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Blas López-Angulo
Blas López-Angulo Miércoles, 24 de Febrero de 2021

Ética para Blanca y Mario

Escrutinio del libro “La vida es un juego. Estrategia para Mario y Blanca” de Carlos Matallanas

Algunas siglas como ELA o acrónimos como COVID irrumpen en el universo para golpearnos con desigual suerte, con devastadoras consecuencias. No sabía nada de la primera hasta que mi suegro, Terukazu Fujii, en poco tiempo falleció. Tan poco como apenas el intervalo entre dos viajes anuales a Japón. Se trataba de un hombretón de una corpulencia fuera del clásico perfil físico de los orientales. La distancia y el fatal desarrollo veloz de la ELA no me dieron siquiera tiempo para comprender cómo esta monstruosa enfermedad puso un final adelantado a su vida.

 

Carlos Matallanas era un fornido medio centro con 31 años al que la esclerosis lateral amiotrófica echó de los campos de fútbol sin saber tampoco a qué se debía. Tardaron un año en su diagnóstico, un tiempo precioso para luchar contra cualquier enfermedad, como nos viene a demostrar por avanzada que esté la ciencia la pandemia que vivimos.

 

Su nuevo libro da fe de su lucha contra las estadísticas que lo desahucian. Petón reunió hace unos años las conversaciones entre Matallanas y Fernando Torres, amigo suyo, para predicar al mundo su actitud en “¿Quién dijo rendirse?”.

 

Prueba mayor de constancia es su labor cotidiana, bien como periodista o como segundo entrenador en el Fuenlabrada, hoy en el Alcorcón, gracias a la tecnología aún desde un hospital. ¡Es lo que estaría haciendo sin la ELA!

 

Después de la lectura de “La vida es un juego” no me cabe duda de que se trata de un fino analista deportivo, que toma su experiencia y traslada su liderazgo nacido en los vestuarios al propósito de su libro: servir de enseñanza moral, especialmente para los jóvenes.

 

A los que no entendemos de fútbol, que somos la mayoría, incluidos los propios futbolistas, el libro nos proporciona una visión cosida con provecho de cuanto transcurre en ese mundillo acotado, al tiempo que busca su proyección extramuros.

 

Que el fútbol es bastante más complicado de lo que parece lo señalaba el llamado sabio de Hortaleza que, a este solo efecto, lo era. Me recuerda una vieja anécdota, quién sabe si apócrifa, como tantas atribuidas a Valle Inclán, donde el extravagante genio venía a concluir que los animales por el hecho de ser animales tampoco estaban obligados a entender de Zoología. Ya el solo hecho de constatar cómo una multitud de aficionados opina y cree saber tanto o más de este juego centenario que el mismo Bielsa u otros de sus más conspicuos colegas, da cuenta de lo engañoso de las apasionadas auto percepciones y la falta de rigor de las valoraciones que con suma facilidad todos prodigamos. Todo esto lo transmite sobriamente, pero con amor y pedagogía este librepensador llamado Carlos Matallanas.

 

Por eso también me desorientan las etiquetas de los libros. ¿Lo es este de Autoayuda? ¿Sirve para tener éxito? Algo similar a lo que me pasa con mis propios textos. ¿Son de fútbol, derecho, filosofía tal vez? “La vida es un juego” va sobre fútbol, ¿o de manera sencilla contiene un testamento ejemplar de una vida que ha conocido profundamente la desgracia? Carlos Matallanas nos transmite su rebeldía con serenidad y transmuta su dolor y su destino en una ética destinada a los jóvenes (a la que humildemente llama estrategia, como experto en el juego y no en filosofía, léase Savater y su “Ética para Amador”), a quienes trata de avisar de los peligros de un juego tantas veces envilecido que niega los supuestos valores de la práctica deportiva, acostumbrada a lidiar con tramposos y violentos. Por desgracia, faceta tan visible de sus protagonistas, siendo que la forja de un deportista imprime un carácter valioso y acrisolado por encima de la media. Como señala el autor en su texto concebido a modo de charla, los goles no se merecen, se marcan. El problema es que algunos creen merecerlos desdeñando la naturaleza colectiva del juego. Lo mismo que la vida en esta larga pandemia nos proyecta frente a las conductas irresponsables.

 

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