
La fiscal Mariana Albisu lleva adelante una investigación surgida por las denuncias del Municipio de Brandsen y otra de oficio, se acusa a las autoridades del sanatorio de ocultar que en el caso del futbolista argentino Walter Oscar Montillo existía la sospecha de que se traba de un paciente con COVID-19 según publica Infobae.com.
La casa de sepelios que trasladó el cuerpo del papá del exjugador de San Lorenzo y Tigre fue la que advirtió, tras enterarse por una conferencia de prensa dada por el intendente de Brandsen junto al director de la clínica, que era un caso positivo.
Y tras conocerse lo ocurrido, uno de los propietarios de esa casa fúnebre, Gastón Pourtau, aseguró que no se habían seguido los protocolos, o sea, que la clínica no usó los elementos de bioseguridad necesarios ni le confirmó en el certificado de defunción que se trataba de un “caso sospechoso”. El último sábado tras un registro ordenado por la Justicia se confirmó la irregularidad.
Al menos tres trabajadores del Instituto Médico Brandsen contagiados y otros cuatro casos sospechosos. Dos enfermeros están en terapia intensiva, uno de ellos en grave estado. Su director, Daniel Navarro, permanece aislado y en cuarentena en la clínica, que cerró sus puertas tras conocerse los hechos, habiéndose evacuado el lugar de pacientes, médicos y personal de enfermería.











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