
Los incidentes se produjeron en el estadio Palogrande, donde se enfrentaron el Once Caldas y el Alianza Petrolera.
Una nueva jornada de violencia se vivió en la liga colombiana provocada por barras bravas del Once Caldas, que se lanzaron a la cancha y agredieron a jugadores, al personal de logística e incluso a la Policía en el partido del martes contra el Alianza Petrolera, hechos que dejaron 28 personas lesionadas.
Según la administración municipal de Manizales, donde se jugó el encuentro, en los disturbios dentro del estadio resultaron heridas 20 personas de la unidad de logística, cuatro hinchas y cuatro policías, aunque ninguna de gravedad.
Tras lo ocurrido dentro del estadio los vándalos salieron a las calles, se enfrentaron a una patrulla de la policía y también quemaron una motocicleta.
Los incidentes se produjeron en el estadio Palogrande, donde se enfrentaron el Once Caldas y el Alianza Petrolera.
A pocos minutos de finalizar el partido de la liga colombiana, supuestos seguidores del equipo local invadieron la cancha y el encuentro se dio por finalizado cuando iba 1-2 a favor del conjunto visitante.
El Once Caldas, que fue campeón de la Copa Libertadores en 2004, ahora ocupa el último lugar entre los 20 equipos que disputan la Liga. De 33 puntos posibles, solamente ha conseguido 11, producto de 2 victorias y 5 empates. Los restantes 7 encuentros los ha perdido y es uno de los equipos que puede bajar a la Primera B.
La Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales (Acolfutpro) repudió "los actos violentos contra" los "compañeros del Once Caldas".
"La integridad de los futbolistas y la de todos los trabajadores del fútbol está por encima de cualquier resultado deportivo", añadió el sindicato en su cuenta de Twitter.
Estos hechos se suman a los ocurridos el domingo pasado en Medellín, donde un enfrentamiento entre seguidores del Atlético Nacional con la Policía antes del partido contra el América de Cali dejó 89 lesionados y millonarios daños.
Los desmanes, que obligaron a la intervención del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía, tuvieron origen en la ruptura de la relación entre "Los del sur", la 'barra' más representativa del Nacional, y los directivos del club tras la decisión de éstos de suspender los beneficios económicos a ese grupo, entre ellos la entrega de 500 entradas a los partidos.
El alcalde de Medellín, Daniel Quintero, decidió lanzar entonces un mensaje al club y no prestar el estadio "hasta que no se acuerden condiciones mínimas de seguridad".
"No vamos a tolerar la violencia. Me toca poner hasta 800 policías por cada partido. No prestaremos el estadio a Nacional hasta que no se acuerden condiciones mínimas de seguridad entre barra y directivas, y la vigilancia sea pagada por el equipo", escribió en redes sociales el alcalde.
Por estos hechos el partido entre el Atlético Nacional y el Melgar de Arequipa, de la Copa Libertadores, se disputará este jueves en el estadio Metropolitano de Barranquilla y no en Medellín.














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