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El coronavirus se convierte en otra piedra en el camino para el squash

EFE / Sergi Escudero Lunes, 06 de Abril de 2020
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El squash hace tiempo que no provoca demasiado ruido en el panorama deportivo español pero, a pesar de todo, sigue resistiendo gracias a sus más de 2.000 licencias, de las cuales prácticamente una cuarta parte proceden de Cataluña. El COVID-19 pone a prueba su salud una vez más.

El aplazamiento de las competiciones y el cierre indefinido de los clubes por el estado de alarma son una nueva piedra en el camino de un deporte que, en las últimas décadas, ya acumula unas cuantas, como sus estructuras sobredimensionadas, su dependencia de las subvenciones, la presión inmobiliaria, la falta de escuelas deportivas y el auge del pádel.

"Si el confinamiento no se alarga demasiado y podemos finalizar las competiciones pendientes, como muy tarde, en septiembre podremos recuperarnos de las tensiones que tenemos ahora en la tesorería", explica a EFE Joan Casahuga, el presidente de la Federación Catalana.

"Sino, las dificultades económicas serán serias y entonces tendremos que plantearnos un ERTE que, de momento, no tenemos previsto", añade.

Las dos competiciones que deben finalizar para evitarlo son la liga catalana por equipos (única en el Estado, tiene tres categorías y faltaban cuatro jornadas más el 'play-off' por disputarse) y los torneos individuales (cada fin de semana se celebra uno en un lugar diferente de Catalunya). Los ingresos de la federación por estas competiciones supone un 50% del total.

Además, faltaban por celebrarse los Campeonatos de Cataluña sub-11, sub-15 y el absoluto. "Éste último nos hacía especial ilusión porque hace un año que la federación se trasladó al Centro de Tecnificación que se inauguró en Terrassa y queríamos celebrar la efeméride allí con la disputa del torneo", apunta Casahuga.

La PSA (Professional Squash Association), de momento, ha suspendido todas las competiciones hasta julio.

Precisamente, el centro de Terrassa es el único de toda Cataluña especializado únicamente en el squash, que actualmente está de moda en los Países Árabes, Sudamérica y Estados Unidos.

El resto de clubes, gimnasios y centros deportivos donde se practica este deporte tienen pistas de squash en instalaciones que comparten con otras disciplinas.

Es el caso del Gimnàs Esquaix Igualada, donde se han formado campeones de España y jugadores internacionales, ubicado en uno de los epicentros de la pandemia del coronavirus en España.

Este club de fitness nació a finales de la década de los 80 como club de squash (entonces en el Estado había unas 10.000 licencias) y se tuvo que ir reinventando a medida que este deporte fue perdiendo aficionados.

El 11 de marzo decidió cerrar sus puertas por responsabilidad, aunque no fue hasta el día siguiente cuando entró en vigor el decreto ley que confinó a las poblaciones de la Conca de Ódena, entre las cuales se encuentra Igualada, al detectarse allí un gran foco de contagio que ya ha provocado más de 100 muertes por la pandemia.

"No quisimos expandirlo", explica a EFE David Jaume, su director. "Desgraciadamente, a nosotros estos días se nos han muerto clientes por el coronavirus".

De momento, ha decidido congelar las cuotas de los socios. Y para contrarrestar este impacto económico se ha reorganizado, ha hecho un ERTE y ha intentado reducir al mínimo los gastos. "Los clubes que no hayan hecho los deberes y no dispongan de un poco de músculo económico tendrán que endeudarse o cerrar", sentencia.

Tanto Joan Casahuga como David Jaume están de acuerdo en que muy probablemente los gimnasios y los centros deportivos serán los últimos en volver a la normalidad a causa del contacto cuerpo a cuerpo que comportan muchos de los deportes que se practican allí, como el squash, y de que se comparten espacios como vestuarios, lavabos y duchas.

Las predicciones sobre cuándo volverá la normalidad a estos recintos son prácticamente imposibles de hacer. "Antes puede que nos dejen abrir con un aforo limitado y ofreciendo menos actividades. Pero si hay menos actividades nos sobrará personal", vaticina el director del Gimnàs Esquaix Igualada.

Y el asunto no considera que se solucione a partir del primer día después del confinamiento. "Dudo mucho que lo primero que haga la gente entonces sea ir a un gimnasio a apuntarse para jugar a squash o a lo que sea", opina Jaume.

"En un principio, la gente que juega al squash no dejará de jugar, pero a la que tenga un primer contratiempo económico seguramente lo primero que dejará de pagar será el gimnasio", añade.

Mientras tanto, el presidente de la federación, Joan Casahuga, busca soluciones para que los jugadores catalanes puedan volver a entrenarse antes de que los centros deportivos abran con normalidad con la intención de que puedan prepararse para las competiciones temporalmente suspendidas, que deberían disputarse antes de septiembre para parar el golpe económico que sufrirá la entidad.

"La actividad quizá la podamos empezar a reanudar más pronto si la unificamos toda en el Centro de Tecnificación de Terrassa", expone Casahuga.

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