
"El gran juego de las campeonas nada tiene que ver con la realidad del mercado, pero ha confundido a muchas cabezas, entre ellas la de Yolanda Díaz, que reclamó para las futbolistas el mismo salario que tienen ellos", afirma el reputado periodista.
Alfredo Relaño, exdirector de AS, afirma en una columna de El País que la actual huelga del fútbol femenino es un auténtico "tiro en el pie".
Dice Relaño que el título mundial de nuestra selección femenina, ya enturbiado por el delirante extravío de Rubiales que tan caro le va a salir, podría haber servido para relanzar la Liga F, nuestro campeonato nacional.
Algo así podría provocar más asistencias, algún sponsor más, más abonos a DAZN. Con un poco de tiempo, claro. Las cosas no llegan de sopetón. Hay que dar tiempo al tiempo.
En lugar de eso, añade Relaño, tenemos una huelga por la pretensión de una mejora en el salario mínimo que el sector no puede permitirse.
"El gran juego de las campeonas nada tiene que ver con la realidad del mercado, pero ha confundido a muchas cabezas, entre ellas la de Yolanda Díaz, que reclamó para las futbolistas el mismo salario que tienen ellos", afirma el reputado periodista.
Relaño recuerda algo muy importante: "La condición de profesional de la Liga F es sólo un desiderátum, un embolado póstumo de Irene Lozano y Carmen Calvo, que la anunciaron con un pie ya en el andén. Se activó con una partida de 16 millones del CSD para instalaciones más otro tanto para el funcionamiento de la organización los tres primeros años. Todo un esfuerzo si se considera que el CSD destina al atletismo 5 millones… para hombres y mujeres. DAZN pone 7 al año por cinco años. Apareció un patrocinio, Finetwork, que ponía 8; lo compró un fondo y dejó de pagar, pero ese dinero está garantizado por LaLiga. Y eso es todo, las taquillas son simbólicas. El fútbol masculino cobra 1.970 por derechos de televisión y la cifra total que mueve es de 4.300. Eso frente a los 7+8=15 de la Liga F. Pongamos 20, si sumamos los 5 anuales del CSD para organización".
De esos ingresos de televisión y marketing, que se distribuyen según audiencias, a un club medio le llegan 550.000 euros al año, y con un presupuesto por debajo del millón es difícil mantenerse. Lo demás lo saca como puede. Hay quien tiene una escuela de fútbol, hay quien tiene subvención de la comunidad autónoma, hay quien araña alguna publicidad. Y hay quien o quienes tienen que poner lo que falta.
Encima están "penalizados por la ira de Rubiales", que se opuso a la creación de esta liga profesional. Las licencias se han triplicado, las multas por tarjetas se pagan a precio de Primera del fútbol masculino y Rubiales multiplicó el precio de arbitraje el curso pasado bajo amenaza de huelga, recuerda el exdirector de AS.
A todo esto, hace poco el CSD detrajo el 20% del patrocinio para pasárselo a la Federación, "cuando aún mimaban al hoy satanizado" Rubiales.
En cuanto a la inoportuna huelga, los sindicatos empezaron pidiendo 30.000 euros y terminaron en 23.000. La patronal venía de 16.000 y llegó a 20.000, mejorables si crece el patrocinio.
"Por tan corta distancia se ha provocado esta huelga de las dos primeras jornadas que difícilmente creará alarma social", concluye Relaño.























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