F: ShutterstockEl Instituto fundado por el traumatólogo Ramon Cugat ha estudiado la incidencia de la lesión de LCA en el fútbol femenino en cuatro temporadas completas (2018-2022), que engloba a más de 700.000 futbolistas.
Las mujeres futbolistas tienen una mayor posibilidad de lesionarse el ligamento cruzado anterior (LCA) de la rodilla que los hombres pero esta diferencia entre los dos sexos se empieza a notar a partir de los 14 años, según un estudio del Instituto Cugat.
El Instituto fundado por el traumatólogo Ramon Cugat ha estudiado la incidencia de la lesión de LCA en el fútbol femenino en cuatro temporadas completas (2018-2022), que engloba a más de 700.000 futbolistas.
El II Estudio sobre la Evolución de la Lesión del Ligamento Cruzado Anterior (LCA) en el Fútbol Femenino de Cataluña, presentado este jueves por el Instituto Cugat y la Fundación García Cugat, corrobora que las mujeres se rompen este ligamento entre 1,5 y 3 veces más que los hombres.
La novedad del estudio es que ha identificado que la diferencia en la incidencia de la lesión entre sexos es prácticamente inexistente antes de los 14 años, pero en cambio a partir de esa edad empieza a notarse.
Desde los 14 años, la lesión es casi 4 veces más común en el fútbol femenino que en el masculino, con tasas de 1,20 % y 0,33 %, respectivamente.
Esta disparidad coincide justamente con el período de cambios hormonales propios en la pubertad, por lo que, según el Instituto Cugat, los resultados refuerzan la hipótesis de que el ciclo menstrual juega un papel importante en la lesión del LCA.
La investigación apunta a la necesidad de preparar mejor a las mujeres para prevenir lesiones y mejorar los tratamientos para ellas.
"Mucha de la investigación sobre la que se basan los tratamientos actuales se ha realizado en el fútbol masculino y esto debe cambiar, ya que las mujeres son mucho más propensas a sufrir esta lesión", ha destacado el fisioterapeuta e investigador en la Fundación García Cugat, Alfred Ferré-Aniorte.
Tratamiento de la lesión del LCA
El tratamiento más común es operar, pero uno de los principales problemas es la recaída, pues una de cada diez futbolistas profesionales pueden sufrir una segunda rotura.
Para evitarlo, el Instituto Cugat utiliza la Plastia de Lemaire, una técnica quirúrgica que ejerce un refuerzo extra-articular, es decir, le consigue dar una estabilidad a la articulación.
Pese a ser el refuerzo más utilizado que permite un aumento de la estabilidad rotacional, para mejorar la lesión se intenta encontrar más soluciones a través de la biología, ha afirmado la presidenta de la Fundación García Cugat, Montse García.
"La biología es la que sana el tejido; un tornillo no cura, la biología sí. Después de la cirugía no está acabado el proceso, la artrosis puede empezar en ese momento, por eso es importante que los tratamientos biológicos, sea con células u otras cosas, ayuden a que vuelva la normalidad dentro de esa lesión", ha declarado García.




















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