De Lopetegui a Jorge Vilda o cómo conducir siempre en dirección contraria

A pesar de las apariencias, en los dos casos, Lopetegui y Vilda, la decisión de la RFEF ha sido la misma: las dos salvan equivocadamente la autoridad de la Federación pero, al mismo tiempo, devalúan el nivel competitivo de la selección.
En vísperas del Mundial de 2018, el presidente de la RFEF, Luis Rubiales, decretó el cese fulminante de Julen Lopetegui, después de haber conducido la selección de manera brillante en la fase de clasificación.
El motivo aducido entonces por Luis Rubiales: deslealtad del seleccionador porque, sin su permiso, firmó un precontrato con el Real Madrid para incorporarse al club después de la cita mundialista.
Es decir, el presidente de la Federación Española antepuso una mal entendida lealtad a su persona al rendimiento de la selección.
Resultado: fracaso absoluto en el Mundial de Rusia. Fuimos el hazmerreir del mundo entero. No se conocían precedentes de un seleccionador cesado a dos días del comienzo de un Mundial.
2022. Jorge Vilda
Cuatro años después, cuando faltan unos siete meses para el Mundial femenino, la selección española se desintegra tras solicitar 15 jugadoras no ser convocadas porque la manera de conducir el equipo nacional por parte del seleccionador Jorge Vilda les afecta a su salud emocional.
Y otra vez el asunto concierne a Luis Rubiales. Tras el famoso correo de las jugadoras, la RFEF manifiesta que no va a permitir que se cuestione el principio de autoridad y, por tanto, que no va a cesar a un seleccionador porque lo pidan unas jugadoras.
Pero resulta que salud emocional no es sinónimo de actitud caprichosa y que no son dos jugadoras, ni tres, ni cuatro. Son 15, a las que luego apoyaron las dos capitanas Irene Paredes y Jenni Hermoso, ambas igualmente excluidas este viernes, además de la número uno del mundo, que resulta ser española, Alexia Putellas.
Estos hechos inducen a pensar que Luis Rubiales ha decidido en sentido contrario a 2018 porque no ha cesado al seleccionador, pero no es así. Al igual que en 2018, en 2022 ha vuelto a tomar la peor decisión para la selección.
A siete meses del Mundial femenino, la RFEF prefiere mantener al seleccionador aunque ello implique acudir a la cita mundialista con el segundo equipo, arriesgándose a otro patinazo como el de Rusia 2018. ¿A qué puede aspirar la selección española femenina en el Mundial 2023 sin 18 jugadoras titulares, entre ellas la número uno del mundo?
Se comprueba pues que, a pesar de las apariencias, en los dos casos, Lopetegui y Vilda, la decisión de la RFEF ha sido la misma: las dos salvan equivocadamente la autoridad de la Federación pero, al mismo tiempo, devalúan el nivel competitivo de la selección.
¿Qué más puede decirse?

























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