F: ShutterstockLos errores que el árbitro comete en un partido de fútbol generan protestas del equipo que sufría las consecuencias y de sus aficionados. En muchas ocasiones, las quejas se prolongan durante días en los bares y en las tertulias televisivas, que son equivalentes a aquéllas.
Son cuestiones relativamente frecuentes y tratadas con asiduidad por la opinión pública las referentes a los errores de los árbitros, que tienden a asemejarse, por sus causas y efectos, pero en una parcela mucho más banal, a los errores judiciales, que se constituyen por decisiones equivocadas o injustas tomada por el sistema judicial en un caso particular. Estos errores pueden ocurrir a lo largo del proceso judicial, desde el inicio hasta la sentencia, teniendo su causa en una variedad de factores, incluyendo la falta de apreciación de que la evidencia es insuficiente, los errores en la aplicación de la normativa, la falta de preparación o experiencia por parte de los jueces en un caso determinado o las influencias indebidas, siendo muy útil al respecto realizar una lectura de las exposiciones realizadas por Jorge F. Malem Seña, F. Javier Ezquiaga Ganuzas y Perfecto Andrés Ibáñez, en El error judicial. La formación de los jueces.
Atendiendo a la problemática de los hechos, destacan unas palabras que Jorge Malem Seña recoge en El error judicial: “Tanto en el ámbito ordinario como en el mundo científico los hechos se conocen a través de la formulación de hipótesis. El supuesto más simple de error judicial en los enunciados fácticos de una sentencia se produce cuando sus hipótesis no coinciden con lo acaecido en la realidad. (…) Y no pocas equivocaciones ocurren, además, cuando el juzgador no analiza las hipótesis alternativas relevantes a la principal aceptada incluso para rechazarlas”. En cualquier caso, todos los errores judiciales pueden tener consecuencias graves y duraderas para las personas afectadas y pueden erosionar la confianza en el sistema judicial, de manera que es importante que se tomen medidas para minimizar y corregir los errores judiciales.
Los errores que el árbitro comete en un partido de fútbol generan protestas del equipo que sufría las consecuencias y de sus aficionados. En muchas ocasiones, las quejas se prolongan durante días en los bares y en las tertulias televisivas, que son equivalentes a aquéllas. Esto ya sucedía antes y, a este respecto, puede pensarse en jugadas polémicas, como las que dejaron a España fuera del Mundial del año 2002, que produjeron perjuicios deportivos y económicos a la selección española y una gran tristeza en sus aficionados, pero también sucede ahora, aunque con menor intensidad.
Hay muchos ejemplos de errores arbitrales en la historia del fútbol, como situaciones en fuera de juego calificadas incorrectamente o goles fantasma concedidos indebidamente o denegados de un modo desastroso, casos en los que se puede comprender el valor de la apreciación de los hechos. La apreciación de los hechos en un partido de fútbol constituye la interpretación y evaluación de los sucesos y acciones que ocurren durante el juego por parte de los árbitros para formar su convicción sobre determinados acontecimientos. Esto incluye la identificación de infracciones y la aplicación de las reglas del juego, así como la toma de decisiones en situaciones críticas como goles, penales, expulsiones y fuera de juego. La apreciación de los hechos es importante para garantizar un juego justo y equitativo, aunque, como ya se comentó, se han cometido fallos en el arbitraje.
Posteriormente, se ideó el VAR, una útil herramienta para los árbitros que les permite volver a revisar jugadas en las que hay un elemento predominantemente objetivo que puede condicionar su decisión. Gracias a ese instrumento, fruto de las nuevas tecnologías, parecía que se pudiera decir que se ha producido un gran paso en la evolución del fútbol, pues, aparentemente, la Justicia de los bares había sido sustituida por la Justicia del VAR.
El VAR permite que el árbitro pueda volver a ver, sosegadamente, una jugada en la que era difícil apreciar hechos concretos, a los efectos de poder determinar adecuadamente la consecuencia jurídica que, para cada situación, corresponda fijar. Concretamente, el uso del sistema indicado en el fútbol tiene por objeto para ayudar a los árbitros a tomar decisiones correctas en situaciones críticas en el juego, como goles, penales, expulsiones y identificaciones incorrectas de jugadores, pues habilita para revisar las imágenes de vídeo y comunicar al árbitro si existe un error evidente en su decisión, permitiendo que la decisión sea corregida.
Conforme al artículo 189 del Reglamento General de la RFEF, “la función del/ de la Árbitro Asistente de Vídeo (VAR) consistirá en asistir al/ a la árbitro, únicamente, cuando se produzca un “error claro y manifiesto” o un “incidente grave inadvertido” en relación con: gol/no gol, penalti/no penalti, tarjeta roja directa y confusión de identidad” y “ninguna de las consecuencias que se deriven del uso del Sistema VAR es susceptible de ser recurrida por los clubes ante cualesquiera órganos”, añadiéndose que “el/la Ayudante del Árbitro Asistente de Vídeo (AVAR) tiene como función asistir al VAR”. El Protocolo del VAR, creado por la IFAB, el árbitro asistente de vídeo (VAR) es un miembro del equipo arbitral con acceso independiente a las imágenes de la retransmisión del partido, pero el VAR solo puede asistir al árbitro en caso de que se produzca un “error claro, obvio y manifiesto” o un “incidente grave inadvertido” en relación con dudas sobre si ha habido gol, penalti o tarjeta roja directa o cuando el árbitro amonesta o expulsa al jugador equivocado del equipo infractor. El árbitro siempre deberá tomar una decisión, es decir, el árbitro no podrá omitir una decisión y, posteriormente, recurrir al VAR para tomarla, de modo que podrá revisarse la decisión de permitir que prosiga el juego tras una supuesta infracción, resultando lógico que no se pueda modificar la decisión inicial tomada por el árbitro a menos que la revisión de la jugada demuestre claramente que la decisión constituyó un error claro, obvio y manifiesto.
Recientemente se han producido polémicas muy contundentes, tratadas por Antonio Aguiar en “Precedentes de repetición de partidos por errores arbitrales”. Sin embargo, como él mismo recuerda en su texto, atendiendo al Protocolo del VAR ideado por la IFAB, no se invalidará el partido por los motivos siguientes: errores en el funcionamiento de la tecnología de VAR (al igual que sucede con la detección automática de goles o DAG); decisiones erróneas en las que haya participado el VAR (puesto que el VAR forma parte del cuerpo arbitral); decisiones de no revisar un incidente; revisiones de situaciones o decisiones no revisables.
El sistema del VAR ha sido implementado en muchos campeonatos y competiciones importantes en todo el mundo. Sin embargo, hay que reconocer que el sistema presenta todavía defectos en lo que a u utilización se refiere y que hay determinadas jugadas en las que el VAR no resuelve todas las controversias, principalmente por que puede llegar a producirse una aplicación inadecuada del mecanismo.
Debe tenerse presente que el ser humano no puede lograr alcanzar la Justicia en su totalidad, pero si que puede ir aproximándose a ella progresivamente para acercarse todo lo posible a un concepto de difícil concreción. En cuanto a los asuntos futbolísticos, con el correcto aprovechamiento del VAR, se puede ir garantizando que el fútbol sea conforme a la normativa y más justo, asegurando que los resultados se basen más en el reflejo de las virtudes y defectos del juego de cada equipo y facilitando que los errores arbitrales que deforman la realidad deportiva vayan perdiendo su incidencia en los partidos de fútbol, aunque todavía se seguirán produciendo fallos porque, en definitiva, los árbitros son seres humanos y a ellos también les afectan la falta de apreciación de que la evidencia es insuficiente, los errores en la aplicación de la normativa, la falta de preparación o experiencia en un caso determinado o influencias indebidas, factores que deben corregirse por las instituciones mediante mecanismos preventivos y sancionadores adecuados.



















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