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Otra forma de terminar las ligas en clave deportiva

Luis Nogueiro Arias Luis Nogueiro Arias Viernes, 15 de Mayo de 2020

[Img #117640]En estos complicados y extraños  tiempos del Covid 19 que nos toca vivir, estamos expectantes sobre la reanudación de los Campeonatos de Liga de Fútbol en Primera y Segunda División (LaLiga Santander y LaLiga SmartBank).

 

La determinación de la Liga de Fútbol Profesional, como organizadora de estas competiciones, y la de la Real Federación Española de Fútbol, como entidad privada con competencias delegadas públicas, de contribución decisiva con la puesta a disposición de los árbitros correspondientes, es la de jugar las jornadas pendientes y finalizar la que va a ser la Liga más larga de la historia desde la primera que se disputó en 1929.

 

Durante la incertidumbre de los primeros días, tras la suspensión de las competiciones a mediados de marzo,  hubo muchas voces que animaban a dar por terminadas las competiciones (como se hizo con las que organiza la RFEF o las Ligas Iberdrola y Reto Iberdrola del Fútbol Femenino, además de la práctica totalidad de los restantes deportes).

 

El escenario jurídico de una terminación abrupta o suspensión definitiva de los Campeonatos conllevaría una más que probable cascada de reclamaciones de los Clubes (véase el problema generado en la Liga 1 Francesa con los descensos de la máxima categoría).

 

El artículo 188 del Reglamento General de la Real Federación Española de Fútbol previene: “…en caso de fuerza mayor o circunstancias excepcionales, la RFEF podrá suspender total o parcialmente las competiciones…”, señalándose en la Segunda Disposición Adicional al Libro Tercero del Reglamento General: “Tratándose de los Campeonatos Nacionales de Liga de Primera y Segunda División, las propuestas sobre el desarrollo de la competición, clasificación final y determinación de los clubs vencedores, corresponden a la LNFP, requiriéndose el previo acuerdo de la RFEF para llevarlas a efecto.

 

En este orden de cosas, se constituye una Comisión, integrada por el Secretario General de la RFEF, el de la LNFP y los Jefes de Competiciones de uno y otro organismo , a la que se atribuye la competencia en relación con las eventualidades deportivas que se produzcan en el transcurso de la competición.

 

En caso de desacuerdo, será el Presidente  de la RFEF o el órgano en quien se delegue, el que finalmente decida”.

 

En definitiva, la última palabra, en defecto de acuerdo entre la Liga y la RFEF, la tiene el Presidente de la Federación y, desde luego, que no sería una posición cómoda ni la suya ni la del órgano en el que eventualmente se delegase, en orden a decir las clasificaciones finales.

 

Se podría considerar que es válida la última jornada disputada, o la última de la primera vuelta (para que todos los equipos hubiesen jugado al menos una vez contra todos), o la clasificación de la última jornada en la que todos los equipos hubiesen disputado los mismos partidos, (téngase en cuenta que en LaLiga SmartBank hay un partido pendiente de terminar, entre el Rayo Vallecano y  Albacete Balompié de la jornada 20), y las clasificaciones finales en cada jornada serían distintas.

 

Todo parece que puede superarse si se disputan las once jornadas restantes. No obstante, si fuese necesario por cuestiones de fuerza mayor interrumpir definitivamente el Campeonato, sugiero una solución deportiva simple, que a continuación explico y que requeriría del consenso de los clubes participantes.

 

Todos los partidos restantes se jugarían con el siguiente formato:

 

Imaginemos el partido Real Oviedo-Real C. Deportivo de La Coruña:

 

Saltaría al césped del Carlos Tartiere, un único jugador del Real Oviedo, de buen toque  (por ejemplo, Tejera), con un jugador suplente en el banquillo. A la par, en el estadio de Riazor, saldría al campo un jugador del Deportivo de buen pie, (por ejemplo Aketxe), igualmente con un suplente en el banquillo. Cada jugador tendría cinco lanzamientos a portería vacía desde el medio del campo, cinco desde el área propia a la portería contraria y cinco saques de esquina. Los tantos requerirían en las tres especialidades que el balón entrase en la portería sin botar previamente, (con lo cual sería necesario un arbitraje de VAR), primando con valor doble el disparo de puerta a puerta. Los lanzamientos se realizarían con las televisiones en directo y de forma alternativa entre ambos jugadores “equipo”, y el factor campo se primaría con un lanzamiento adicional en cada una de las tres especialidades (tiro de puerta a puerta, tiro desde el medio del campo y saque de esquina).

 

Esta propuesta, manifiestamente mejorable (desde luego), permitiría jugar todos los partidos que quedasen, sin riesgo alguno de contagio al no haber contacto entre jugadores, sin necesidad de viajar (cada uno en su estadio),  y con el aditamento de poder televisar los eventos en directo. Se podría decir que sería una forma minimalista y simple de determinar títulos, clasificaciones europeas , ascensos y descensos, pero si lo piensan, resulta una solución deportiva, que siempre sería más justa que finalizar con una clasificación artificial en una jornada que, como antes se apuntó, tampoco es pacífica. Como aficionado preferiría jugarme la clasificación en esta modalidad a que se impusiera un criterio federativo que podría llegar a ser arbitrario y en cualquier caso no deportivo. De cualquier forma, sin perjuicio de “tirar” esta idea inicial, con un desarrollo y proyección muy mejorables, (que seguro que no va a ser tan exitosa como la propuesta por Rafael Ballester, periodista del Diario de Cádiz, al que se le ocurrió el desempate por penaltis como solución mucho más justa y emocionante que lanzar una moneda al aire), considero que merece la pena finalizar el Campeonato de forma convencional aunque se tardase más tiempo del inicialmente previsto, pese a que ello suponga un cambio de formato o reducción de partidos en  los Campeonatos de LaLiga  2020-2021.

 

En cualquier caso será necesario modificar la reglamentación vigente en orden a establecer con mayor claridad y consenso las decisiones sobre las clasificaciones finales en situaciones de fuerza mayor como la presente, que, todo hay que decirlo, es una crisis sin precedente en las 86 ediciones disputadas, ya que todos los campeonatos se finalizaron y únicamente no se disputaron los correspondientes a los años de la Guerra Civil.

 

                                         Luis Nogueiro Arias.- Abogado

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