
Ya hemos superado el año de vigencia de la “recientemente” aprobada Ley 39/2022, de 30 de diciembre, del Deporte -ley del deporte- y vemos que esta nos está generando más dudas que certezas sobre la evolución jurídica que necesitaba realmente el sistema deportivo estatal, entendido como estructura organizada unitaria.
Evidenciamos que, si bien trata cuestiones necesarias, el texto legal vigente, con la reserva que merece el desarrollo normativo pendiente, se está convirtiendo más en una declaración de intenciones políticas que una solución jurídica efectiva a una problemática sistémica, tal y como hemos compartido des de su momento.
El marco normativo que dibuja la nueva ley no trabaja con una finalidad efectiva para reconducir la deriva de un sistema, un sistema mixto, que con los medios y recursos administrativos vigentes ha tocado hueso, siendo así poco eficaz.
El sistema no es este y sin lugar a duda estamos delante una oportunidad perdida. Una oportunidad entregada, sin entender ni ver que el sistema viene colapsado y merecía una transformación.
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Pere Vilà Collmalivern
Especialista en Derecho deportivo



















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