RFEF y FEB: dos formas diferentes de afrontar la dimisión de su presidente

Luis Rubiales dimitió el pasado 15 de septiembre como presidente de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Jorge Garbajosa dimitió el 16 de agosto como presidente de la Federación Española de Baloncesto (FEB). No añadimos nada nuevo si recordamos que los motivos que han generado ambas dimisiones no tienen nada que ver entre sí, pero el resultado es el mismo: cese del presidente, así regulado en sus respectivos Estatutos. En el primer caso, la entrega de premios a la selección española femenina como triunfadora del Mundial de Sídney ha marcado el “desafortunado” destino de Luis Rubiales; mientras que, en el segundo caso, el nombramiento como presidente de FIBA Europa de Jorge Garbajosa supone un nuevo éxito de todo el baloncesto español, reconociendo de este modo a nivel internacional una magnífica gestión federativa.
La forma de regular lo que debe suceder a partir de ese momento de la dimisión guarda ciertas similitudes en los respectivos textos estatutarios:
Artículo 31.8 de los Estatutos de la RFEF
«8. Si el presidente cesara por causa distinta a la conclusión de su mandato, la Junta Directiva se constituirá́ en Comisión Gestora y convocará elecciones para proveer al cargo; el que resulte elegido ocupará el cargo por tiempo igual al que restase por cumplir al sustituido, siendo además de aplicación, en lo que a este respecta, la norma que prevé́ el artículo 23.2, del presente ordenamiento», siendo la dimisión la “causa distinta” a la conclusión de su mandato.
Artículo 26 -último párrafo- de los Estatutos de la FEB:
“Producido el cese del Presidente, la Comisión Ejecutiva se transformará en Comisión Gestora, la cual convocará a la Asamblea General en plazo no superior a dos meses”.
La Junta Directiva (RFEF) es el órgano colegiado complementario de los de gobierno y representación, que asiste al Presidente, y a quien compete la gestión de la RFEF; mientras que la Comisión Ejecutiva (FEB) es el órgano colegiado de gestión de la FEB.
Merece la pena hacer mención de las fechas clave en la FEB.
Como se ha indicado anteriormente, la dimisión de Jorge Garbajosa como presidente de la FEB, se produjo el pasado 16 de agosto, y ocho días después, el 24 de agosto, ya se convocaron las elecciones a presidente de la Federación, con inicio de su proceso electoral el lunes 28 de agosto y estando prevista la celebración de la Asamblea para la elección de presidente el próximo 2 de octubre. Es decir, en un plazo inferior (16 de agosto-2 de octubre), a los dos meses requeridos por el artículo 26 de su texto estatutario, la FEB tendrá la estabilidad necesaria reconocida por su Asamblea, con el nombramiento de un nuevo presidente o presidenta; y la Comisión gestora habrá tenido que actuar el menor tiempo posible en beneficio de la gestión y administración de la propia entidad, sobre todo, en una época en la que se inician las competiciones nacionales tras el Mundial.
Por su parte, la actual Comisión Gestora de la RFEF no ha convocado todavía las elecciones, de acuerdo con el artículo 31.8 de sus Estatutos -la reglamentación federativa no señala un plazo determinado, pero es de sentido común que debe ser lo más breve posible-, ni se sabe cuándo lo hará, ni puede aventurarse tampoco cuándo se constituirá la Comisión Gestora regulada en la orden ministerial, cuya “vida útil” se reducirá al proceso electoral.
Asimismo se desconoce si solo se convocarán elecciones para presidente -si se toma finalmente esa determinación-, o bien, si solo se convocarán para la elección de miembros de la Asamblea, Presidente y Comisión delegada; o bien, si se convocarán las dos elecciones, como sería deseable según nuestro criterio.
Es decir, nos encontramos en una fase de máxima incertidumbre y a la que algunos medios de comunicación han calificado hoy de “falta de liderazgo”. El periodista Manu Carreño en la Cadena Ser ha sido contundente: “Tenemos un problema serio. Estamos ante la mayor crisis de la Real Federación Española de Fútbol. Y lo peor, tengo la sensación, de que el autobús va sin conductor, que no hay ni dios al volante, y que el autobús puede salir por el precipicio o estrellarse en el arcén porque no hay nadie a los mandos. Absolutamente nadie en la Federación”.
En nuestro reciente artículo “El cisne negro, el “órdago” de las jugadoras y la “confusión” con la Gestora de la RFEF” hicimos mención a que la llamada “Comisión Gestora” de la RFEF (art. 31.8 de sus estatutos), constituida el pasado 15 de septiembre y presidida por Pedro Rocha, sólo tiene una función asignada de obligado cumplimiento: convocar las elecciones para proveer al cargo de presidente y proceder a constituir la Comisión Gestora (no la actual, sino la regulada por el artículo 12 de la Orden ECD/2764/2015, de 18 de diciembre, por la que se regulan los procesos electorales en las federaciones deportivas españolas), que deberá elegir un máximo de seis miembros de la actual “Junta Directiva” (en nuestro caso, de la “Comisión Gestora” ahora presidida por Pedro Rocha, al dimitir Rubiales), que se añadirán a otros seis miembros elegidos por la Comisión Delegada de la RFEF. Y ahí se acaba su exclusiva función, porque las competencias limitadas en cuanto a gestión y administración de la RFEF corresponden a esta “segunda” Comisión Gestora.
¿Cuál es la razón por la que la FEB ya ha realizado sus deberes en un tiempo récord, en beneficio de la entidad federativa y de sus deportistas -aun estando defendiendo, la selección masculina el título en la Copa del Mundo FIBA 2023 en Filipinas, Japón e Indonesia- desde el 25 de agosto hasta el 10 de septiembre?
Y ¿cuál es la razón por la que en la RFEF ni se han convocado elecciones a presidente (a la imagen y semejanza de la FEB) y por la que ni siquiera se ha fijado una posible fecha para unas segundas elecciones (o únicas), en el primer semestre de 2024 -previa autorización del CSD- para elegir los miembros de la Asamblea, Presidente y Comisión Delegada?
Podrían esgrimirse numerosas razones en un caso y en el otro, pero lo que seguro que nos causa a todos es sorpresa y perplejidad: a un mismo “problema”, diferente solución (mejor dicho, en un caso ya se han puesto los remedios para resolver “las leves deficiencias estructurales del edificio”, mientras que en el otro, cada día “se hunde una planta más” y se abre una nueva “vía de aguas”).
Hemos escuchado las recientes declaraciones contundentes del Ministro de Cultura y Deporte del Gobierno de España, Miquel Iceta, manifestando que “La Real Federación Española de Fútbol está haciendo las cosas mal, muy mal”, haciendo referencia explícita a la “convocatoria anómala” de las jugadoras para competir con la selección femenina este viernes contra Suecia y posteriormente contra Suiza. Y el presidente del Consejo Superior de Deportes, Víctor Francos, se ha pronunciado en el mismo sentido, manifestando enérgicamente su contrariedad por la situación que se está viviendo.
Las expresiones de decepción y amargura de las jugadoras cuando han llegado al hotel de concentración en Valencia lo decían todo y deberían hacer reflexionar a más de uno: ¡ Caray, que son las recientes campeonas del mundo ! En un mes hemos pasado del éxito total al fracaso más decepcionante, y no es por lo realizado en el terreno de juego sino por las actuaciones en los despachos de algunas personas que no han captado todavía el mensaje de lo que desea el deporte y la sociedad española.
El próximo 2 de octubre será un día festivo para la FEB con la proclamación de la única candidata, Elisa Aguilar López, ex jugadora de la selección femenina. Ayer conocimos esta grata noticia y, si no hay novedad, será elegida en la Asamblea como presidenta de una federación tan importante como es la de baloncesto y que tantos éxitos ha dado al deporte español.
El baloncesto estatal ha dado una sonora lección al fútbol español, aun disponiendo la RFEF de muchísimos más recursos, más licencias, una estructura super profesionalizada y con las televisiones apostando por incrementar las audiencias de los partidos de fútbol, mucho más que con los de baloncesto cuya presencia televisiva es bastante mucho menor, casi residual comparada con el fútbol.
Ojalá los actuales dirigentes y ejecutivos de la RFEF sean conscientes de lo que se está jugando el deporte español y, en particular, el fútbol español. No puede negarse que la RFEF goza de una plantilla de grandes profesionales en diversas áreas, pero las directrices de quienes capitanean el barco deberían ser mucho más claras, sobre todo, en atención a lo que demanda la sociedad deportiva española y los y las deportistas: “Elecciones en la RFEF a presidente YA” -al estilo FEB-, y después el que resulte electo y su Junta Directiva podrán solicitar al CSD la autorización para adelantar las elecciones a la Asamblea, nuevo presidente y Comisión delegada, para tranquilizar el ambiente tóxico que se está respirando en estos momentos.
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Javier Latorre es subdirector de IUSPORT.

















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