
En la actualidad, parece superado el debate que conceptúa al deporte como una mera actividad física. Su papel en las sociedades modernas deviene fundamental para el desarrollo de las personas y del entorno económico y social. Asimismo, los valores que promueve - compañerismo, esfuerzo, superación, perseverancia, respeto... – lo convierten en un agente que, como pocos, moviliza emociones, alinea sentimientos e incluso promueve los derechos humanos.
Estas realidades apuntan directamente a la responsabilidad social del deporte, entendida ésta como la forma en que cualquiera de sus actores conectan su comportamiento con los de los diferentes grupos de interés sobre los aquéllos tienen incidencia. Son numerosos los ejemplos de políticas socialmente responsables desarrolladas por todo tipo de organizaciones deportivas, conscientes como están, de su indiscutible poder de comunicación. Pues bien, en situaciones de máxima emergencia, como la que desafortunadamente estamos atravesando, la importancia de las instituciones deportivas como altavoces de aquellos valores cívicos se multiplica.
En un mundo globalizado, donde Internet se ha convertido en una herramienta que contribuye a difundir cualquier mensaje en cuestión de segundos, han sido muchos los reclamos, múltiples los avisos lanzados en las últimas horas por organismos, federaciones, clubes y deportistas en el sentido de concienciar y concienciarse ante la pandemia provocada por el SARS-Cov-2/COVID-19. Esto demuestra una vez más que es muy firme la apuesta de las instituciones deportivas por la Responsabilidad Social y por los Objetivos de Desarrollo Sostenible, no se olvide que el tercero de ellos incide en la necesaria colaboración público-privada para la consecución de la salud y el bienestar.
Por ello, quizás sea el momento de invertir el orden del mensaje y recordar que la Responsabilidad Social, tradicionalmente ligada a la persona jurídica, también es aplicable a las personas físicas. En tal sentido, la Responsabilidad Social individual se identificaría con una conducta ciudadana orientada desde la ética, de modo tal que cada quien hubiera de actuar de manera responsable, tanto consigo mismo, cuanto con todos los demás. Lo cual es tanto como decir que, en las circunstancias actuales, la Responsabilidad Social es una manera especialmente oportuna para demostrar el valor de la solidaridad y la voluntad, firme y perseverante, de empeñarse por el bien común.
Aplicar lo que se dice a la grave situación que estamos padeciendo, conlleva la observancia, al margen de las posibles sanciones que su incumplimiento pudiere traer aparejadas, del RD 463/2020, de 14 de marzo.
Como recordamos, al socaire de los éxitos deportivos protagonizados por los deportistas españoles de múltiples disciplinas a principios del presente siglo, fueron precisamente las redes sociales las que popularizaron el eslogan: “Soy español ¿a qué quieres que te gane?”. Pues bien, es el momento de volver a ponerlo en práctica y demostrar nuestra responsabilidad cívica, mediante el acatamiento de la Ley, la solidaridad con nuestros conciudadanos y el respeto por uno mismo y por los demás.
Este partido sólo se puede ganar desde la concienciación y la obediencia estricta de las normas.
Raúl López Martínez (Juez)
José Luis Fernández Fernández (Catedrático de la Universidad Comillas Madrid)
























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