F: DiariodesevillaExjugador de hockey, árbitro desde hace tres años y transportista de material para farmacias y hospitales, el sevillano Javier Medina no deja de salir de su casa todos los días a primera hora para hacer el reparto, entre otras cosas, de guantes de protección y geles hidroalcohólicos, que él llama "el producto estrella".
"Ahora somos los más deseados. Hay farmacias a las que llego y casi me hacen la ola", explicó en una entrevista con EFE el sevillano, que a diario se cambia la indumentaria para ir o regresar del trabajo en el garaje de su casa, donde convive con su esposa y sus tres hijos de año y medio, cuatro y once años.
- Pregunta (P): ¿Cómo es su rutina laboral estos días?
- Respuesta (R): Soy autónomo, transportista y de lo que más me encargo es de distribuir material para farmacias y hospitales, productos para bebé, aparte de otras mercancías. Estos días el 80 por ciento son farmacias y hospitales, porque suelo llevar mucho suero a centros de diálisis, aunque ahora voy más a farmacias con guantes y gel desinfectante que es el producto estrella. Ahora somos los más deseados, hay farmacias a las que cuando llego casi me hacen la ola.
- P: ¿Es muy diferente a como era antes?
- R: La gente te lo agradece más ahora, en un tiempo atrás llegabas, entregabas la mercancía y casi que ni te trataban, pero ahora es distinto, te dicen ten mucho cuidado, échate un poquito de alcohol... Te tratan un poquito mejor y te lo reconocen.
Estos días ha bajado un poco el trabajo porque hay muchas empresas que han cerrado pero habitualmente puedo empezar a las 7 y acabar a las 7, las diez horas no me las quita nadie, ahora estoy acabando más temprano (hacia las 4) y desde que esto está así ha dado la casualidad de que no he tenido que ir a los dos hospitales grandes de Sevilla a los que suelo ir.
- P: ¿Qué precauciones toma a diario en su trabajo y en casa?
- R: Cuando saltó esto al principio llevaba de todo, guantes, mascarilla, pero prefiero ir sin guantes y lavarme las manos cada vez que me subo a la furgoneta donde tengo líquido desinfectante y en todas las farmacias hay mamparas de protección y usan ese material. No tengo miedo a contagiarme, pero tengo 3 hijos pequeños y es más por ellos que por mí. En casa tengo la suerte de que tengo entrada desde el garaje y cuando llego me quito toda la ropa abajo y automáticamente subo y me ducho. Cuando me voy por la mañana me pongo abajo la ropa de trabajo.
- P: ¿Qué le parece el reconocimiento social con el aplauso de todos los días?
- R: Emociona un poco cuando ves los aplausos y aunque vivo en una zona de unifamiliares a los chicos los saco al patio a aplaudir. Sientes que una pequeña parte va también por ti, por nosotros, porque todo el material que los sanitarios usan es porque se lo llevamos nosotros. Al principio nos lo tomábamos como lejos, como que no nos iba a pasar a nosotros. Ahora veo a la gente con mucha precaución.
- P: ¿Y cómo empezó en el hockey?
- R: Por el hockey me dio a los once años. Vinieron a hacer una exhibición en el colegio a ver quién se apuntaba porque iban a abrir una escuela cerca y le dije a mi madre que me quería apuntar. He jugado solo en el Universidad de Sevilla y luego con el trabajo y los niños no me podía permitir entrenar tres días a la semana.
- P: ¿Entonces se reenganchó al arbitraje?
- R: Hace tres-cuatro años en Sevilla apenas había árbitros y vino el presidente de los árbitros de Andalucía, Luis Mariano Martínez, que es internacional y le conocía hace muchos años, me lo pensé y cambié el stick por el silbato. Está muy bien porque no abandonas el deporte, que ha sido prácticamente mi vida, y no necesito darle todo el tiempo que me hacía falta para jugar. Suelo pitar por Andalucía en todas las categorías y a veces me llaman del Comité para ir a otras ciudades.
















