Piqué, la irresponsabilidad de banalizar la integridad en el deporte

Es preocupante la frivolidad con la que Piqué trata públicamente una de las principales lacras del deporte, como es el amaño de partidos y, en general, la integridad de las competiciones.
Gerard Piqué, exjugador del Futbol Club Barcelona, ha realizado unas declaraciones en RAC1 en las que considera que no tiene sentido acusar al club de “la compra de árbitros”.
Dice Piqué que "pondría la mano en el fuego en que el Barça no ha comprado árbitros”. Y añadió: “Si quieres comprar a un árbitro, es muy fácil, quedas con él y le das un sobre con dinero negro y se ha acabado”.
"Las cosas son mucho más sencillas que ir a un vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, pagarle un salario que sabes que es público, y que sabes que hoy o mañana te lo sacarán, y que piensas con este señor podrás condicionar 30 árbitros o los que hayan en primera división. No tiene ninguna lógica. A partir de allá las conspiraciones y las campañas estamos totalmente acostumbrados", sentenciaba el que fuera central del club.
Es preocupante la banalidad con la que Piqué trata una de las principales lacras del deporte, como es el amaño de partidos.
Dada su proyección mediática, los más jóvenes y cualquier persona ajena al mundo del fútbol podría hacerse una idea totalmente equivocada sobre los valores del deporte.
Ahora no se trata de audios filtrados a los medios. Estamos ante unas declaraciones públicas de un deportista de fama mundial, con millones de seguidores en las redes sociales.
Debería ser consciente de que con sus palabras está dando pie a que los menos informados piensen que conoce algún caso de esos que él califica de sencillos, de compra de un árbitro de forma fácil o, incluso, de compra de un jugador que sea clave, como un portero o un defensa.
Convendría recordarle a Piqué que el Código Penal contempla el delito de corrupción entre particulares, un delito que no requiere el pago efectivo para que se consume. Basta con el mero ofrecimiento o promesa del beneficio o ventaja. Y sus consecuencias son muy gravosas: el culpable será castigado con una pena de prisión de seis meses a cuatro años, inhabilitación por tiempo de uno a seis años y multa.
En definitiva, Piqué debería retractarse públicamente de esas declaraciones por pura responsabilidad.

























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