícil”.

 

Y la pregunta es, ¿y ahora qué? Puede ocurrir que, en unos pocos días, antes de la proclamación de Pedro Rocha como presidente de la RFEF -si no renuncia antes- el 26 de abril, ni él ni el resto de miembros de la Gestora -la mayoría presidentes de territoriales-, puedan participar en una nueva junta directiva por estar suspendidos en sus funciones por el Consejo Superior de Deportes, de acuerdo con el artículo 62.2.c) de la vigente Ley del deporte estatal. 

 

Es decir, NADIE al frente de la institución, sin olvidar que la mayoría de puestos clave ejecutivos de la RFEF no tienen persona asignada que pueda desempeñar sus funciones porque, o bien han sido cesados, o bien se encuentran suspendidos de empleo y sueldo por esta Comisión Gestora, tras la irrupción de la UCO de la Guardia Civil en Las Rozas y del levantamiento del secreto de sumario en el procedimiento judicial en el Juzgado de Majadahonda.

 

Y si no hay nadie que pueda hacer nada, ni siquiera convocar unas elecciones a presidente, aunque no guste, sólo nos queda la INTERVENCIÓN. El Consejo Superior de Deportes y la FIFA seguro que irán de la mano y darán un golpe encima de la mesa que servirá de aviso a navegantes, para que nunca más alguien pueda entender que incumplir las normas sale barato.

 

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