
El objetivo de esta plataforma, según FIFPRO, es “controlar el uso, la aplicación y la explotación de sus datos personales” por parte de los propios futbolistas. En el comunicado de presentación, que puede ser consultado en este enlace, concreta este objetivo en algunas finalidades que merecen una reflexión específica.
Este lunes 10 de junio, FIFPRO anunciaba la creación de una “plataforma centralizada de gestión de datos”, que recabará los datos generados por el deportista durante la ejecución de su relación laboral. Del comunicado se desprende, por tanto, que no se trata únicamente de aquellos datos de rendimiento correspondientes a la participación en competiciones, sino también de todos aquellos recogidos durante su desempeño profesional. Por tanto, también se incluirían aquellos recabados en los entrenamientos con sus clubes.
El objetivo de esta plataforma, según FIFPRO, es “controlar el uso, la aplicación y la explotación de sus datos personales” por parte de los propios futbolistas.
En el comunicado de presentación, que puede ser consultado en este enlace, concreta este objetivo en algunas finalidades que merecen una reflexión específica:
- “Centralizar todos sus datos personales de rendimiento generados a lo largo de su carrera”. Se entiende, por tanto, que independientemente del club para el que preste sus servicios, el deportista vería volcados sus datos en esta base gestionada por FIFPRO. Ello permitiría a los jugadores conservar dichos datos en el futuro, independientemente de un cambio de equipo. También les facultaría a encargar por su propia cuenta aquellos estudios que consideren oportunos a profesionales ajenos al propio club.
- “Gestionar y controlar la aplicación o el uso de datos personales con fines específicos, como la gestión del rendimiento y el entrenamiento, las operaciones de los partidos, el empleo y los asuntos comerciales”. Si bien no se menciona expresamente, FIFPRO da a entender que la finalidad de esta plataforma es la creación de una herramienta que permita a los jugadores tomar el control sobre el uso comercial de sus datos por actores como empresas de analítica avanzada o casas de apuestas.
Ni mucho menos se trata de la primera vez que FIFPRO reclama la participación directa en los beneficios generados por el uso comercial de los datos de los jugadores. Ya en su documento “A future oriented player data policy for the digital football industry” el sindicato de futbolistas afirmó que “la explotación comercial de los datos de los jugadores debe garantizar su participación financiera adecuada y directa”.
El trabajo en esta área por parte de FIFPRO ha sido constante en los últimos tiempos, con numerosas publicaciones en su página web con comunicados y artículos doctrinales sobre la aplicación del derecho a la protección de datos en el ámbito del deporte profesional.
Dicho trabajo desembocó en 2022 en la aprobación, conjuntamente con FIFA, de la “Carta de Derechos sobre Datos de los Futbolistas”, o “Charter of Player Data Rights” en su original inglés. El documento, como han reconocido ambas entidades, está profundamente inspirado en los derechos reconocidos en el Reglamento General de Protección de Datos de la Unión Europea.
Si bien dicha Carta no desarrolla con la extensión suficiente el contenido de dichos derechos como para entender que supone una norma aplicable por sí misma, sí constituye un enorme punto de inflexión en la legitimación de las demandas de los deportistas profesionales en este ámbito.
Estamos por tanto ante un paso más en una estrategia que FIFPRO ha ido ejecutando en los últimos años sin prisa, pero sin pausa. Poco a poco, se ha buscado concienciar a los propios deportistas, así como al conjunto de profesionales del sector, sobre la importancia de garantizar una serie de derechos que permitan a los propios jugadores controlar el uso que se realiza de sus propios datos personales.
Queda por ver cómo se plasma este nuevo proyecto en la práctica. Una base de datos de tal magnitud puede encontrarse con no pocas complicaciones en la práctica, desde la propia captación de dichos datos, hasta su conservación de forma segura ante los más que posibles ciberataques que pueda sufrir.
Sin embargo, una cosa parece clara: FIFPRO ha entendido la magnitud, también evidentemente monetaria, del tratamiento de datos personales de sus representados. Y es que, si bien nadie parecía haber reparado en ello hasta ahora, los datos de rendimiento de los deportistas son datos personales como cualesquiera otros. Datos que, en Europa, se encuentran sujetos al restrictivo Reglamento General de Protección de Datos. Y si bien es una cuestión que merecería un detalladísimo artículo al respecto, el uso de dichos datos con fines comerciales sin el acuerdo de los deportistas podría no ser acorde a la legislación en materia de protección de datos.
















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