
Este martes aumentaron los temores a una suspensión de los Juegos Olímpicos Tokio 2020 y de la Eurocopa 2020 por el coronavirus.
El máximo dirigente del fútbol europeo, Aleksander Ceferin, se mostró incómodo ante las preguntas al respecto.
Por su parte, desde Tokio se recuerda que “el contrato exige que los Juegos se celebren en 2020”, lo que “podría interpretarse como que permite un aplazamiento”.
Sin obviar el drama humano que subyace en esta pandemia aún no declarada por la OMS, la segunda preocupación del COI y la UEFA va por otro derrotero.
Y es que la invitación a “ser optimistas” por parte del presidente de la UEFA contrasta con las medidas tomadas por las federaciones que la conforman.
Italia y Suiza han suspendido partidos de sus respectivas competiciones. Y el ministerio español de Sanidad anunció este martes que el Valencia-Atalanta, correspondiente a la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones, y el Getafe-Inter de Milán, de la Liga Europa, se jugarán a puerta cerrada para evitar contagios.
En el caso de la Euro hay otra complicación adicional: la gran movilización de personas que conllevará el torneo en este caso. A diferencia de otras ediciones, que tenían una o dos sedes, la Eurocopa 2020 se celebraré en doce ciudades diferentes. Italia, el país más afectado por el coronavirus en el viejo continente, aporta el estadio Olímpico de Roma.
Por su parte, el Comité Olímpico Internacional (COI) expresaba, al mismo tiempo, su "total compromiso con el éxito de los Juegos Olímpicos Tokio 2020 que tendrán lugar del 24 de julio al 9 de agosto”, confirmando así las fechas previstas inicialmente para la disputa de los Juegos, tras los rumores sobre un posible aplazamiento debido a la propagación del virus COVID-19.
No obstante, el contrato de Tokio con el Comité Olímpico Internacional (COI) le permite posponer los Juegos hasta fin de año, dijo el ministro japonés responsable del evento, en medio de la preocupación de que el brote de coronavirus pueda obligar a una cancelación.
De acuerdo con el contrato, el derecho de cancelar los Juegos es del COI. Thomas Bach, presidente de la entidad, dijo la semana pasada que la entidad está “totalmente comprometida” a celebrar los Juegos de Tokio a pesar de la propagación del coronavirus.
El problema que les preocupa
Los dos organismos están altamente preocupados porque si se cancelan los eventos ambos podrían entrar en quiebra.
Son miles los millones de euros que están en juego, sobre todo en lo concerniente a los derechos televisivos. El 86% del dinero que entra en la UEFA procede de estos ingresos, recordó Ceferin en su discurso inicial.
Si hay cancelación, los ingresos pactados por el evento, como patrocinadores, televisiones, etc… se esfumarían. No sólo eso, probablemente tendrían que devolver cantidades recibidas a cuenta.
En cuanto a los JJOO, cualquier cambio en la organización de los Juegos sería costosa. El último presupuesto del evento es de 1,35 billones de yenes (12.510 millones de dólares), de los que el Gobierno de Japón proporcionó 120.000 millones de yenes para construir el Estadio Olímpico y 30.000 millones de yenes para los Juegos Paralímpicos.
En ese escenario, tanto COI como la UEFA se verían abocados a multitud de pleitos con las compañías de seguros, ya que probablemente que se negarían a pagar, alegando que se trata de una causa de fuerza mayor.
Y luego está el efecto dominó. Las federaciones internacionales se nutren en gran parte de las ayudas del COI. Por tanto, podría hablarse de un auténtico crack en el deporte mundial.
Es por ello que tanto COI como UEFA insisten en que ambos eventos se van a celebrar.


























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