Superliga Europea, una pirámide inconclusa

Una semana atrás, una noticia conmocionó al mundo del fútbol. Se anunciaba la creación de una “Superliga Europea” independiente y autónoma de la confederación (UEFA) y de la entidad que gobierna al fútbol mundial (FIFA). A poco de difundirse el proyecto liderado por el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, se produjo un fenómeno expansivo en contra del mismo.
Desde la web oficial se anunciaba: "De cara al futuro, los Clubes Fundadores esperan mantener conversaciones con la UEFA y la FIFA buscando las mejores soluciones para la Superliga y para el conjunto del fútbol mundial. La creación de la nueva Liga se produce cuando la pandemia mundial ha acelerado la inestabilidad del actual modelo económico del fútbol europeo".
Y continuaba el comunicado: "La pandemia ha desvelado que una visión estratégica y un enfoque comercial son necesarias para aumentar el valor y las ayudas en beneficio de la pirámide del fútbol en su conjunto".
Tal como informó El Cronista, el JP Morgan Chase es el responsable de financiar la operación con un “bono de bienvenida” de 3.250 millones de euros para cada club. La tasa de interés anual varía entre el 2% y el 3% en un plazo de 23 años, a devolverse con el producto de los derechos de televisación. Además, se prevé un “fondo solidario” de 10.000 millones de euros para los clubes marginados de la competencia.
El espejo a mirarse es el modelo de “liga cerrada” al estilo de la exitosa NBA de EE.UU. El proyecto cuenta con el aval del banco inversor estadounidense en alianza con Tivalino Investment SL. Juntos planean inyectar unos 4.000 millones de euros como inversión para el inicio de la competencia.
El formato del torneo contempla cupos fijos para 15 clubes y otros 5 rotativos sobre un total 20 que competirán en dos grupos de 10. De este modo, se garantizan más partidos entre los grandes clubes europeos que en la Liga de Campeones (Champions League) en donde sólo se cruzan en las fases eliminatorias.
Por la gran dinámica social que asoma en la tercera década del siglo XXI, ante la presión de los hinchas y la opinión pública adversa, la “Superliga” se desplomó ante la primera brisa.
Días antes, Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, órgano rector del fútbol europeo, les había reprochado a los 12 clubes fundadores que "habían escupido en la cara del fútbol", preanunciando severas sanciones para los rebeldes.
Cuando todavía no ha sido mitigada la pandemia del Covid-19, los fanáticos salieron a las calles para exigirles a los dirigentes de sus clubes que no "fueran avaros", bajo el eslogan "el fútbol es de los hinchas (fans)".
Los futbolistas del Leeds vistieron durante el calentamiento del partido ante el Liverpool una camiseta con la leyenda: "Gánatelo en la cancha. El fútbol es de los hinchas".
EL FALLIDO INTENTO DE LA LIGA SUDAMERICANA
Tras el escándalo conocido como “FIFAGate” que golpeó fuerte en las puertas de la Confederación Sudamericana (Conmebol), en 2016, el ex presidente de Boca Juniors, Daniel Angelici, fue la cara más visible del proyecto de asociación entre los principales clubes de la región.
Hace un par de días, para la radio uruguaya Sport 890, el ex directivo boquense sintetizó: "La Liga Sudamericana era diferente a la Superliga Europea porque nosotros no queríamos competir por fuera de la Conmebol. Capaz nos equivocamos con el nombre. Se disolvió porque a la Conmebol no le gustó. En ese momento se creó para mejorar los recursos en las competiciones. Nunca le quisimos competir a Conmebol la capacidad de organizar los torneos. Nos equivocamos con el nombre de Liga Sudamericana, era una Asociación de clubes, muy parecido a la ECA”.(Asociación de Clubes Europeos).
Y consultado sobre el actual conflicto respondió: "Privar a los jugadores de jugar con sus selecciones es una locura, no creo que lleguen a eso. Se van a sentar a hablar y van a tener que ceder ambas partes".
Aquella aventura fugaz provocó controversias entre el entonces mandamás de Boca y las autoridades del fútbol sudamericano. Acto seguido, la Conmebol determinó su falta de idoneidad al no superar el examen ético, por su reconocida trayectoria como empresario de salas de juegos de azar y bingos, actividad que está vedada a los dirigentes del fútbol.
EL DILEMA DE LA PIRÁMIDE EN EL FÚTBOL
Hoy están en el centro del debate las reglas que gobiernan al fútbol europeo y mundial. Es indudable que todo emprendimiento paralelo con banderas de independencia frente a UEFA y FIFA, está destinado al fracaso. Desde el inicio, se observan roles antagónicos de muy difícil resolución.
El monopolio de la organización del fútbol asociado reposa en normas universales dentro de una estructura piramidal (desde arriba hacia abajo).
Paradójicamente, la figura elegida para simbolizar a esta alianza de clubes ha sido la pirámide, bajo la cubierta de un concepto innovador y multimillonario, con miras de salvar al “producto fútbol” en la era postpandemia.
Desde el plano de legalidad, como bien lo señala Irene Aguiar desde su columna de Iusport.com, vale detenerse en la función social, educativa y cultural, por sobre el principio de libertad de empresa, en línea con los “objetivos estratégicos de solidaridad y prosperidad” de la Unión Europea.
Según la experta en Derecho deportivo: "Existen fundamentos jurídicos como para pensar que los tribunales europeos podrían dar marcha atrás a la Superliga".
Y agrega: "Lo que ha venido a decir la justicia comunitaria es que el deporte tiene unas características especiales, (especificidad), que debe tenerse en cuenta a la hora de aplicar la ley. Este formato también puede vulnerar el derecho de libre competencia. Mientras que unos se adueñan del privilegio de tener un puesto garantizado, otros tienen barreras para acceder, porque deben lograrlo basándose en méritos deportivos".
El esquema de organización ha sido planteado como una pirámide concebida en busca de mayores réditos. Al cabo de más de dos décadas, se multiplicarían las cifras millonarias a repartirse entre los socios fundadores, agrandando aún más la brecha que separa a los 15 clubes galácticos del resto de los terrenales competidores.
Tras la baja de 10 de los 12 clubes fundadores de la “Superliga”, Florentino Pérez declaró este sábado al diario AS: "No necesito explicar qué es un contrato vinculante, los clubes no pueden irse. Algunos de ellos, por presión, han dicho que se van. Pero este proyecto, o uno muy similar, avanzará y espero que muy pronto".
Según fuentes del entorno, existe la posibilidad de sumar al grupo de élite a clubes grandes de Sudamérica: Boca Juniors, River Plate y Flamengo.
Una vez más la avidez por los negocios pesa más que la deportividad. Sin embargo, una corriente de socios y simpatizantes con sentimientos de pertenencia, parece salir del letargo para rescatar a los clubes, situándose en la vereda opuesta de los propios directivos.
El ideal mercantilista de “competir más seguido entre grandes” no garantiza un mejor espectáculo deportivo como tampoco le agrega emotividad o incertidumbre al resultado final de la competencia.
Al contrario, un exceso de Real Madrid-Barcelona, (como de otros célebres clásicos europeos), terminará por convertirse en un hecho cotidiano, reduciéndose las expectativas de los aficionados/consumidores y su cotización de mercado.
Dando epílogo a este proceso quizás algún Tribunal pudiere atreverse a sentenciar que el “fútbol juego” deberá volver a sus orígenes, para resignificar el valor de la abundancia, estableciendo que la pasión por los colores preferidos ya no cotizará en ninguna bolsa.
Daniel Roberto Viola.Director Iusport.com Latinoamérica.
Abogado.Universidad de Buenos Aires. Argentina.
Socio Estudio Viola & Appiolaza.
https://viola-appiolaza.com.ar/
Nota del autor: Ver esta nota completa en www.cronista.com



























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