Sábado, 10 de Enero de 2026

Actualizada Sábado, 10 de Enero de 2026 a las 02:09:46 horas

Xavi, una dimisión en diferido que solo le ayuda a él y nadie puede garantizar

José Miguel Fraguela José Miguel Fraguela Martes, 30 de Enero de 2024
F. @FCBarcelona_esF. @FCBarcelona_es

Sin Supercopa y eliminado la semana pasada por el Athletic en los cuartos de final de la Copa del Rey, el Barcelona se bajó del tren de la LaLiga tras caer 3-5 con el Villarreal y el proyecto de Xavi Hernández mostró un último signo de derrumbe total que provocó el anuncio más importante de su entrenador: no continuará en el club azulgrana cuando acabe la temporada.

Esa fue la consecuencia de la última hecatombe del Barcelona, el adiós de Xavi que probablemente no fue una sorpresa para muchos. El 30 de junio, el técnico azulgrana dejará de entrenar al que todavía es su equipo con una explicación simple: "No quiero ser un problema para el Barcelona, quiero ser una solución. Pero la gran solución para mí pasa porque deje de ser entrenador el 30 de junio. Es lo mejor para el club", dijo en rueda de prensa.

 

Ahora bien, con esta dimisión en diferido, ¿ayuda al club o a sí mismo? Es evidente que sólo se ayuda él, porque se quita la presión del entorno pero se la traspasa a los jugadores y al propio Joan Laporta. 

 

Desde que anunció su salida, solo se habla de Laporta, del futuro técnico y de los jugadores. De hecho, a Laporta no le gustó nada la fórmula elegida por el entrenador. Cada semana, el equipo y él mismo estarán sometidos a escrutinio y esta presión podría precipitar la marcha de Xavi, de quien Laporta dijo que le permitía esta dimisión en diferido por ser una leyenda del club.

 

Los jugadores, que también se sienten señalados, compartieron este lunes un almuerzo en casa de Robert Lewandowski, en Castelldefels, para conjurarse con vistas a lo que queda de campaña tras comunicarles Xavi su decisión de no continuar el próximo curso.

 


Situación extrema 
 


Y es que, con la victoria del Real Madrid ante la UD Las Palmas (1-2) el sábado, el conjunto azulgrana terminó la jornada a diez puntos del equipo dirigido por Carlo Ancelotti. El Barcelona va de batacazo en batacazo y los signos de agotamiento en su infinita búsqueda de encontrar la tecla de la excelencia con el ADN blaugrana era más que evidente.

Con la imposibilidad de alcanzar esos objetivos, a los hombres de Xavi sólo les quedaba ganar. Ya daba igual el camino, el sistema, el método o con qué jugadores. Antes del duelo ante el Villarreal, parecía claro que debía empezar a sumar de tres en tres para espantar los fantasmas que empezaban a instalarse por 'Can Barça'. No lo consiguió, encajó otro ramillete de goles (dieciséis en sus últimos cinco partidos oficiales) y a Xavi se le acabaron las excusas.

Parecían que éstas iban a ir enfocadas al arbitraje cuando Xavi alzó la voz después de que el VAR, con 3-3 en el marcador y sobre la bocina, anulara el penalti que pitó el árbitro José Luis Munuera Montero por una mano de Santi Comesaña y que podría haber dado la victoria al Barcelona. El técnico azulgrana se acercó a una cámara de televisión para dejar la palabra de la jornada: "vergüenza".

Sin embargo, Xavi, en medio del disgusto, olvidó que su equipo había encajado en esos momentos tres goles (luego fueron cinco), que jugó una primera parte errática y que aunque reaccionó con los cambios, cayó por sus propios deméritos para tirar otro título a la basura. Ya solo le queda la Liga de Campeones y el Villarreal, con los tantos de Gerard Moreno, Akhomach, Guedes Sörloth y Morales asaltó un territorio prohibido para Marcelino desde que es entrenador.

Y es que, el proyecto de Xavi tocó fondo pese a remontar un 0-2 en contra con los aciertos de Gündogan, Pedri y Bailly en propia meta. El 3-3, en el minuto 84, la aparición del VAR en el 92 y los goles de Sörloth y Morales, en el 99 y en el 102, respectivamente, iniciaron el hundimiento de un proyecto del que Xavi se bajará en junio, dice él, pero todo el mundo sabe que eso nadie se lo puede garantizar. 

 

Con LaLiga imposible y la Champions una utopía, una dinámica que deje al equipo fuera de los cuatro primeros puestos convertirá una pretendida dimisión en diferido en un cese fulminante. No sería la primera vez que una leyenda del club tiene que salir por la puerta de atrás. 



Por el momento, el Atlético ya le ha arrebatado la tercera plaza. Prácticamente descartado para las dos primeras posiciones, todo apunta a que se va a producir la hipótesis que en su día barajaron como imposible los negociadores de la RFEF que llevaron la Supercopa de España a Arabia Saudí. 

 

Si esto se consumara, la RFEF ingresaría 5 millones menos, como adelantamos en IUSPORT en primicia hace varios días. 

 

Pero el verdadero destrozo económico lo sufriría el club si quedara fuera de los puestos de Champions. Ahí sí que entraría en una crisis verdaderamente preocupante que probablemente le obligue a replicar la fórmula del Bayern, vender "una parte" manteniendo los socios actuales el 51%, pero esto obligaría a convertirse en sociedad anónima.

 

Laporta ganó las elecciones con dos promesas clave: que Messi seguiría en el club y este no se convertiría en SAD mientras él fuera presidente. 

 

Por el momento, la primera no se ha cumplido. Veremos qué ocurre con la segunda. 
 

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