
Desde el segundo puesto del ránking, los cálculos le favorecen. Al ganar a Struff, solo con saltar a la pista en el masters 1000 de Roma, aunque pierda en su debut, será otra vez número uno. En esa condición llegará a Roland Garros.
El broche final de la vigésima primera edición del Masters 1000 Madrid, el más largo y con mayor participación de los disputados hasta ahora, lo puso el vigente campeón, el número dos del mundo, el español Carlos Alcaraz, que ha vuelto a ganar y casi toca con la mano de nuevo el número uno del mundo.
El tenista de El Palmar, de 20 años, venció por 6-4, 3-6 y 6-3 para elevar a diez la cosecha de éxitos en su carrera, cuarto esta temporada tras los de Barcelona, Indian Wells y Buenos Aires. Es, además, el cuarto que suma en su historial de esta categoría. Tardo dos horas y 25 minutos en sellar el triunfo.
Alcaraz jugaba en la Caja Mágica por el título por segunda vez consecutiva. El 2022 fue el de su consagración, con victorias seguidas contra Rafael Nadal y Novak Djokovic. Hoy afrontaba el de la consolidación en su sexta semifinal Masters 1000 de su carrera, la tercera de la temporada. Ganó Indian Wells ante Daniil Medvedev y perdió ante Sinner en Miami.
Enfrente estaba el alemán Jan Lennard Struff, un aspirante, "perdedor afortunado" en la fase previa, con el que casi nadie contaba para la puja por el trofeo.
El germano, habitualmente distanciado de los momentos cumbre de los eventos, de 33 años y situado en el puesto 65 del ránking ATP, fue el primer rescatado de la ronda de clasificación que alcanza la final de un torneo de categoría Masters 1000.
Por su parte, el murciano, el más joven en defender con éxito un Masters 1000 desde Nadal, que lo hizo en Montecarlo y Roma 2005 y 2006, tenía a mano el décimo título de su carrera y el cuarto del presente año después del Masters 1000 de Indian Wells, Barcelona y Buenos Aires y elevar a cuatro también los trofeos acumulados en eventos de esta categoría después de los de Miami e Indian Welles y este de Madrid, el pasado año.
Alcaraz acumulaba veinte victorias seguidas en los torneos españoles de tierra, entre el de Barcelona y Madrid, en los dos últimos cursos. Esta campaña, llevaba dieciocho triunfos y una sola derrota en polvo de ladrillo. A lo largo del curso, solo ha perdido dos encuentros, ante el italiano jannik Sinner en Miami, en semifinales y contra el británico Cameron Norrie en la final de Rio de Janeiro.
El tenista español, que el lunes acudirá a París a los Premios Laureus donde está nominado como “revelación del año”, apunta de nuevo al número uno del mundo. Fue en su día el más joven en alcanzar la cima del circuito cuando ganó el Abierto de Estados Unidos y el de menos edad en cerrar una temporada en esa situación.
Ahora, desde el segundo puesto del ránking, los cálculos le favorecen. Al ganar a Struff, solo con saltar a la pista en el masters 1000 de Roma, aunque pierda en su debut, será otra vez número uno. En esa condición llegará a Roland Garros.





















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