
González ha considerado que vive "en una nube" porque nunca se imaginó estas condiciones para el fútbol femenino y menos aún para el equipo de su pueblo, Granadilla.
El fútbol por fin ha dejado de ser un hobby. Ya es una profesión para las jugadoras de Granadilla, el tercer municipio más grande de la isla de Tenerife.
Tiene algo más de 50.000 habitantes. Allí, su equipo femenino, la UDG Tenerife Egatesa es capaz de sentarse en la mesa de los grandes clubes: Barcelona, Atlético de Madrid, Real Madrid... La pasión por su tiempo de ocio se ha transformado y ahora son profesionales.
De Pili González, su guardameta, a la delantera Ana González, su plantilla "vive en una nube". Preparación física, nutrición, fisioterapia. Un club de verdad. Las jugadoras del Granadilla pueden dedicarse en exclusiva al fútbol. Así es el equipo revelación de la Primera división femenina.
Fútbol y trabajo
Los resultados acompañan como nunca a una UDG Tenerife Egatesa, que lidera la Primera Iberdrola con 23 puntos que se han conseguido plantando cara a gigantes como el Atlético de Madrid (1-1) o el Real Madrid (2-1). Sin embargo, el triunfo más importante para las de azul y blanco esta temporada ha sido alcanzar la estabilidad económica de la plantilla, siendo este 20/21 el primer curso en el que todas sus componentes se dedican en exclusiva al fútbol.
Un hito que viene empujado por la firma del convenio colectivo del pasado agosto, que entre otras cosas regula la jornada laboral, garantiza un mínimo salarial y días de vacaciones y asegura conciliación familiar y prevención de riesgos laborales, unos lujos hasta ahora impensables para la mayoría de jugadoras de la primera división nacional.
Tanto es así que hasta el año pasado la delantera Ana González aún trabajaba y de hecho, el fútbol le acarreaba "pérdidas" relacionadas con el transporte o la alimentación, según ha contado la tinerfeña en declaraciones a Efe.
"Yo ya estaba trabajando en 2014 cuando conseguimos el ascenso y he seguido currando hasta la firma del convenio, al final lo hacía por hobby pero se ha convertido en nuestra profesión y lo considero un gran logro", ha dicho.
González ha considerado que vive "en una nube" porque nunca se imaginó estas condiciones para el fútbol femenino y menos aún para el equipo de su pueblo, Granadilla.
Un caso similar es el de la portera Pili González que ha contado que también necesitaba dedicarse a otras labores como entrenar equipos de cantera porque ser futbolista no era suficiente para poder vivir.
La gran ventaja según la guardameta es que ahora tiene tiempo "para cuidarse, alimentarse bien y descansar", cuestiones invisibles para los espectadores pero muy necesarias para rendir.
"Antes tenía que ir a trabajar, unos días estaba más cansada, otros menos, pero ahora, solo estamos el fútbol y yo al cien por cien", ha subrayado González, que ya lleva tres años dedicándose en exclusiva a este deporte.
Hasta el año pasado había compañeras que compaginaban el fútbol con otras tareas y para la jugadora el cambio en el nivel deportivo de estas "ha sido espectacular", no solo en el apartado físico sino también en el mental.
La portera tinerfeña ha indicado que a pesar de que en alguna ocasión no recibió remuneración por jugar, siempre se tomó el fútbol como algo profesional, al igual que su camarada María José Pérez, que ha asegurado en declaraciones a Efe que su vida deportiva "nunca ha sido un pasatiempo".
"No cobraba y necesitaba otro trabajo para llegar a fin de mes pero me lo tomaba tan en serio como hasta ahora", ha señalado la diez veces internacional con España.
Pérez suma una trayectoria más larga que sus otras dos compañeras tras su paso por equipos como el Sabadell, el Huelva Estudiantes o el Levante, no obstante, el camino para llegar a su situación actual ha sido igual de duro.
La chicharrera ha contado que en sus inicios tuvo que compaginar trabajar en bares de copas con ser futbolista, algo que generaba cansancio y solo le permitía tener tiempo para ir al gimnasio, entrenar con su equipo y trabajar.
"Si quieres rendir bien es imposible hacer las tres cosas a la vez, las lesiones no tardan en llegar porque el cuerpo tiene sus límites", ha añadido Pérez, quien vio mejorar sus condiciones con la llegada a primera división, si bien, trabajaba de lunes a viernes en un hotel ocho horas diarias levantándose algunos días a las cinco de la mañana con el objetivo de "tener un horario continuo para poder entrenar por las tardes".
"Siempre intenté motivar a las demás, aunque a veces pensaba que yo era una chalada porque las pibas trabajaban y no se lo tomaban como yo", ha contado María José Pérez, que tuvo que ver como muchas de sus compañeras abandonan el barco en busca de oportunidades más rentables.
Abriendo caminos
Cada vez que una mujer se vestía de corto y saltaba al césped estaba abriendo camino a las demás, y eso lo sabe la chicharrera que se siente una privilegiada por poder vivir el crecimiento de su deporte que como ella ha indicado es más bien "una pasión".
Las tres jugadoras han apelado a la sororidad porque por un lado, agradecen a las que lucharon antes que ellas y por otro, han asegurado que todo esto es para que lo disfruten las jóvenes que vienen por detrás.
Paola Hernández, Aleksandra Zaremba o Yerliane Moreno son algunas de las promesas del Granadilla que siendo sub-20 ya cuentan con profesionales de nutrición, psicología y fisioterapia en su cuerpo técnico, otro gesto inimaginable para Pili, Ana y María José cuando comenzaban sus carreras.
"El club ha crecido mucho, ahora mismo tenemos a diez personas alrededor del equipo, a nosotras nos ha costado tenerlo, hay otros equipos que lo han tenido siempre", ha manifestado la portera, que sobre todo agradece la ayuda de la nutricionista, Laura Botella.
Su compañera Ana González ha destacado la cesión de material de recuperación y fisioterapia y María José Pérez ha considerado primordial la presencia del psicólogo Rayco Suárez.
Todos estos aspectos hacen que las jugadoras se sientan "protegidas" y suponen un plus en el rendimiento deportivo del equipo que hasta este momento de la Primera Iberdrola ha sido impecable y ha devuelto a las de blanco y azul a la parte alta de la tabla, una zona que ya conocen de las temporadas 17/18 con Tony Ayala y 18/19 con Pier Cherubino.
Se trata de un grupo de jugadoras que no ha cambiado mucho en los últimos años y que cuando cuaja con un técnico, lo da todo por él y por su idea de juego, así lo ha contado Ana que cree que Francis Díaz ha dado "la estabilidad que necesitaba el equipo".
Todo va hacia arriba en la UDG Tenerife Egatesa, pero las jugadoras son conscientes de que todavía faltan muchas cosas por mejorar como la diferencia de salarios entre hombres y mujeres, sin embargo, ellas ya han roto una barrera y es la de conseguir que las niñas tengan referentes femeninos.
"Mis ídolos siempre fueron hombres, nunca vi nada de deporte femenino en las noticias", ha comentado Ana González que también ha admitido que es tímida y que le da "vergüenza" cuando le reconocen por la calle, pero valora mucho el apoyo que le transmiten sus paisanos a diario.
Por su parte, Pili González ha afirmado que siempre sintió el apoyo de su familia y de su club, el Tegueste, pero ha contado que en muchos campos de la isla sufrió faltas de respeto siendo una niña.
La portera aprendió a jugar en un equipo masculino y tuvo que demostrar el doble que el resto de jugadores para poder ganarse un hueco entre los espectadores.
"Creo que esto está casi erradicado pero a mí me dolió mucho porque solo hacía lo que más me gustaba, hasta que no les robaba el balón y les enseñaba que sabía jugar no me respetaban, lo primero que decían es que una niña no podía jugar".
El triunfo de los equipos pequeños
Para Ana la historia de la UDG Tenerife Egatesa es "la del triunfo de los equipos pequeños" y se le ponen "los pelos de punta" cuando recuerda todo el camino de la entidad en la que milita desde sus inicios.
Este club es junto al EDF Logroño, el Santa Teresa y el Madrid CFF, uno de los conjuntos que no cuenta con el apoyo económico de un equipo masculino y eso se nota a la hora de ir al mercado y de los medios de los que se dispone a diario.
Lo que viene después del fútbol
A estas tres componentes de la UDG Tenerife todavía les queda mucho deporte por disfrutar pero como es natural, ya buscan nuevas salidas profesionales porque saben que el fútbol no dura para siempre.
"Ya hemos empezado a movernos en estudios y trabajos, estamos buscando soluciones pero la mayoría relacionadas con el deporte en campos como la fisioterapia", han coincidido.
En el caso de María José, esta ya tiene el segundo nivel de entrenadora de fútbol y su próximo plan es hacer el ciclo superior de acondicionamiento físico porque le gusta el entrenamiento en sala.
"No sé lo que pasará en un futuro pero quiero mantenerme ligada al fútbol y al deporte porque es mi forma de vida, me parecería genial poder ser entrenadora", ha manifestado Pérez.










Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.28