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Sabino López
Sabino López Lunes, 27 de Febrero de 2023

Negreira y FC Barcelona: vasallaje psicológico y económico

Las manifestaciones del árbitro de aquella época, Andujar Oliver, suenan contundentes: “En estos momentos sólo puedo poner la mano en el fuego por mí. Por los otros no puedo decir nada más”. 

Sería cínico no decir que en el mundo del fútbol, de las SADs y clubs, estaba y está anidando el pensamiento de que los árbitros ayudaban y ayudan a los grandes, (Real Madrid y F,C, Barcelona).

 

El señalar o no un penalti, a favor o en contra de estos clubes, tiene una repercusión mediática de mayor alcance para el árbitro, que si tal circunstancia se da en relación con clubes menos importantes. 


Lo que no se sabía es que el Barcelona C.F., atormentado por la idea histórica de que los árbitros ayudaban al Real Madrid, llevó a cabo una burrada tan animal como pagar, con dinero, al vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros, el tal Enríquez Negreira, por un concepto de “ayuda a la neutralidad”.


El nivel del tal Enríquez Negreira no era una excepción en el mundo arbitral. Y no era una excepción ya que los propios árbitros y el presidente del CTA, Sánchez Arminio, que ahora lanzan llamaradas de honradez, lo aguantaron como vicepresidente del CTA desde el año 1994 hasta el año 2008.


Las manifestaciones del árbitro de aquella época, Andujar Oliver, suenan contundentes: “En estos momentos sólo puedo poner la mano en el fuego por mí. Por los otros no puedo decir nada más”. 


No hay que perder de vista las circunstancias que concurrían y concurren en el mundo del fútbol a la hora de disputarse un partido de fútbol profesional.


En el terreno de juego hay veintidós jugadores que, normalmente, se mueven en unas remuneraciones económicas muy importantes, los cuales, a su vez, pertenecen a SADs y clubes con unos presupuestos económicos elevados.

 

En medio hay unos árbitros que, en la época del tal Enríquez Negreira, recibían, por arbitrar, unas cantidades económicas ridículas,  lo que hacía que el arbitraje no fuera su ocupación principal. Hoy reciben una compensación dineraria más elevada y su ocupación principal es el arbitraje. 

 

Cuando la retribución económica era exigua, la recompensa venía dada por poder alardear de relacionarse con los futbolistas figuras de la época y con presidentes de clubes, entre las que había personas de gran relevancia social. Se decía, en plan gracioso, que había algún árbitro de primera que no se lavaba, en un tiempo, la mano con la que había saludado al presidente de un club importante.


Todas estas circunstancias operaban en la época del tal Enríquez Negreira y, en cierta medida siguen operando, en los árbitros, dando lugar a lo que un entrenador italiano, Cesare Prandelli, llamaba “vasallaje psicológico”.

 

Sin embargo, en el caso “Barcelona-Negreira” se cambió el “vasallaje psicológico” de los árbitros por el “vasallaje económico” del Barcelona C.F..


En los años ochenta, presenté, en una Asamblea General de la Real Federación Española de Fútbol, una propuesta en la que planteaba que los árbitros tenían que ser profesionales e independientes de la RFEF. Los propios árbitros, miembros de la Asamblea, me dijeron de todo y de todas las maneras. Era un “rojo” de Asturias que iba a perturbar su placentera existencia. Estaban y siguieron estando muy acomodados con las circunstancias que tenían. Y, ahora, cuando surge lo del tal Negreira y el Barcelona F.C., se rasgan las vestiduras.


Es posible que no supieran las relaciones económicas entre el tal Negreira y el F.C. Barcelona, pero si sabían y, saben, a quiénes no había que molestar para subir a primera, mantenerse, o ser internacional.


Había y hay, por qué no, más palomas que halcones.


Esta es la opinión, salvo mejor criterio, de un abogado de pueblo, Vegadeo, sin acritud.


Sabino López

 

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