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José Miguel Fraguela
José Miguel Fraguela Viernes, 20 de Mayo de 2022

El Gobierno ha descubierto que tiene un problema irresoluble con Rubiales

En el Gobierno piensan que el desenlace de las investigaciones y expedientes, sea cual sea, no va a revertir la pérdida absoluta de confianza que ya se ha consumado. 

Con independencia del desenlace de las investigaciones y expedientes que se abran al presidente de la RFEF, Luis Rubiales, tras los Supercopa Files, el Gobierno se ha dado cuenta de que hay un problema que no tiene solución: Rubiales ya no es considerado interlocutor de confianza. 

 

Los audios publicados por El Confidencial de las grabaciones con la expresidenta del CSD, Irene Lozano, y con el exministro José Guirao (El Confidencial ha añadido este viernes chats de WhatsApp con el presidente Pedro Sánchez), incapacitan definitivamente a Rubiales como interlocutor ante el Gobierno. 

 

Llegados a este punto, en el Gobierno piensan que el desenlace de las investigaciones y expedientes, sea cual sea, no va a revertir la pérdida absoluta de confianza que ya se ha consumado

 

Por eso estamos ante un problema irresoluble. No puede olvidarse que las federaciones son entidades a las que el Estado les permite regular un sector social y económico en régimen de monopolio; representan a España en las competiciones internacionales y están, por ello, bajo la tutela del Estado, que la ejerce a través de un ministerio y un organismo autónomo, el CSD. 

 

Debido a esa especial configuración, la interlocución de las federaciones con el Gobierno es permanente, casi diaria. Son muchos los ámbitos en los que están obligados por ley a entenderse: selecciones, tecnificación deportiva, organización de competiciones, disciplina deportiva, y un largo etcétera. 

 

Tras divulgarse las grabaciones de las conversaciones de Rubiales con Lozano y Guirao, la cuestión relativa al posible origen ilícito de los archivos, que está sub iudice, pasa a otro plano.

 

Aunque a efectos judiciales una prueba ilícita carezca de fuerza inculpatoria, a nivel de relaciones personales e institucionales, esas grabaciones ya no pueden ignorarse. Dicho en román paladino, nadie del Gobierno quiere volver a hablar con Luis Rubiales

 

Da lo mismo también conocer cómo y por qué se realizaron las grabaciones. Lo grave es que existen y toda España ha presenciado el tono irrespetuoso con el que el presidente de una federación se dirigió a un ministro y a una secretaria de Estado. 

 

Ha sido algo realmente bochornoso que daña gravemente, no solo la imagen de la Federación, sino la del Gobierno de España. Y esto no tiene otra salida que la dimisión. 

 

No es necesaria ni una moción de censura ni una inhabilitación. Las circunstancias no dejan otra alternativa que la dimisión. 

 

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