
Conviene recordar que el caso dio origen a dos pleitos, uno entre el Sevilla y la UD Las Palmas, y otro entre el club andaluz y el jugador.
"Me siento feliz porque se cierra el conflicto que comenzó hace tiempo. Agradezco el esfuerzo personal y plural por todos, al tiempo que pido disculpas al Sevilla FC, a su presidente y a su afición por lo ocurrido en este proceso. Se pudo hacer mejor y por eso hoy me siento satisfecho de que todo esto acabe bien".
Así expresa el hoy jugador del Atlético de Madrid su arrepentimiento por cómo se condujo en 2017 a la hora de abandonar el club sevillano después de haber aceptado una renovación, lo que le convirtió en persona 'non grata' para la afición sevillista.
Como recuerda Estadio Deportivo, la salida de Vitolo en el verano de 2017 ha sido uno de los episodios negros en la reciente historia del Sevilla FC. Tras cuatro cuatro temporadas en las que ofreció un gran rendimiento como nervionense, el canario decidía marcharse de la peor forma posible, dejando retratado al presidente José Castro, quien anunció su renovación y al día siguiente veía cómo el internacional se marchaba prácticamente a escondidas a la capital de España, junto a su padre, para depositar en LaLiga su cláusula de 35,8 millones de euros y firmar por el Atlético de Madrid, donde su carrera deportiva ha ido claramente a menos.
Dos pleitos paralelos
Conviene recordar que el caso dio origen a dos pleitos, uno entre el Sevilla y la UD Las Palmas, y otro entre el club andaluz y el jugador.
El primero lo ganó el club canario. La Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid confirmó el Laudo del Tribunal Arbitral del Fútbol, de 2018, en virtud del cual el Sevilla resultó condenado a abonar a la UD Las Palmas el importe de 4.106.025 euros, más intereses y costas.
Paralelamente, el Sevilla demandó al jugador en noviembre de 2017 para reclamar los 10 millones de euros que entendía le corresponden tras el pago de su cláusula de rescisión cuando firmó por Las Palmas como paso previo a fichar por el Atlético de Madrid.
La reclamación se cursó porque el Sevilla entendía que Vitolo pagó el precio de su cláusula de rescisión vigente en el contrato que tenía antes de acordar, verbalmente y por medios digitales escritos, la renovación de su contrato, dos días antes de abandonar e irse a Madrid, el 11 de julio, el mismo día que tenía que presentarse en los entrenamientos, para pagar su cláusula y desvincularse del Sevilla.
En aquella renovación, no formalizada al completo, quedaron pactados los años del nuevo contrato y también la nueva cláusula de rescisión, que ascendía de 35 millones de euros más IPC a 45 millones de euros. Esa diferencia de 10 millones es lo que reclamó el Sevilla por la vía judicial, además de otros aspectos derivados de su salida sin acuerdo para la rescisión de su contrato; por ejemplo, el pago del 12% de la plusvalía de su traspaso pactado en 2013 con Las Palmas.
Finalmente, el club y el jugador han llegado a un acuerdo que pone fin al litigio, cuyos detalles no han sido facilitados ni por ninguna de las partes.
No obstante, en IUSPORT hemos sabido que el pacto se ha cerrado en la cifra de 2,5 millones, que el jugador paga al club, con lo que se pone punto y final al conflicto.

























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