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El Caso Negreira: el sentimiento del socio y el simpatizante del Barça

Jose Emilio Jozami Delibasich Jose Emilio Jozami Delibasich Martes, 21 de Febrero de 2023
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Buscar una urgente solución y admitir que prevenirlo en el futuro será estar siempre un paso adelante para que hechos lamentables como éste no ensucien el alma del deporte y de los deportistas, protegiendo también a quien confía abonando  una entrada para ver un juego, convencido  que en  el fútbol, pasión de multitudes, no hay trampas. Cuidemos la Pelota.

El caso que mantiene en vilo al futbol mundial sobre el supuesto pago de 1.4 millones de Euros por parte del Barcelona al exvicepresidente del Comité técnico de árbitros, José María Enriques Negreira , ya ha sido abordado desde distintos ámbitos.

 

Se habla de delitos, de posibles sanciones deportivas, hasta la posibilidad que los bleu pierdan la categoría en la elite del fútbol español.

 

Lo cierto que este tema reavivó la vieja polémica del incentivo y el soborno. El Barcelona habría abonado ese dinero para recibir un trato equitativo, de neutralidad en los arbitrajes durante varios años, cuando ese es el deber, es la debida diligencia (o el due diligence de los americanos) que deben realizar los cuerpos arbitrales.

 

Por lo que se dijo, en el renglón del soborno no debiera ser considerado supuestamente. La incógnita es conocer si se aparenta con una especie de incentivo a los árbitros para realizar su trabajo de manera correcta.

 

De una u otra forma no deja de ser algo absolutamente inmoral lesionando claramente a la especificidad del deporte y en este caso del más grande y popular de los deportes.

 

Les corresponderá a los magistrados judiciales advertir si el hecho roza con las características de un delito para actuar y aplicar las sanciones correspondientes en el ámbito penal y civil por el daño causado.

 

Cuanto daño a muchas familias, cuantos inocentes pagando por pecadores. La familia arbitral mancillada en su mas preciosa virtud, que es administrar justicia en un juego deportivo. Crear la duda de su imparcialidad le sella un lunar negro en la historia del referato de tan prestigiosa liga.

 

Recuerdo cuando estudiaba la maestría de Derecho Deportivo en ISDE Madrid que al ver el tema del doping en la bibliografía brindada leí con atención y asombro una jurisprudencia en FRANCIA sobre una esfera de protección de este nuevo delito que dejo de ser infracción. La misma tenía que ver que si se lograba probar que el organizador de la competencia conocía del doping de un atleta, y le permitía participar estaba siendo cómplice en una estafa y en un claro daño y perjuicio contra los espectadores que abonaron un ticket para ver el desarrollo normal de un evento deportivo.

 

Este triste suceso que se habría producido durante un largo tiempo en silencio, supuestamente a espaldas de los jugadores sale a la luz por actuación de organismos oficiales del estado que obligan ahora a que las autoridades del fútbol procedan a buscarle una solución a este conflicto.

 

La pregunta del millón es que piensa el jugador que desconocía en las condiciones que jugaba, o el socio, o el simpatizante que alentaba apasionado.

 

En los primeros los hubo de notables figuras, ¿se sentirán engañados?, nunca lo imaginaron?, ¿nunca se manifestaron síntomas que podía estar sucediendo alguna irregularidad?

 

Un nuevo problema para el fútbol, que estalla en los planos de la ética primero y la observancia si hubo o no acción delictiva.

 

Esto ultimo le concierne a la justicia determinarlo. Lo otro a los que nos preciamos de cuidar de éste hermoso deporte que llena de emoción al mundo entero y alimenta a miles de hogares en el planeta.

 

Buscar una urgente solución y admitir que prevenirlo en el futuro será estar siempre un paso adelante para que hechos lamentables como éste no ensucien el alma del deporte y de los deportistas, protegiendo también a quien confía abonando  una entrada para ver un juego, convencido  que en  el fútbol, pasión de multitudes, no hay trampas. Cuidemos la Pelota.

 

Como decía el GRAN DIEGO “LA PELOTA NO SE MANCHA”.

 

El autor es Abogado por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. Diplomado en Derecho Deportivo por la Universidad Austral Buenos Aires. Master en Derecho Deportivo por ISDE Madrid. Mediador Jurídico por Fundación Retoño Buenos Aires. Mediador Internacional en Deportes por IEMEDEP Madrid. Estudio Negociación y Mediación en la Escuela de Derecho de la Universidad de Yale y en la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard (EE. UU). Mediador FIFA. Ex Juez Civil y Mercantil en Argentina. Profesor de la materia Derecho Deportivo en la Universidad de Buenos Aires y Universidad de Tres de Febrero Argentina.

 

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