Los árbitros, víctimas de Enríquez Negreira
Foto RFEFLa monotonía en la que los periodistas hemos convertido el análisis de las polémicas arbitrales con los mismos argumentos de siempre me hicieron apartarme de una espiral que cada vez, bajo mi punto de vista, es más aburrida.
Desde este temporada, como muchos sabéis, tomé la decisión de abandonar mi función de analista arbitral, o como se llamara eso que hacía en diferentes medios.
La monotonía en la que los periodistas hemos convertido el análisis de las polémicas arbitrales con los mismos argumentos de siempre me hicieron apartarme de una espiral que cada vez, bajo mi punto de vista, es más aburrida.
Y yo tengo un lema en la vida, lo que a uno le aburre termina provocando lo mismo en el consumidor. Pero a pesar de mi jubilación arbitral, no quiero pasar por alto el “caso Negreira” y su gravedad. Vaya por delante que el que escribe sigue pensando que los árbitros son honestos, hasta aquí no ha cambiado nada.
Pongo la mano en el fuego por los que yo he conocido atreviéndome a aventurar que no me voy a quemar. Es evidente que 'garbanzos negros' hay en todos los colectivos. Y en el arbitral pasará a la historia José María Enríquez Negreira.
Un personaje que los pocos periodistas que por entonces cubríamos la información referente a asuntos arbitrales conocíamos de oídas. No estaba en el día a día del Comité y su cargo era más institucional que ejecutivo. Pero que fuera un directivo con nula influencia en las decisiones importantes del CTA no le quita gravedad al asunto.
Eso sí, lo único demostrado hasta ahora es que este señor, o mejor dicho su empresa, ha facturado al FC Barcelona 6,5M€ durante 17 temporadas por no se sabe qué informes. Gravísimo teniendo en cuenta que era un directivo con cargo en vigor.
Por cierto, tan culpable es Negreira como todos y cada uno de los presidentes que han autorizado esos pagos sabiendo que esa empresa pertenecía a uno de los vicepresidentes del CTA. Uno de ellos es el señor Laporta, que lejos de ruborizarse, le echa la culpa a la central lechera cuando resulta que esta información periodística la saca a la luz un medio catalán como SER Cataluña. Un clásico.
Para uno que ha seguido tan de cerca el estamento arbitral y que ha tratado siempre con respeto al colectivo, la noticia ha sido un mazazo, para que nos vamos a engañar. Pero de ahí a dudar de todo un colectivo media un abismo. Hay mucha gente íntegra y honesta que se lo han currado para llegar ahí.
Muchos desde un fútbol base muy cruel con el colectivo. Gente que está viendo como en estos últimos días se mancha su honor y se duda con total impunidad sin ni una sola prueba que demuestre la relación de esos pagos con sus decisiones en el campo. Y claro, en este lodozal hay periodistas que se mueven como pez en el agua.
Esos que ya lo sabían pero curiosamente nunca denunciaron nada con pruebas. Los que no tardaron ni un segundo en relacionar estos pagos con decisiones arbitrales en ese periodo. Los que siempre han creído en la honestidad de los árbitros hasta hoy, como si nunca se hubiera dudado de ellos. Los que nos venden estadísticas en esas etapas como si al Barca nunca le hubiera perjudicado una decisión arbitral.
O los que quieren que el club azulgrana sea sancionado con un descenso a Segunda al mismo tiempo que van de la mano para montar una Superliga. Un despelote más del desvarío que ha tomado mi querida profesión que, ahora mismo, sin duda no está para dar lecciones
Pensemos que nuestros colegiados también son victimas de Negreira. No les volvamos a poner en la diana con teorías conspirativas sin ninguna base y con muy poco sentido. Porque el fútbol es de todos y cuanto más lo ensuciemos, más nos costará limpiar todo el chapapote.



















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