
Es impensable que la televisión oficial del Real Madrid haya tomado la decisión de emprender una campaña de desprestigio contra un dirigente arbitral en activo sin contar con la orden o la anuencia de la directiva del club.
Llama poderosamente la atención el silencio del CTA y de la RFEF ante el ataque furibundo de la televisión oficial del Real Madrid a Clos Gómez, actual director del Proyecto VAR en España, puesto para el que fue nombrado por la actual directiva de Rubiales en 2018, y exárbitro de Primera División.
Coincidiendo con la explosión del caso Negreira, en el vídeo emitido por Real Madrid Televisión, se escucha y se ve esto: "En sus 11 años en la élite se convirtió en una auténtica pesadilla para el Real Madrid. Fue uno de los árbitros que más perjudicó al conjunto madridista", advierten. Dirigió 34 partidos al Real Madrid "con un porcentaje inferior al 60% de victorias. Pero llama aún más la atención este dato, 102 tarjetas amarillas y 8 rojas le sacó al Madrid, el equipo al que más amarillas sacó durante su carrera y al segundo al que más futbolistas expulsó. Su última gran obra la vimos en su último Clásico, en el 2017. No pitó hasta cuatro penaltis muy claros a favor del Real Madrid”.
Es impensable que la televisión oficial del Real Madrid haya tomado la decisión de emprender una campaña de desprestigio contra un dirigente arbitral en activo sin contar con la orden o la anuencia de la directiva del club.
Florentino Pérez nunca ordenaría ni autorizaría, por ejemplo, una campaña contra el presidente de la RFEF o contra el presidente del CSD. ¿Por qué ocurre entonces con un dirigente arbitral como Clos Gómez?.
Pero no se trata sólo del silencio de la RFEF ante el ataque del Real Madrid hacia uno de sus directivos. Tampoco ha abierto siquiera una información reservada ni ha instado a Integridad a que valore el asunto.
El artículo 106 del código disciplinario de la RFEF prevé que "La realización por parte de cualquier persona sujeta a disciplina deportiva de declaraciones a través de cualquier medio mediante las que se cuestione la honradez e imparcialidad de cualquier miembro del colectivo arbitral o de los órganos de la RFEF; así como las declaraciones que supongan una desaprobación de la actividad de cualquier miembro de los colectivos mencionados cuando se efectúen con menosprecio o cuando se emplee un lenguaje ofensivo, insultante, humillante o malsonante, serán
sancionados:
...
- Tratándose de directivos/as, clubes o cualquier otra persona o entidad, con multa en cuantía de 601 a 3.005,06 euros".
Inmediatamente nos dirán que la televisión del Real Madrid no es una entidad sujeta a la disciplina de la RFEF y por consiguiente no puede ser sancionada, pero no es eso lo que sugerimos.
La RFEF debería, no sólo salir públicamente a defender el honor de Clos Gómez, sino, además, requerir al Real Madrid para que informe si ha ordenado o autorizado la realización de ese vídeo injurioso. Si contesta que sí a alguna de las dos hipótesis, el paso siguiente sería dar traslado al comité de competición para que incoe expediente.
Y si contesta negativamente a ambas opciones, el siguiente paso debería ser requerir al club blanco una retractación pública de su cadena de TV o una desautorización pública a su propia TV, así como una retirada inmediata del vídeo.
























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