F: DéporEsbozo para un plan de reactivación del deporte peruano tras la emergencia sanitaria
Vienen transcurriendo más de 50 días de la cuarentena declarada por el gobierno peruano a raíz de la pandemia del Coronavirus, que viene afectando al mundo entero y que, según las cifras de la Organización Mundial de la Salud - OMS, está significando, a la fecha, además del impresionante y lamentable número de víctimas, la paralización de la economía mundial y, en lo que nos atañe, del deporte en prácticamente todos sus ámbitos.
De hecho, esta catástrofe sanitaria, ha sorprendido a la humanidad (fue notificado por primera vez en Wuhan, China, el 31 de diciembre de 2019) y, tratándose de un hecho sin precedente alguno, toca reaccionar y enfrentar sus consecuencias. En lo que al deporte se refiere, el hecho más resaltante ha sido la suspensión de los Juegos Olímpicos de Tokio, y la paralización casi absoluta de las diversas competencias y torneos internacionales y nacionales. A ello, se agrega la circunstancia de que los países afectados, en su gran mayoría, ha declarado el aislamiento social que ha significado la interrupción de la práctica deportiva inclusive en el nivel aficionado.
Sin embargo, si bien las actuales circunstancias son especialmente extraordinarias, no debe olvidarse que la práctica del deporte es un derecho humano, tal como lo establece la Carta Olímpica en sus principios fundamentales[1]:
“4. La práctica deportiva es un derecho humano. Toda persona debe tener la posibilidad de practicar deporte sin discriminación de ningún tipo y dentro del espíritu olímpico, que exige comprensión mutua, espíritu de amistad, solidaridad y juego limpio”.
Asimismo, en el Perú, la Ley 28036, Ley de Promoción y Desarrollo del Deporte, establece lo siguiente:
“La práctica del deporte en general constituye un derecho humano y, como tal, es inherente a la dignidad de las personas. El Estado y la sociedad propician y garantizan el acceso a su práctica y la integración de las personas al Sistema Deportivo Nacional (SISDEN) sin discriminación en razón de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de otra índole”.
Por ello, mientras las acciones gubernamentales, y la del propio ciudadano por cierto, vienen haciendo frente al coronavirus, corresponde a las autoridades públicas y a las federaciones deportivas nacionales ir esbozando los lineamientos de lo que debería ser un plan de reactivación del deporte, particularmente, del deporte peruano.
En este sentido, son varios los factores que deben llevar a determinar la preparación de un plan de reactivación del deporte nacional, debiendo considerarse tanto los de carácter externo como los de índole interno. En el primero, es importante tener en cuenta que la actividad de una federación nacional no es aislada, sino que se configura también por la actividad coordinada con la federación internacional a la que está adscrita e indudablemente con el Comité Olímpico Internacional. Así, por ejemplo, la norma 2 de la Carta Olímpica atribuye al Comité Olímpico Internacional, entre otras funciones, la de “Estimular y apoyar la organización, el desarrollo y la coordinación del deporte y de las competiciones deportivas”[2]. Resulta entonces indiscutible, que los directivos de las distintas federaciones nacionales deben tener en cuenta este factor externo frente a cualquier plan que quieran implementar en el mediano plazo.
Otro elemento externo a considerar son los acuerdos o decisiones que, a nivel mundial, vaya comunicando públicamente la Organización Mundial de la Salud - OMS. El Comité Olímpico Internacional - COI, tiene en sus deberes establecidos en la Carta Olímpica, el de “fomentar y apoyar medidas en relación con la atención médica y la salud de los atletas”. Deporte y salud son entonces elementos inherentes de una vida sana, por lo que las organizaciones deportivas, en sus distintos niveles, deben considerar este aspecto para que lo vayan a planificar en materia deportiva. Hace muy poco, el 30 de abril de 2020, se reunió el Comité de Emergencias del Reglamento Sanitario (2005) de la OMS, en cuya declaración pública se precisa, entre otras cosas, entre los acuerdos adoptados en materia de comunicación de riesgos y colaboración de las comunidades, “Colaborar con los asociados y los países para articular las posibles consecuencias a largo plazo de la pandemia de COVID-19, haciendo hincapié en la necesidad de reforzar la preparación intersectorial, la transparencia y la coordinación mundial”[3]. La incidencia de las decisiones y acuerdos de este organismo internacional, en las actuales circunstancias, son determinantes en lo que se vaya a prever en materia de deporte, tanto en el plazo como en la forma de cómo se reiniciará el mismo.
Por otro lado, en el ámbito interno, la elaboración de un plan de reactivación del deporte implica una serie de aristas a considerar. En principio, deben considerarse los lineamientos o directivas del Instituto Peruano del Deporte - IPD como órgano rector del deporte nacional. El artículo 7 de la Ley 28036, Ley de Promoción y Desarrollo del Deporte, le otorga al Instituto Peruano del Deporte el carácter de ente rector del Sistema Deportivo Nacional. Como tal, “(...), formula e imparte la política deportiva, recreativa y de educación física. Organiza, planifica, promueve, coordina, evalúa e investiga a nivel nacional el desarrollo del deporte, la recreación y la educación física en todas sus disciplinas, modalidades, niveles y categorías”.
No se conoce, a la fecha, que el IPD haya dado alguna directiva o instrucción pública a las distintas federaciones nacionales sobre una posible reactivación del deporte. Sería necesaria ya su actuación, más allá de la impartición de los cursos virtuales que actualmente vienen desarrollando y que vienen siendo dirigidos a deportistas, entrenadores, profesionales y público en general[4]. No conocemos tampoco si los representantes de las federaciones estén trabajando algo sobre la materia. En este sentido, resulta ejemplar la propuesta de la
Asociación del Deporte Español (ADESP)[5] formulada ante el Consejo Superior de Deportes - CSD, difundida por IUSPORT el 22 de abril último, en el que se proponen una serie de medidas y recomendaciones destinados a lograr un plan de reconstrucción y reactivación del deporte español, tales como el reconocimiento legislativo del deporte como bien de interés general, un protocolo común de regreso a la actividad deportiva consensuado entre el Consejo Superior del Deporte, las federaciones nacionales y las Comunidades Autónomas, la creación de un observatorio para su seguimiento, entre otros.
Por otro lado, también debe considerarse el aspecto económico en la elaboración de un plan de reactivación. Como bien se sabe, en el ordenamiento peruano, las federaciones deportivas nacionales, con excepción de la de fútbol[6], perciben del Estado a lo largo del año, y a través de la Ley Anual de Presupuesto del Sector Público, subvenciones destinadas a financiar las actividades y competiciones deportivas de las distintas federaciones. Las subvenciones son esencialmente las típicas herramientas mediante las cuales se fomenta, desde una óptica económica, una actividad específica, en este caso el deporte[7].
Año tras año, como lo hemos comentado anteriormente, el Presupuesto Público contempla el otorgamiento de subvenciones para las distintas federaciones deportivas nacionales, el Comité Olímpico Peruano y la Asociación Nacional Paralímpica del Perú (ANPP). De acuerdo con la información que se publica en el portal web del Instituto Peruano del Deporte, el monto presupuestado en subvenciones en los años 2017 y 2018[8], para eventos internacionales y eventos nacionales, supera el cincuenta por ciento de los conceptos previstos para el gasto anual de las federaciones deportivas nacionales. Aún cuando no se ha publicado información del año 2019, debemos asumir que para este último año, en el que se realizaron los Juegos Panamericanos de Lima 2019, así como para el año 2020, la tendencia es la misma.
Por ello, dado que la pandemia del coronavirus ha significado una paralización absoluta de las competiciones deportivas internacionales y nacionales en el presente año, sería interesante considerar la alternativa que los montos previstos para estas competiciones en el 2020 (internacionales y nacionales), fueran destinadas a las actividades orientadas a la reactivación del deporte nacional. Para ello, la coordinación entre las federaciones deportivas nacionales y el Instituto Peruano del Deporte sería la técnica precisa para implementar esta iniciativa, considerando que la Ley 28036, Ley de Promoción y Desarrollo del Deporte, le atribuye a estas organizaciones deportivas la capacidad de dirigir, orientar, coordinar, controlar, desarrollar, promover, supervisar y evaluar su respectiva disciplina deportiva en el marco de la política del deporte en general y del Plan Nacional del Deporte (artículo 45); y al IPD, el de evaluar el trabajo de las federaciones en cuanto al desarrollo de la política deportiva y el uso y manejo de los recursos públicos.otorgados a las federaciones (artículo 8).
En este orden de ideas, otro elemento a considerar dentro del ámbito interno es el relacionado a lo propiamente deportivo. Coinciden los distintos deportistas, entrenadores y expertos en gestión deportiva, en información difundida por los medios de prensa y conferencias virtuales, como los organizados por CIES FIFA y la Universidad de San Martín de Porres “Circuito de Webinars”, desarrollados en el mes de abril de 2020, que cualquier propuesta de reactivación debe centrarse sustancialmente en el acondicionamiento y trabajo físico de los deportistas, fijación de los fundamentos de la disciplina deportiva, nutrición y supervisión médica y sicológica continua, sobre todo en los deportistas profesionales y de alto rendimiento.
Sería también, una inmensa oportunidad para engrosar el universo de deportistas en estas categorías, ávidos de participar en las próximas competencias. Los centros de alto rendimiento con que cuenta el Instituto Peruano del Deporte y los centros de entrenamiento de las federaciones y clubes deportivos cumplirían, en este sentido, un papel preponderante, por lo que sería importante que dentro de este plan de reactivación se contemple su mejora logística, de servicios e infraestructura, así como la elaboración de protocolos para la práctica deportiva, una vez que la autoridad sanitaria disponga el reinicio de las actividades deportivas en los términos que ella señale.
Finalmente, de lo que se trata de proponer ideas para que la práctica del deporte no decaiga, además por el efecto directo y propio de la pandemia, por no hacer nada que lo reactive en el más breve plazo. El IPD y las federaciones tienen la palabra.
José Abanto Valdivieso
Máster en Intervención de la Administración en la Sociedad por la UNED
[1] Edición vigente a partir del 26 de junio de 2019, publicado en la siguiente dirección electrónica:
[2] -Extraída de la versión vigente de la Carta Olímpica, publicada en la dirección electrónica ya citada.
[3] Publicado en el sitio web de la Organización Mundial de la Salud en la siguiente dirección electrónica: https://www.who.int/es/news-room/detail/01-05-2020-statement-on-the-third-meeting-of-the-international-health-regulations-(2005)-emergency-committee-regarding-the-outbreak-of-coronavirus-disease-(covid-19)
[4] Según el sitio web del Instituto Peruano del Deporte, hay más de ocho mil participantes en dichos cursos virtuales.
[5] Esta organización congrega a las distintas federaciones deportivas nacionales de España.
[6] El tema del fútbol profesional, por ser el deporte más popular en el Perú, cuyo federación no recibe subvención alguna del Estado, merece un comentario especial en una próxima edición.
[7] Ramón Parada, jurista español, se refiere en su libro “Derecho Administrativo II. Régimen Jurídico de la Actividad Administrativa”, 20° edición, editorial OPEN, a las modalidades de la actividad de fomento, distinguiendo a las honoríficas, las económicas y las jurídicas. Las subvenciones se ubican dentro de las económicas (página 317).
[8] http://www.ipd.gob.pe/subvenciones-economicas-y-sus-resultados (Resultado de subvenciones otorgadas año 2017 y subvenciones otorgadas año 2018).
















