
Todo funciona mal, salvo el Real Madrid, según Florentino Pérez. Una concepción mesiánica que le ha llevado a embarcarse en el insolidario proyecto de la Superliga, por mucho que él presuma de lo contrario.
El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, sorprendió ayer en la asamblea al pedir públicamente al Gobierno que intervenga "para regenerar de una vez por todas las estructuras del estamento arbitral de nuestro país".
Tras confiar en que la Federación Española de Fútbol (RFEF) culmine con éxito el proceso de regeneración que lleva a cabo para recuperar su prestigio, Florentino Pérez pidió la intervención del Gobierno para regenerar también las estructuras del estamento arbitral y el VAR.
"Vino para mejorar el fútbol. La realidad es que nadie sabe quién traza las líneas y cómo las trazan. No se ve momento exacto del pase y está generando más dudas sobre el arbitraje español. Confío en que actúe el Gobierno de España y tome medidas necesarias para regenerar de una vez por todas las estructuras del estamento arbitral de nuestro país. Es muy urgente por el bien de nuestro fútbol, porque la credibilidad de nuestras competiciones está muy degenerada", aseguró.
Lo cierto es que, salvo el Real Madrid, un gran club por supuesto, para él, todo lo demás funciona mal: el arbitraje, que depende de la RFEF; la propia RFEF, que debe regenerarse -según él- tras la caída en desgracia de su otrora aliado Luis Rubiales; la UEFA, porque se opone a la Superliga y porque propone una nueva Champions "absurda"; y LaLiga porque, dice, no es transparente, entre otras acusaciones que fueron rebatidas ayer en un extenso comunicado por la patronal.
Es sorprendente observar cómo un empresario de este nivel, al que se le considera persona formada y experimentada, tiene la ocurrencia de pedir al Gobierno de España que intervenga para regenerar el arbitraje, una materia sobre la que carece de competencia la Administración Pública.
También es vergonzozo observar cómo la RFEF y su CTA, desde la época de Rubiales, permanecen pasivos mientras la TV oficial del club blanco dedica reportajes a denigrar a los colegiados con el falaz argumento de que son antimadridistas.
Es la misma concepción mesiánica que le ha llevado a embarcarse en el insolidario proyecto de la Superliga, por mucho que él presuma de lo contrario.
Ya contamos en su día en IUSPORT cuál es el concepto de "solidaridad" que maneja Florentino Pérez. El presidente blanco ha repetido hasta la saciedad que con la Superliga llegaría más dinero a la parte superior de la pirámide, donde estarían los clubes de esa competición cerrada, pero que luego ese dinero fluiría hacia abajo. Insistió en que ellos serían más solidarios con los clubes excluidos que la UEFA y las ligas nacionales.
Pues bien, como dijimos en su día, en lugar de entrar en el inescrutable mundo de la fé, preferimos echar mano de datos históricos irrefutables sobre cómo entendían el concepto de solidaridad los dos grandes clubes españoles hasta que un decreto-ley, el 5/2015, puso las cosas en su sitio.
Hasta el año 2015, FC Barcelona y Real Madrid ingresaban por los derechos audiovisuales de la liga española unos 140 millones de euros anuales cada uno.
El Atlético de Madrid, que siempre ha sido el tercer club de España, cobraba entonces 44 millones. Y el último de la fila, que entonces era el Rayo Vallecano, cobraba 18 millones.
En esa época, donde en España ‘brillaba' la solidaridad (por su ausencia), la Premier, que hacía tiempo había implantado la venta centralizada, ingresaba más de 1.800 millones.
¿Saben cuánto ingresaba la liga española en 2014 por derechos audiovisuales?
750 millones, gracias a la solidaridad de Real Madrid y FC Barcelona. Es fácil deducir por qué la Premier aventaja todavía en ingresos a la liga española, lo que permite a sus clubes llevarse las joyas de nuestra competición tirando de talonario.
Cuando Real Madrid y Barça eran 'solidarios', a su manera, con el resto de clubes, es decir, hasta el Real Decreto-ley de 2015, todos los clubes ingleses ingresaron más por derechos audiovisuales que el tercero de la liga española.
Aún así, como decíamos, fue tan grande el retraso de España en implantar la venta centralizada que la Premier sigue superándonos en ese punto, con las consecuencias ya enunciadas.
Desde que los otros 40 clubes españoles les dijeron a Real Madrid y Barça "gracias pero no queremos cobrar según su criterio de solidaridad, sino con el criterio de la equidad", es decir, gracias al nuevo Real Decreto-ley de 2015, los clubes de LaLiga ingresan globalmente el triple que en 2014.
Pero Florentino (y Laporta), pese a que no se han visto perjudicados por el decreto-ley, preferiría seguir viendo a los otros 40 clubes como pobres vasallos y no soporta que se le planten una y otra vez en defensa de los intereses generales de la competición frente a los particulares del Real Madrid y Barcelona.
Ese y no otro es el factor que sigue enfrentando al Real Madrid, no con Tebas como pretenden hacer ver algunos, sino con los otros 40 clubes de LaLiga en diversos asuntos, como el Reglamento de TV, el acuerdo con CVC, los derechos comerciales y un largo etcétera.
Son casi una centena los pleitos entre el Real Madrid y los otros 40 clubes pero estos, representados por LaLiga, no están dispuestos a dejarse aplastar por el club blanco por muy importante que sea su marca a nivel internacional.























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