
El manchego pudo fallar en alguna acción, de acuerdo, pero en todo momento se le vio seguro de si mismo, nunca los jugadores trataron de ponerle en duda. El toledano tuvo bien atado el partido de inicio a fin.
El arbitraje va de acertar, cierto, y el error cero no existe, cierto también. Es imposible que el árbitro no de un paso en falso en algún momento del partido. Créanme, imposible. Por eso creo que no es justo valorar o calificar un arbitraje en base a el número de aciertos y fallos.
Por supuesto, lo tendremos en cuenta, pero tendrá un valor importante también la conducción y gestión del partido, y ahí Alberola Rojas, sentó cátedra en campo plagado de minas.
El manchego pudo fallar en alguna acción, de acuerdo, pero en todo momento se le vio seguro de si mismo, nunca los jugadores trataron de ponerle en duda. El toledano tuvo bien atado el partido de inicio a fin.
Posible falta sobre Bellingham, previa al primer gol del Atleti
El centrocampista inglés conducía el balón dirección a la portería adversaria cuando se marchaba al suelo a apenas un metro del área. Alberola Rojas que estaba prácticamente encima de la jugada entendía que no había nada punible en esa caída. ¿Pero lo había? Hubo contacto, eso seguro, pero las imágenes nos hacen ver que ese contacto es más producido por el intento del inglés de dejar el pie atrás y provocar la falta, que de la propia entrada del jugador colchonero.
Pero, en caso de haber falta, ¿Se pudo revisar la acción desde el VAR? Lo cierto es que no, pues el Atleti tras esa caída y recuperar el balón, avanzó hacia campo rival y jugó de nuevo hacia atrás hasta en dos ocasiones. ¿Hasta donde puede revisar el VAR tras la consecución de un gol? Hasta el inicio de la fase de ataque, es decir, cada vez que el Atleti jugó hacia atrás y luego hacia adelante, se inició una nueva fase de ataque, y por lo tanto, la caída de Bellingham no se podía revisar.
Fuera de juego de Rudiger
Cuando un jugador está en posición de fuera de juego, y este toca el balón, no hay duda, no hay que analizar absolutamente nada. Es cuando no la toca cuando hay que valorar si este ha interferido o no en un adversario, aunque lo de ayer es la excepción que marca la regla, ¿Por qué? Porque Rudiguer no toca el balón, pero la interferencia al adversario no es interpretable, pues en el momento que hay contacto físico entre ambos ya está existiendo una interferencia directa.
En este caso Rudiger y Mario Hermoso, cuerpean e incluso se agarran el uno al otro para ganar la posición a su oponente, créanme, no hay una interferencia a un adversario que esta más clara. Por lo tanto, Alberola Rojas y su asistente aciertan de lleno en el peritaje de esta jugada.
Amarillas para Giménez y Bellingham correctas
Otras dos acciones que no gustaron mucho al populacho fueron estas dos entradas que les menciono, la de Giménez a Rodrygo, y la de Bellingham a Correa.
Esta claro que yo no tengo la verdad absoluta, ni la llave para desbloquear las dudas de quienes lean este artículo. Pero una cosa si les diré, ambas acciones están peritadas bajo el mismo criterio, y eso, en un arbitraje es importantísimo, el criterio, fue el mismo en ambas acciones.
Con ello quiero decir que, si en una se amonestó, lo normal es que en la otra se hiciera lo mismo, personalmente, opino que, aunque ambas acciones estaban muy al límite, faltó un escaloncito más para que el color pasase de la amarilla a la roja. Por lo tanto, doy por buena la decisión del colegiado Javier Alberola Rojas.





















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