
La escasa respuesta que los mecanismos de gobernanza han ofrecido en el caso Rubiales ponen nuevamente en duda el compromiso real y efectivo de las organizaciones deportivas por el buen gobierno deportivo, a lo que habría que añadir el déficit regulatorio preexistente sobre esta materia.
Nunca antes un éxito deportivo de la magnitud de un Campeonato Mundial de Fútbol había generado un escándalo internacional que ha tenido el repudio y el reproche unánime del deporte y de la sociedad en general. Los comportamientos del Presidente de la RFEF en la final del Mundial y la ola desenfrenada de actitudes en los siguientes días debe ayudar a desenmascarar el déficit de los mecanismos de control y de buena gobernanza existentes en el deporte y, en particular, en las federaciones deportivas.
Sin ir muy lejos, uno de los hitos que más ha presumido y alardeado Luis Rubiales durante su mandato era, precisamente, una Federación transparente e íntegra, en cumplimiento con los estándares de gobernanza, lo que llevó a implementar un programa de compliance, un Código Ético o a la constitución de un Comité de Ética, entre otras medidas.
David A. Gutiérrez González
Abogado





















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