
El documento se basa en siete pilares que son generar confianza entre las instituciones del sector, actuar con integridad, practicar el diálogo honesto y constructivo, resolver de forma amistosa los conflictos, ejercer el respeto mutuo y la mesura, practicar la transparencia y el fomento de la ética y cobrar conciencia de la ejemplaridad de directivos y gestores.
Esta mañana el CSD, la RFEF la Liga han firmado el convenio de buena conducta que acordaron con la firma del Pacto de Viana.
Podríamos decir que ha firmado La Paz del Fútbol, pues se pretende poner fin al enfrentamiento entre ambas instituciones.
Este código tiene como objetivo, como dice literalmente el documento, de “crear dinámicas de colaboración y diálogo constructivo, basado en la honestidad, la resolución amistosa de los conflictos y el respeto mutuo entre los distintos actores del mundo del deporte español.
Por otro lado, persigue que este clima de colaboración y respeto sea percibido por la sociedad como enseña del deporte, de modo que sus directivos y gestores constituyan ejemplos inspiradores para la sociedad, como lo son los deportistas. Los valores positivos del deporte y su carácter pedagógico como referente social deben extenderse a directivos y gestores, como ejemplos de colaboración institucional, así como de integridad, responsabilidad y resiliencia en unos momentos especialmente difíciles para la sociedad”.
El documento se basa en siete pilares que son generar confianza entre las instituciones del sector, actuar con integridad, practicar el diálogo honesto y constructivo, resolver de forma amistosa los conflictos, ejercer el respeto mutuo y la mesura, practicar la transparencia y el fomento de la ética y cobrar conciencia de la ejemplaridad de directivos y gestores.
Para el CSD "este código tiene como objetivo crear dinámicas de colaboración y diálogo constructivo, basado en la honestidad, la resolución amistosa de los conflictos y el respeto mutuo entre los distintos actores del mundo del deporte español".
También persigue "que este clima de colaboración y respeto sea percibido por la sociedad como enseña del deporte, de modo que sus directivos y gestores constituyan ejemplos inspiradores para la sociedad, como lo son los deportistas".
"Los valores positivos del deporte y su carácter pedagógico como referente social deben extenderse a directivos y gestores, como ejemplos de colaboración institucional, así como de integridad, responsabilidad y resiliencia en unos momentos especialmente difíciles para la sociedad", señaló el organismo.
El código establece siete pilares éticos y básicos:
1.- Generar CONFIANZA entre las instituciones del sector constituye la base de un clima de colaboración entre los distintos actores. Éste resulta imprescindible en España para, a la vez, fortalecer la reputación internacional de nuestro deporte, una responsabilidad de todos, que sólo podrá emprenderse con el esfuerzo conjunto.
2.- Actuar con INTEGRIDAD, para lo cual se da por sentado el obligado cumplimiento de las normas su letra y de su espíritu, para llevar a cabo un adecuado ejercicio de las competencias propias, así como el respeto a la autonomía de decisión de cada actor respecto a su institución.
3.- Practicar el DIÁLOGO, sincero, honesto y constructivo, en la interacción de los distintos actores, a todos los niveles de sus organizaciones, en la toma de decisiones conjuntas, y en los procesos que requieran colaboración entre las partes.
4.- Resolver de forma AMISTOSA los conflictos y las discrepancias, a través de mecanismos de mediación.
5.- Ejercer el RESPETO mutuo y la MESURA en las declaraciones públicas, y especialmente durante el proceso de resolución de conflictos, cuya publicidad se evitará. Se huirá de descalificaciones y, en general, términos que dañen la reputación de las personas o las instituciones en ámbitos públicos, tales como reuniones, medios de comunicación y redes sociales. Se huirá de la difusión de desinformación o bulos relativos a las personas o instituciones.
6.- Practicar la TRANSPARENCIA y el fomento de la ÉTICA, de acuerdo con los estándares internacionales y la legislación española. Se anima a dotar de peso, autonomía y mayor protagonismo interno a los Comités de ética con los que hayan decidido dotarse las respectivas organizaciones
7.- Cobrar conciencia de la EJEMPLARIDAD de directivos y gestores, en coherencia con los valores positivos del deporte. Éstos se reflejan en comportamientos concretos y reales que inspiren a la sociedad, muy especialmente a las jóvenes generaciones de directivos y líderes de la administración de instituciones o empresas deportivas, tanto públicas como privadas.
Cómo el propio documento concluye “La adhesión a este Código de Conducta implica la aceptación de sus siete pilares éticos y el compromiso inequívoco de ejecutarlo dentro de las entidades o instituciones firmantes a través de sus normas y de mecanismos eficaces que garanticen su cumplimiento”
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