
El tortuoso camino del tenis amateur en este incierto tránsito hacia la nueva normalidad
La confusión en la que está sumido el tenis español desde que el pasado 28 de abril el Consejo de Ministros del Gobierno de España aprobara el llamado ‘Plan para la Transición hacia una nueva normalidad’ camina lentamente, no sin ciertos retrocesos, hacia un panorama esperanzador, si bien no exento todavía de nubarrones.
En la tarde de hoy, la Real Federación Española de Tenis (RFET), a partir del Protocolo Básico contenido en la Resolución de la Presidencia del Consejo Superior de Deportes (CSD) de 4 de mayo, ha difundido su adaptación al ámbito del tenis federado, deteniéndose en particular en los requerimientos fundamentales de la Fase 1, que se iniciará a partir del 11 de mayo.
Señalábamos ayer cuán difícil se adivinaba la plena observancia de un Protocolo Básico que traía su causa de la Orden SND/388/2020, de 3 de mayo, reguladora en sus arts. 8 a 10 de la práctica del deporte profesional y federado, y que se anunciaba como ‘de mínimos’ y eventualmente sujeto a modificaciones posteriores.
Los principales obstáculos que señalábamos ayer no han desaparecido del todo ni pueden hacerlo en este esfuerzo de la RFET, siendo que las federaciones quedan facultadas todo lo más a elaborar documentos que contribuyan a detallar o focalizar el contenido del Protocolo Básico con vistas a su acomodación a la idiosincrasia propia de su deporte. No está, por tanto, en su mano ir más allá de lo que el Protocolo Básico y la Orden de la que deriva establecen.
Alejandro Valiño
Catedrático de la Universitat de València
Presidente del Tribunal del Deporte de la Comunidad Valenciana
















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