F: Twitter @luizhenri07El ataque de los de Manuel Pellegrini demandaba ese perfil, tan difícil de encontrar en el fútbol moderno, de extremo encarador, desparpajo, atrevimiento. Todo eso lo reúne Luiz Henrique y lo puso sobre el verde en 120 minutos frente al Barcelona.
"Ha nacido una estrella", escribió la cuenta oficial en Twitter del Betis nada más terminar el partido de semifinales de la Supercopa de España contra el Barcelona, que acabó con derrota (2-2 y 2-4, en los penaltis) en referencia al brasileño Luiz Enrique.
El extremo, ya estaba en el radar tras su gran partido frente al Rayo Vallecano el pasado fin de semana, y este jueves en Riad, capital de Arabia Saudí, demostró en un gran escenario porqué Antonio Cordón, director deportivo del Betis, apostó por pagar unos 13 millones de euros por un chico del Fluminense para revitalizar el ataque verdiblanco.
El ataque de los de Manuel Pellegrini demandaba ese perfil, tan difícil de encontrar en el fútbol moderno, de extremo encarador, desparpajo, atrevimiento y fantasía en las ideas y en los pies. Todo eso lo reúne Luiz Henrique y lo puso sobre el verde en 120 minutos frente al Barcelona en los que acabó agotado físicamente.
Hasta Joaquín Sánchez, en al grada por molestias físicas, no pudo evitar reírse cuando a falta de cinco minutos para acabar el encuentro y con el brasileño claramente cansado pensó que aún le quedaba un regate más que dar, y le salió.
Eso, tras firmar dos asistencias en los 115 minutos anteriores. La primera, tras un recorte dentro del área que engañó a tres defensas del Barcelona y provocó que Fekir pudiera recibir solo dentro del área; la segunda, a un Loren que se inventó un taconazo de lujo en el área pequeña para culminar otra acción exitosa en el uno contra uno de Luiz Henrique.
La culminación de un proceso que arrancó con dificultades, con críticas hacia el juego del brasileño y con el 'run run' de ser demasiado grande el salto del Fluminense al Betis; pero, a sus 22 años, solo necesitaba tiempo.
"Poco a poco estoy aprendiendo con el míster y el equipo. Me siento bien", reconoció tras la semifinal.
Una adaptación que ha llegado sumando en ataque, tres goles y cinco asistencias en 22 partidos -1.448 minutos-, pero también en defensa. Las piernas acalambradas del brasileño no se debieron solo a su desparpajo contra primero Jordi Alba y luego Marcos Alonso, también para ayudar a Aitor Ruibal y Sabaly a frenar las internadas de Ousmane Dembélé y Ferran Torres; mucho tráfico en una banda derecha del Betis de la que Luiz Henrique ya se ha hecho el dueño.


















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