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Sabino López
Sabino López Martes, 03 de Octubre de 2023

Federación Española de Fútbol: reforma o ruptura

Como consecuencia del caso Rubiales, se escuchan opiniones en todas las direcciones ya que unas defienden, a capa y espada, las actuaciones de las futbolistas, mientras que otros, desde la condena a Rubiales, entienden que las jugadoras se están pasando de frenada.


En medio de los planteamientos de las jugadoras, aparen unos personajes que pretenden arreglar lo que ellos contribuyeron a deteriorar con su actitud pasiva, ante los “acontecimientos” que Rubiales iba repartiendo, en todo su período de Presidente de la RFEF, léase Consejo Superior de Deportes, y otros que, durante el mandato de Rubiales, no pararon de aplaudirlo y festejar, por las prebendas que les daba, como las remuneraciones a los Presidentes de las Federaciones Territoriales.


Tanto uno como los otros quieren aparecer como los abanderados del apoyo a las jugadoras, destacando el Presidente del CSD el cual parece que cayó del caballo y hasta ve que aquel Rubiales que amparaba, ya no le vale y que la Ley del Deporte, aprobada en diciembre pasado, ha de ser reformada, levantando, como su “gran mérito”, el haber estado reunido con las jugadores, “hasta las 4 de la mañana”  en el hotel de concentración.


Antes, en su caminar errático, entre otras cuestiones, en ruedas de prensa explicó los pasos que iba a dar para suspender a Rubiales y quien lo suspendió fue la FIFA, apoyaba a las jugadoras y a, al mismo tiempo, advertía de sanciones, no opinaba sobre las elecciones y ahora tienen que ser únicas elecciones en el primer trimestre de 2024, continuando con un sinfín de contradicciones. Coincidía con Rubiales en que cuanto más hablaban peor lo ponían.


La actuación del Presidente del CSD conlleva el que tanto el Presidente como la Junta Gestora de la RFEF estén en una situación de debilidad tal que son incapaces de defender la normativa que se aplica ante la dimisión del Presidente de la RFEF y que establece el artículo 31.8 de los Estatutos federativos en el sentido de que “ la Junta Directiva se constituirá en Comisión Gestora y se convocará elecciones para proveer el cargo y el elegido ocupará el cargo por tiempo igual al que restase al sustituido.”

 

Así, si el Presidente del CSD les dice que hay que reformar las normas de juego para jugar en vez de que con balón con una onza de chocolate, son capaces de reunirse, es posible hasta las cuatro de la mañana, para aprobarlo.


Ante este panorama, es posible plantearse, reforma o ruptura. 


Este debate fue el que se presentó durante la transición española para la salida del régimen de Franco.


Cambiar el modelo sin tocar los poderes fácticos, reforma, o ruptura con la legalidad y la legitimidad emanada de una normativa que se entiende no adecuada a los tiempos.
El gran problema, en estos momentos, es que, para llevar a cabo la transición en la RFEF y también en otras federaciones deportivas, no existe o, al menos, no se conoce un Adolfo Suárez que sepa hacer de timonel ya que quienes están en el asunto, CSD y RFEF, carecen de la competencia adecuada que la operación exige, habiendo demostrado tal falta de competencia en todo el proceso “Rubiales” que se está viviendo.  


Se podía pensar en el Presidente del Comité Olímpico Español para tal cometido. Lleva 18 años en el cargo y es partidario de que desaparezca el CSD para ser él quien controle todo el deporte y, además, fue el asesor áulico que inspiró la actual Ley del Deporte, en consonancia, entre otros, con Rubiales y así, entre otras cuestiones, lograron cargarse, prácticamente, el TAD.


La permanencia, más allá de dos o tres mandatos en las presidencias del COE y de las federaciones deportivas, origina una falta de frescura en la gestión que lleva a la dictadura del entorno federativo. 


Es imperativo legal el encontrar un Adolfo Suárez para el deporte, o, al menos, para la Real Federación Española de Fútbol.


Esta es la opinión, salvo mejor criterio, de un abogado de pueblo, Vegadeo, sin acritud.


Sabino López 

 

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