F: @realmadrid
Parafraseando la famosa canción de Violeta Parra (“Gracias a la vida”), no puedo más que sentirme orgulloso y agradecido como español del fantástico esfuerzo y éxito protagonizado por la Liga de Fútbol Profesional, secundada por el aval de la RFEF, del CSD y de los servicios públicos de salud, mostrando al Mundo que el fútbol español es capaz de organizar una competición espectacular tras la maldita primera oleada de la pandemia del COVID-19: ha sido sin duda el mejor escaparate para que España muestre que es capaz de levantarse y hacer las cosas bien, pese a los errores cometidos anteriormente.
En las clases virtuales que he tenido el gusto de impartir en la Universidad Europea a los alumnos de Políticas Deportivas, discutimos hace unos meses si era conveniente invertir dinero (en este caso, privado) y permitir el inicio pautado de entrenamientos y competición, frente a los cientos de miles de españoles que deseaban tener la certeza de un PCR al que no podían acceder fácilmente en ese momento. Aunque algunos buenos discípulos opinaban que la opinión pública se “comería” a los responsables del fútbol profesional, otros observábamos que para la salud mental del pueblo español, para aportarnos felicidad, era una fantástica inversión realizar tantísimos test con los que permitir una vuelta al fútbol espectáculo segura, de tal modo que hemos podido disfrutar de LaLiga haciéndonos olvidar por un rato los malísimos momentos que todos hemos vivido y sobre todo, de los que han sufrido en primera persona la pérdida de sus familiares o amigos. Creo firmemente que el deporte también está para ayudar a levantarnos el ánimo, sin duda.
“El fútbol ha vuelto cuando más lo necesitábamos”, nos decía ayer en ABC Salvador Sostres en otro magnífico artículo. Y así es, desde luego.
Por tanto, es un éxito de la realidad político-deportiva española, con la patronal a la cabeza, pero siempre bajo la coordinación del CSD y de la Federación Española, con el buen hacer los clubes y SAD profesionales: unidos se ha llegado a una meta ilusionante y solvente, y es que esas relaciones han convertido en eficaz el esfuerzo de todos.
Y en eso estábamos cuando la suspensión de un encuentro de 2ª División, con unos futbolistas y sus familias lógicamente preocupados en Fuenlabrada y en La Coruña, han roto en un segundo esa magia. Para nada, queridos lectores: España ha protagonizado un éxito organizativo y creativo sin precedentes merced al fútbol profesional y este problema sanitario motivante del aplazamiento del Deportivo-Fuenlabrada deberá ser sometido a las autoridades disciplinarias y judiciales, en su caso, pero en ningún caso empañan el fantástico esfuerzo de muchísimas personas y organizaciones, por ello, muchas gracias, de corazón. Y por supuesto, cuidando la salud de los contagiados, ¡faltaría más!
Si finalmente no es factible la realización del encuentro, la normativa deportiva dispone de margen para declarar como no realizado el partido por causas de fuerza mayor e imposibilidad del calendario para su disputa. Sería un colofón extraño, sin duda, para una de las mayores gestas del deporte español, no lo olvidemos. Pero la desunión no debe surgir, hay que medir mucho mejor los comunicados y las declaraciones iniciadas desde el CSD, puesto que esa otra política no está generando más que ruido mediático negativo, con muchos seres humanos en juego, y con cierto desprecio a lo que entre todos han logrado: el éxito del fútbol profesional español a escala mundial…, no lo estropeen.
Pr. Dr. Nicolás de la Plata Caballero
Profesor Titular de Política Deportiva
Universidad Europea de Madrid.

























