Viernes, 09 de Enero de 2026

Actualizada Viernes, 09 de Enero de 2026 a las 22:48:37 horas

Eibar y Mirandés, dos ejemplos de buena gestión que suscitan interés

IUSPORT

Jueves, 01 de Febrero de 2024

El Eibar-Mirandés de la jornada pasada -por cierto, duelo muy disputado no exento de calidad- puede servirnos para encontrar algunas coincidencias entre estos dos clubes, más allá  de la no menos importante: representan a las dos ciudades más pequeñas de la segunda liga profesional española en la que en sentido contrario abundan los clubes ubicados en las principales capitales y urbes autonómicas: el Espanyol de Barcelona, el Levante de Valencia y Elche, el Zaragoza, El Oviedo y el Sporting de Gijón, el Valladolid y Burgos, el Racing de Santander, el Tenerife ya sin la rivalidad del Las Palmas de los últimos años, etc.

 

Estos dos equipos norteños que vienen del barro han crecido hasta dar el salto a Primera el equipo eibarrés y competir por su retorno, y estabilizarse en la difícil Segunda los de Anduva; así como dar también ambos un salto de calidad respecto de su juego, plantillas e instalaciones. 

 

Ya sus más conocidos apelativos responden a su pasado fabril: armeros y ferroviarios. Veamos los orígenes del club de Miranda de Ebro, tal vez menos conocidos.

 

El club de la “calle Estación” nace en los años 20 que fueron años expansivos hasta el crack del 27. En España la red de carreteras e infraestructuras cambió para sorpresa de periodistas extranjeros y del turismo pionero la imagen de atraso secular por una impronta de modernidad que nos asemejaba al entorno europeo de pertenencia. Miranda se convierte en un importante nudo ferroviario, además la principal vía interior de entrada y salida con Francia.

 

Y el Mirandés nace al calor de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España que en 1928 cede terrenos próximos al ferrocarril para lo que fue su primer campo, “El Campo de la Estación”. Pero llegó la posguerra y la carestía de viviendas para los empleados de la recién creada RENFE (organismo estatal perteneciente al INI, que venía a rescatar las concesiones de los ferrocarriles de vía ancha) hace que sobre el verde se construyeran pisos y que el club rojillo busque en el camino de Anduva su nuevo campo. Es a finales de los 40 cuando empezó a jugar en el Municipal de Anduva. Un campo hoy vetusto, como lo era el de Ipurua, ¡surgido de los escombros de destrucción de la guerra! (1947), pero que gracias al crecimiento e inversión de sus respectivos clubes han revitalizado sendos terrenos de titularidad pública.

 

Por otra parte, imperativo de primer orden como pertenecientes a LaLiga, que aglutina a los “40 principales”, si se me permite el gracejo por usar la veterana fórmula musical de éxito. Mejoras y ampliación, ya resueltas en el caso de Eibar gracias a la aportación del ayuntamiento y de la Diputación Foral que se han sentido obligados a “acompañar su progresión deportiva” y reconocieron a la SD Eibar como como “ejemplo deportivo, económico, de responsabilidad social y de compromiso con la ciudad”.

 

Ese cuasi origen fabril ha estado en su lucha “férrea” ( o el espíritu cooperativo de Mondragón) tanto en los despachos que desde la humildad han sobrevivido a sus peores momentos, como en el terreno de juego. Ganar en Anduva como ganar en Ipurua no suele ser fácil ni siquiera para los más grandes. 

 

Por tanto, hay lugares que imprimen carácter. Luego su enclave geográfico, como hemos visto, también ayuda. Eibar, a menudo equidistante tanto del Athletic como de la Real, aprovecha sus canteras. El Mirandés que subió a principios de la anterior década sonó en la escena nacional como Eusko Mirandés, debido a que se nutría de esos mismos excedentes de cantera. Algo extensible al cuadro de entrenadores, algunos con pasado común como Pouso, Terrazas o Etxeberría. Otros del mismo palo son Garitano, Mendilibar, Amorrortu, Blas Ziarreta, Periko Alonso, Olabe (que casualmente se inició como portero en el Mirandés), Mandiola… a la orilla del Bajo Deva. O Iraola, Gonzalo Arconada, Urtubi o Juanma Lillo, etc. a orillas del Alto Ebro. 

 

Tenemos ya el alma, nos falta el material. Lo componen los jugadores con su talento y los mandos gestores, no exentos de otro cualificado genio sobre todo en su destacada actualidad. Pero su historia cuasi centenaria revela una seriedad continuada y ratificada presidente a presidente (El Eibar aunque fundado en 1949 es resultado de una fusión de clubes que se remonta a principios del siglo XX. El Mirandés consta en acta notarial que se creó en mayo de 1927, pero hay precedentes como el Sporting Club Mirandés, de ahí que en su anterior escudo se inscribiera “1920” en números romanos.

 

Una feliz ecuación necesita de estas confluencias persistentes para que el talento pródigo  en otras latitudes resplandezca sobre la yerba propicia, ¡una de las claves para la reimplantación!

 

No es de extrañar que estos ejemplos de buena gestión susciten el interés por su conocimiento, incluso fuera de nuestras fronteras. Así lo prueban diferentes medios de comunicación, no sólo deportivos.

 

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